MIRANDO A LA POLÍTICA…

_¿Armarse o no armarse?
_Tener armas Derecho constitucional

Raúl Eduardo Bonifaz*
El derecho a la vida es el derecho a procurársela y a defenderla. Por tanto, la autodefensa es parte de los derechos fundamentales del hombre. Actualmente en nuestra sociedad se ha venido produciendo la inquietud de ¿armarse o no armarse?. La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, establece en su Artículo 10 que los habitantes de este país tenemos derecho a poseer armas.
El tema de las armas de fuego siempre suscita encendidas polémicas y opiniones encontradas. Muchas veces hablamos o emitimos juicios sin tener mucha información técnica para respaldarlos y damos como ciertos hechos que se basan en rumores, creencias populares o informaciones tendenciosas. La posesión de armas de fuego es un tema de significativa importancia, ya que se refieren a derechos fundamentales de la persona, como el derecho a la vida, a la autodefensa o a la propiedad. Y tienen claras implicaciones en las libertades públicas y en la evolución del crimen.

La Ley Federal de Armas de Fuego, establece que “en el domicilio se podrán poseer armas para la seguridad y defensa legítima de sus moradores. Su posesión impone el deber de registrarlas ante la Secretaría de la Defensa Nacional”.
Por otra parte, la Legítima Defensa o Defensa Propia es, en Derecho Penal una situación que permite eximir, o eventualmente reducir, la sanción ante la realización de una conducta generalmente prohibida. Una definición más concreta revela que la defensa propia es: El contra-ataque o repulsa de una agresión actual, inminente e inmediata con el fin de proteger bienes jurídicos propios o ajenos.

Un informe de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), nos dice que en los últimos dos años se ha incrementado alrededor de 30% la compra individual de armas de fuego. En estos momentos dos millones 105 mil 120 ciudadanos tienen autorización para defenderse con una pistola o rifle, en caso de que su seguridad personal se encuentre en peligro. Los datos estadísticos sobre la comercialización indican que entre 2007 y 2008, se entregaron alrededor de cinco mil armas cortas (pistolas) cada año a ciudadanos; mientras que, en 2006, se vendieron alrededor de tres mil 500 armas cortas.

El Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) detalla que dos millones 77 mil 579 permisionarios son del sexo masculino; las mujeres que también temen alguna agresión han acudido a las autoridades militares, en 27 mil 541 ocasiones, para obtener la concesión de un arma de fuego.

El 58% de los mexicanos que poseen legalmente un arma de fuego se concentran en el Distrito Federal, Jalisco, Estado de México, Michoacán, Guerrero, Veracruz, Sinaloa, Oaxaca, Nuevo León, Tamaulipas y Guanajuato. La Dirección de Comercialización de Armamento y Municiones informó que de enero de 2000 a noviembre de 2008, ha vendido a ciudadanos mexicanos cuatro armas en promedio diario.

Por otro lado los criminales planifican su actividad como el resto de los ciudadanos, tomando en cuenta los beneficios que les pueden reportar su comportamiento y los costos y efectos negativos de cada una de las opciones consideradas. Tienen en cuenta, como cabe esperar, los riesgos que se derivan de su actividad, como el de ser apresados por la policía, llevados a juicio, condenados y finalmente forzados a cumplir las penas. Pero añadidos a estos riesgos, los criminales tienen en cuenta en los Estados Unidos y en otros países con libertad de armas, como Suiza e Israel, la posibilidad de enfrentarse a una víctima armada. La criminología ha demostrado que los criminales temen encontrarse a una víctima con un arma, y que tal posibilidad la tienen en cuenta a la hora de llevar a cabo su actividad ilícita.

“Más armas, menos crímenes”. Esta impactante aseveración proviene de un trabajo del profesor e investigador estadounidense de la University of Chicago Law School y economista graduado de la Universidad de Yale, Dr. John R. Lott Jr., en su polémico libro “More Guns, Less Crime. Understanding Crimen and Gun Control Laws” (traducido como: “Más armas, menos crímenes”) -University of Chicago Press, Press, de 1998-. Dijo Lott a un periódico brasileño en una entrevista: Actualmente, 31 Estados de los USA, permiten a cualquier ciudadano portar armas (desde que sea mayor de edad y no tenga antecedentes criminales, después de aprobar un examen Psicotécnico). En otros 12 estados, quien quisiera puede andar armado, desde que convenza al Sheriff local que corre riesgos de vida. En otros siete prohíben las armas en las calles. “Si los ciudadanos comunes pudieran andar armados, entonces, tendrían mas chances de defender a victimas inocentes”. Este libro demostró con base en datos oficiales que los homicidios son un 81% menos en los estados que adoptaron la libre portación. No hay polémica, no fue publicado ningún trabajo que contradiga las conclusiones de Lott. La obvia razón de la caída de la criminalidad es el establecimiento del equilibrio de fuerzas entre los criminales y los que no lo son, y como se sabe es este equilibrio el que evita mas crímenes.

La realidad es que cuando se prohíben las armas, sólo los delincuentes andan armados.
Los expertos en Estados Unidos han probado una y otra vez que la difundida propiedad de armas entre la población es un potente freno a la delincuencia, impidiendo entre uno y tres millones de asaltos y crímenes al año.” La posesión de armas salva muchas vidas e impide violaciones y robos.Y, por supuesto, todo el mundo sabe que los criminales no solicitan licencias ni registran sus armas”. En Suiza se señala que cualquier ladrón lo piensa mil veces antes de entrar en una casa a robar.

El derecho constitucional de un ciudadano a poseer un arma en su domicilio ha sido discutido reiteradamente en el Congreso, en buena parte porque la sociedad se siente desprotegida ante la permanente inseguridad pública. La tarea no es fácil. Por una parte, a pesar de las disposiciones constitucionales, una sociedad armada siempre será un riesgo, sobre todo cuando, es menester insistir, se siente desprotegida por sus autoridades.

Se ha escrito que la promoción de la cultura, la educación del pueblo, la atención a las necesidades básicas como son la salud, el alimento y la vivienda; en general el ataque a la pobreza, son los argumentos válidos que vencerán a la violencia. Es fácil escribirlo y difícil hacerlo, pero también se entiende que el manejo de la demagogia hecho por los malos políticos ha rebasado los límites de la razón y el sentido común, de quienes pretendiendo contabilizar votos a su favor descuidan el bien de la población, a la que tratan de gobernar y que se supone deben atender en sus reales y verdaderas necesidades de mejorar su calidad de vida. Estoy totalmente de acuerdo, ¿Y Usted?.

*Presidente del ICADEP, A.C., Chiapas
bonifaz39@hotmail.com

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