René Delios
Por primera vez el dirigente del PAN logró colocar en la agenda nacional el tema que le interesaba, con miras a minar la votación de su adversario a vencer el 5 de julio en las urnas, aunque haya tenido que recurrir a la guerra sucia, que en 2006, ya había probado su partido con buenos resultados, en contra del tabasqueño Andrés Manuel, cuando aseguraron que era un peligro para México. Germán Martínez Cázares ha venido actuando como muñequito de cuerda, repitiendo el acordeón que le entregaron para actuar en ese escenario de descalificaciones. Lo que no sabe es que, si bien es cierto, esa estrategia le dio resultados en el pasado, hoy con el tricolor, quien sabe. El tema del narcotráfico es muy delicado para tomarlo a la ligera, pues no debe olvidar el michoacano que también a miembros de su partido los han acusado de lo mismo.
Sin embargo el señor desliza un tema toral, que es el tremendo caciquismo político que anida en su partido, y que tuerce los ánimos democráticos de la militancia.
Lo que sucede en el seno panista no es privativo; se repite fielmente en cada entidad.
Las cofradías panista en Chiapas son un ejemplo de ello, y al menos tres corrientes volverán a imponerse por sobre la nueva generación de panistas a las que le dan respiro, pero no aires para volar.
Así, los llamados Rojas, Araujos, Rincón y hasta Ruiz, empiezan a mover sus influencias en la cúpula para imponer a candidatos por sobre las aspiraciones legítimas de los jóvenes panistas, que exigen se aplique la democracia partidista y se deje de manipular a los delegados a congresos de selección.
El problema en el panismo se da desde la formula misma con que eligieron al dirigente estatal, que un periodo anterior a su antecesor fue dirigente. Esto demuestra descaradamente el tamaño del control al interior del albiazul chiapaneco, pero también la disciplina y desde luego la convicción de los jóvenes en y por su partido.
Desde luego que el panismo enfrenta retos, internos y externos; el interno es la urgencia de remontar los espacios perdidos en Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado, y desde luego, el o los aspirantes por los dos distritos electorales federales que, le harán frente a los Obrador –que no es cualquier cosa-, al Chunko –que tampoco- y desde luego, a Alma Simán y a Bayardo Robles, priistas con capital de sobra para buscar con fuerza –y lo harán- la capital chiapaneca cuyas diputaciones federales tiene tiempo que no son de su propiedad.
Los panistas están en efervescencia interna, y será hasta el 31 de éste cuando den a conocer la determinación final y los nombres de los aspirantes a diputados federales.
Ya el PAN en Chiapas no está para seguir colocando curriculum político, sino aspirantes con posibilidades de ganar, con arraigo en las bases para que éstas multipliquen el trabajo político.
Si deslizan eso, puede que sigan viendo de lejos la capital chiapaneca.
