TUBO DE ENSAYO

El Sha de San Cris

René Delios

Cuando leí que el ayuntamiento de San Cristóbal no iba permitir la apertura de centros nocturnos en el centro de la ciudad, y otras tantas cosas parecidas que se han oído en ciudades medias como Tuxtla o Tapachula, uno entiende que los políticos son el puro verbo y que, se enriquecen de lo que sea.Desde luego que van a volver a abrir esos antros, o sino abren otros, pero el ingreso del rubro negro no puede dejar de fluir porque a los esbirros de Mariano Días Ochoa, les encanta la paga.
Varias son las reseñas sobre el particular que Fredy López Arevalo “Desde los Altos” ha reseñado, y las denuncias de todo por parte de organizaciones sociales de aquella ciudad, y el cinismo desbordado del munícipe que se siente un príncipe, desliza en la idea equívoca de que, son cosas sin importancia, patrocinadas por sus opositores políticos, que son los que le pagan a los periodistas y a todos aquellos que lo critican.
Miope: ¿Para qué tantos asesores?
Para su información hoy el periodismo es la célula de la investigación histórica. Es el principio, fresco en el tiempo –como cuando se publicó-, que sustenta la secuela de los hechos a investigar; su verdad esta ahí, reseñada, a diario: el tiempo justificará al que tenga la razón.
Pero con tantas voces en contra, ni modo que errar.
Pero para qué filosofo para con un gobierno al que no le interesa el medio ambiente, la cultura de la opinión pública, la libre manifestación de las ideas, y contrario censu persigue a las muchachas de la noche cuando, los que más daño le hacen a la comuna coleta son ellos.
Y no se puede quejar de persecución; solo es un insensible, un edecan iracundo de Lecieur, un servidor por frases de Albores.
Ha de ser de la chingada sostenerse por terceros y no por tus propios hechos.
Ha de ser tremendo que el pueblo que te eligió de insulte, te desdeñe, te cuestione, te repudie y hasta te perdone al final por orate.
¿Cuántos ex alcaldes no están así? y, ¡No lo entienden! Miren a Enoc Hernández.
¿Mira que por soberbia política joder a todo un pueblo so pretexto de dignidad personal?
¿Mira que por intolerante tratar de aplastar todo pensamiento divergente?
Así es Mariano Díaz Ochoa, alcalde coleto, el que ojalá fuera irreverente pues, esa actitud genera sus porqué; en éste caso no, es solo un típico caso de soberbia política, primo.
La cosa esa no es nueva; mira que la trató el inquino de Maquiavelo, pero más reciente lo hizo el sociólogo Max Weber, cuando dijo que “un político tiene tres cualidades: pasión, sentido de responsabilidad y mesura. Esta última característica le impide distanciarse de la realidad, interpretar erróneamente lo que pasa en su país, desnaturalizar las pretensiones del soberano. Ocurre que, cuando uno se considera excelso, supremo e irreemplazable, el engreimiento suele llevarlo al desprecio de la crítica; también, debido a esta patología, cualquier autoanálisis tórnase imposible”.
(Cualquier parecido o coincidencia es mera zoología).
Por eso la gestión pública termina incurriendo en prácticas autoritarias –léase: Pablo Salazar-, ya que se descalifican las restricciones legales –sígase leyendo a Salazar- porque afrentan el pundonor del gobernante.
Conforme a su óptica, los mortales que no consiguieron ningún triunfo comicial tienen la sola obligación de loar al nuevo mesías, porque eso parece Díaz, un fundamentalista: yo soy la fuerza, yo soy la verdad, ¡yaaa tengo el podeeeeeer!
Respaldado por los gorrones del oficialismo, un presidente puede creer que su popularidad se mantiene imperturbable: “Atendiendo a funcionarios lisonjeros, rechaza las encuestas ventiladas para probar la decadencia del Gobierno, bosteza si alguien diserta sobre los exabruptos municipales, sonríe ante solicitudes de circunspección e infravalora las denuncias que revelan hábitos corruptores”, dice Weber.
Lo peor es que aun las pruebas, no ven, no quieren ver, se vuelven miopes ante lo claro.
Por eso no se puede establecer el diálogo con Díaz Ochoa, por soberbio.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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