Mario Tassías
La vida extraordinaria de un hombre ordinario se narra en un libro que mi amigo Fabián me hizo llegar. Leer un texto con el simple título de “Transmítelo” me permite encontrar a William Griffith Wilson quien fundó al lado del médico Robert Smith, una organización que lleva a la recuperación a millones de alcohólicos en el mundo.
Según su madre Emily Griffith cuando William nació, la tierra sonrió y sus artes invernales sedujeron: “Los duendes de la escarcha y las dichosas hadas/Todos vestidos con prendas de nívea pureza/Para recibir a mi huésped/ ¡Cuando llegue el bebé!…/ Me parece que veo/La encantadora cara que va a tener, /Y las antiguas dudas y los temores que persiguen/ Se pierden en los sueños de años más felices/ Las sonrisas siguen a las lágrimas/ ¡Cuando llegue el bebé! Dios me haga buena/Y rica en la gracia de la maternidad, /Haga blanca esta alma mía de mujer/Y encuentre este gran regalo Tuyo/ En este tiempo de alegría”.
“Transmítelo (es) La historia de Bill Wilson y de cómo llegó al mundo el mensaje de AA”, fue editado en 1992 por la Central Mexicana de Servicios Generales de AA. Es un volumen de 407 páginas, compaginado en 25 capítulos para hoy y para muchos años más.
Son los detalles de la vida de un hombre generoso, que a pesar suyo se fue convirtiendo en leyenda, que nació el 26 de noviembre de 1895 y que vive todos los días, en diversas partes del mundo. Desde su origen en Vermont, Estados Unidos, los años de guerra en 1917, la construcción de una vida. Su boda el 24 de enero de 1918 con Lois Burnham, una mujer de entereza que le acompañaría hasta su muerte el día 24 de enero de 1971.
En el libro cabe todo, desde los primeros pasos de un exsoldado como corredor de bolsa en Wall Street que “prueba las mieles de la respetabilidad profesional y las amarguras de la devastación emocional, conforme progresa su alcoholismo…”
En el otoño de 1933, cuando Bill estuvo en el Hospital Towns por primera vez, a la aflicción del alcoholismo, por lo general, se veía como un misterio y una vergüenza terrible. “Un alcohólico casi no podía esperar recibir comprensión o piedad; mientras que algunos decían que el alcoholismo era un pecado, otros lo veían como una mala conducta deliberada y daban su asentimiento a las leyes que mandaban a los alcohólicos a la cárcel, convictos por ser “borrachos habituales”. Antes de la sobriedad Bill estuvo otras tres veces hospitalizado.
El volumen describe a detalle la vida de Bill en bancarrota al borde del suicidio y un encuentro espiritual que le recoge del infierno y lo eleva a la montaña. De la explicación encontrada en “Las variedades de la experiencia religiosa” un libro de William James, profesor de Harvard y padre fundador de la psicología estadounidense. De cómo los principios espirituales y el trabajo con otros alcohólicos, surge una fórmula para la sobriedad. De cómo llegan el calor, el auxilio y una sensación de cómo por fin se “sale del frío”.
El antecedente de los AA en el Grupo Oxford, conocido antes como Fraternidad Cristiana del Primer Siglo y posteriormente Rearmamiento Moral, un movimiento evangélico, no denomicional, simplificado para el mundo con nombres comunes, sencillos, de todas las religiones, que fueran lo suficientemente potentes para cambiar las vidas de hombres y mujeres.
El encuentro determinante en Stan Hywet Hall (Aquí se encuentra la roca) con Robert Smith, médico de profesión, alcohólico en situación desesperada, después conocido como Dr. Bob, corría el año de 1935, una semilla empezaba a germinar, de uno en uno de dos en dos, dos años después 40 alcohólicos están permaneciendo sin beber, la dramática historia de la fundación de AA, sus primeras luchas, su crecimiento asombro, son buena noticia para los que padecen la enfermedad.
Bill W el iluso, escribe el libro el que posteriormente llamarían “El libro Grande”, a fin de que se multiplique el mensaje. El libro no se vende, a muy pocos interesa la lucha de un pequeño grupo de alcohólicos tratando de encontrar la luz. La publicación del Saturday Evening Post en 1939, coloca en el mapa a AA, algo grande empieza a suceder. Pero, el ordinario de Bill cae en una grave depresión, para volver a levantarse.
El viernes 28 de julio de 1950 celebran la Primera Convención Internacional, con una asistencia aproximada de 3 mil personas, ahí el doctor Bob dice: “…no desquiciemos (la sencillez de nuestro programa) con conceptos freudianos y cosas que son interesantes para la mente científica, pero tiene poco que ver con nuestro trabajo real en AA nuestros Doce Pasos, reducidos hasta lo último, se resuelven ellos mismos en las palabras “amor y servicio”. Comprendemos lo que es el amor, y comprendemos lo que es el servicio. Así conservemos en mente estas dos cosas”. El doctor Bob falleció 4 meses después, el 16 de noviembre de ese año.
Un libro conmovedor. Conozco a hombres y mujeres, amigos y familiares que un día se encontraron en el fondo del abismo y gracias AA van rumbo a otro destino. Un compendio que narra la historia de un hombre con todos los defectos del mundo que se convirtió en conducto de paz, amor, perdón, armonía, verdad, fe, esperanza, luz, alegría y que al final pidió consolar y no ser consolado.
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