TUBO DE ENSAYO

*Las cajas

René Delios

Se pudo observar a cientos de chiapanecos en diversos puntos de la entidad, haciendo cola en las casas prendistas, a canjear desde un anillo hasta un librero, en algo común al termino de cada temporada vacacional, siendo la mas fuerte la decembrina, en que los empeños aumentan en un 50 por ciento, pues se acumulan los pagos de impuestos –tenencia, predial-, compras navideñas, colegiaturas.¡La viana!
Y como siempre, los políticos aparecen como portadores de los intereses del pueblo, y ahora desde el senado, por enésima vez, se desgarran las vestiduras y preparan un paquete de reformas para frenar los abusos de las casas de empeño, ahorro y préstamos, a fin evitar fraudes, cobros excesivos y tasas de interés de hasta 300 por ciento.
Ya el año pasado, es decir, en enero de 2008, legisladores de los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional, “buscaron” frenar los abusos mediante reformas de tercera generación, en beneficio de los usuarios de los servicios financieros y la economía familiar, y la bancada del PAN en el Senado –que ya aprendió populismo- demandó entonces que el gobierno federal supervisara a las casas de empeño, a fin de “impedir el cobro de intereses ofensivos a los usuarios” en la llamada cuesta de enero.
Y se fue 2008 y nada.
Y es son muchos los intereses derivados de que al menos unos 40 millones de mexicanos conforman el mercado potencial de pignorantes —datos de la Anace— que se disputan por lo menos 50 casas de empeño que operan en todo el país de manera legal –porque los agiotistas son historia aparte-, y que ven a principio de cada año, y luego de Semana Santa, los momentos oportunos para abrir las arcas de sus empresas, y algunas hasta disfrazan su anatocismo con fundaciones altruistas de poca monta.
Las hay de todas, muchas de ellas franquicias de Estados Unidos, como Mister Money, y otras nacionales como Prendamex o Prendalana, que se pelean un mercado necesitado que en 1996 fue abierto a las casas de empeño privadas, que ya compiten al tú por tú con el Nacional Monte de Piedad, institución de asistencia publica.
Sólo esta institución, fundada en 1775, atiende a más de 8 millones de personas al año, en unas 14 millones de operaciones, en las que se otorgan 3 mil 500 millones de pesos en préstamos prendarios e hipotecarios.
Al igual que el Monte de Piedad, sus competidoras reciben desde alhajas y antigüedades, automóviles y casas, incluso otorgan préstamos adelantados sobre nómina, que van desde los mil a los 25 mil pesos; ¡eso si! siempre afirmando que cobran los intereses más bajos, y de manera invariable colocan a la vista del publico las tasas mensuales, no las anuales, lo que atrae a los posibles pignorantes.
Los intereses que se cobran son variados, y van desde 3% ó 4% mensual en alhajas y otros metales y piedras preciosas, hasta 5% ó 6% en automóviles, y los préstamos rara vez superan 10% de su valor real en el mercado.
Así, por un inmueble otorgan préstamos de 50 mil a 300 mil pesos, en promedio, aunque puede haber variantes importantes dependiendo del caso de que se trate y el que no pague en un tiempo perentorio, pierde la propiedad y la casa de empeño con un diez por ciento prestado, se queda con un valor 90 veces mayor.
En todo el país operan unas 3 mil 500 sucursales de por lo menos medio centenar de casas de empeño, muchas de ellas bajo el régimen de franquicias, y el boom de este sector es resultado, entre otras causas, de la enorme demanda de préstamos prendarios, de la facilidad para obtenerlos, sin investigación previa –o sea que pueden ser hasta robados- y sólo con una identificación oficial para que quede copia con la prensa en caso de reclamo previo pago, por lo que cualquiera cae redondito en sus garras.
¿Quién regula cuanto deben dar por determinado tipo de joya, antigüedad, propiedad, auto o casa?
¡Pues ellos mismitos!
Por eso de pronto en Chiapas llegaron en manada; se llevaron el oro bonito, el viejo, el pulido a puro uso, por medio del abuso, y nadie pudo hacer nada.
No creemos desde esta esquina que se de una regulación en este sentido, porque como el año pasado las expresiones de los Senadores de la Unión en torno a este asunto voraz, será nuevamente pura boca.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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