Desde Los Altos

Fredy López Arévalo

Se multiplican los enfrentamientos entre zapatistas y no zapatistas

Hace aproximadamente tres meses, simpatizantes y bases de apoyo del EZLN se posesionaron del centro ecoturístico Agua Clara, cercano a las famosas cascadas de Agua Azul, sobre la carretera que conduce a Palenque. Los ejidatarios no zapatistas, unos 400 indígenas -hombres, mujeres y niños de la etinía tseltal – fueron obligados a abandonar el lugar, que ellos se procuraron desde hace unos 20 años, por gestiones del entonces Partido Socialista de los Trabajadores (PST).

Luego del alzamiento armado, en 1994, el centro ecoturístico cayó en el abandono, y el hotel, el restaurante, los cayacs, los caballos, los criaderos de tilapia y venado cola blanca, se esfumaron tan rápido como les fueron entregados.

Varios millones de pesos invertidos por los gobiernos estatal y federal se perdieron, lo mismo que los puestos de trabajo que el centro ecoturístico ejidal había generado entre los propios ejidatarios.

Según Manuel Sánchez Guzmán, alcalde de Salto de Agua, municipio al que pertenece Agua Clara, los ejidatarios dejaron caer el lugar, quedando prácticamente fuera de la ruta turística Palenque-Agua Azul, una de las más concurridas por los turistas nacionales y extranjeros que llegan a Chiapas.

Quienes desde hace tres meses se mantienen en posesión del centro ecoturístico Agua Clara, perteneciente a un ejido del municipio de Salto de Agua, son también indígenas de la etnía tseltal, que se asumen bases de apoyo del EZLN y adherentes a “La otra campaña”, pero que provenienen de diversas comunidades del municipio de Chilón.

Desde hace tres meses, los zapatistas han hostigado a los ejidatarios de Agua Clara, aunque por exhortación del alcalde de Salto de Agua, Manuel Sánchez Guzmán, y el subsecretario del gobierno del estado, Nemesio Ponce Sánchez, los legítimos propietarios del centro ecoturístico han guardado prudencia.

“El exhorto del gobierno del estado es al dialogo y de conciliación, pero la otra parte (los zapatistas) no se sienta a dialogar, no manifiesta lo que quiere, y por tanto no sabemos cuál es su punto de vista, aunque saben ellos (los zapatistas) que no están dentro del orden legal”, dice Manuel Sánchez Guzmán, alcalde de Salto de Agua, entrevistado al salir de una reunión en el segundo piso del Palacio de Gobierno, en Tuxtla Gutiérrez.

-¿Y qué les dijeron en Palacio de Gobierno?, se le pregunta.

-“Solo se exhortó a los ejidatarios de Agua Clara a que no caigan en provocación; que hay la mejor disposición de los tres ordenes de gobierno -Ejecutivo, Legislativo y Judicial- de solucionar el problema por la vía del diálogo y la conciliación; y aunque nosotros sabemos que ellos (los zapatistas) tienen sus estrategias; que es una estrategia de ellos posesionarse de todos los centros turísticos, la autoridad del gobierno del estado nos instruyó que no debe haber enfrentamiento entre indígenas; que se calmen los ejidatarios, porque hay unos ejidatarios muy calientes, que no se quieren dejar, que no quieren permitir el despojo, si no ya desde cuando se hubieran enfrentado, porque ya llevan más de tres meses que los zapatistas los echaron del lugar”, refiere el alcalde de Salto de Agua, quien acudió el jueves al Palacio de Gobierno, en Tuxtla Gutiérrez, acompañado de una veintena de ejidatarios tseltales, en su mayoría mujeres.

LA MENTIRA ZAPATISTA

En el Primer Festival Mundial de la Digna Rabia, el “teniente coronel” Moisés, un alto mando del EZLN, dijo que los zapatistas defenderán su tierra de los capitalistas y los malos gobiernos; pero en la práctica, no es así: los zapatistas tratan de expandir las tierras bajo su dominio a costa de repeler a otros indígenas, igual o peor de pobres que ellos.

El diario Milenio de la Ciudad de México dio a conocer, en su edición de martes, que indígenas de la Organización Regional de Cafetícultores de Ocosingo (ORCAO) y simpatizantes del EZLN se enfrentaron en la comunidad Jetjá, del municipio de Ocosingo, “con un saldo oficial de más de 15 lesionados”.

El miércoles 31 de Diciembre del 2008, un diario local notificó de otro “enfrentamiento” entre bases de apoyo zapatistas y miembros de la CUT, en el Ejido El Desierto, Municipio de Palenque, Chiapas.

Antes de finalizar el año, bases de apoyo zapatista hostigaron a otros indígenas en el ejido Bachajón, donde se apoderaron de un banco de arena; mientras otros provocaron a ejidatarios de Agua Azul, a quienes mantienen arrinconados para hacerse del sitio turístico; a la vez que lanzaban una campaña mediática contra el arqueólogo Juan Yadeum, encargado del sitio arqueológico de Toniná, del que ambicionan apoderarse; algo similar pretenden provocar en el ejido Majomut, donde unas 100 bases de apoyo del EZLN mantienen sitiado un banco de grava; y ya para cerrar el año, zapatistas de Roberto Barrios pintarrajearon el acceso principal al sitio arqueológico de Palenque, donde cientos de indígenas tseltales de El Naranjo comercian tallados en piedra caliza y diversas artesanías, como pirograbados y demás souvenirs entre los miles de turistas que lo visitan todos los días.

Por diversos medios, los zapatistas se han apresurado a desmentir que hayan agredido a los integrantes de la Organización de Caficultores de Ocosingo (Orcao); por el contrario, aseguran, esta agrupación intentó despojarlos de los predios Bosque Bonito y Jetja, pertenecientes al municipio autónomo Che Guevara, oficialmente pertenecientes al municipio de Ocosingo.

Nada cambia el hecho de que en el enfrentamiento en Ocosingo hayan resultado 15 lesionados; que en Palenque haya un herido de bala; que en Agua Clara, Agua Azul, Bachajón y Majomut, crezca la tensión y que la secuela de invasiones que han emprendido los rebeldes vaya a degenerar en más enfrentamientos y en forma eventual, puesto que así acostumbran a dirimir sus diferendos nuestros coterráneos, en hechos de sangre, que luego el EZLN quiera capitalizar y politizar, como una acción contrainsurgente fraguado por el gobierno del estado, como parece ser su intensión.

Por eso y no por otra cosa el EZLN pretende, de antemanos, desmarcarse de está secuela de hechos violentos entre indígenas neozapatistas y no zapatistas: “Nosotros los zapatistas nuestra lucha es por la vida, la salud, el trabajo y la alimentación y no para provocar conflictos entre nosotros, que nos lleve a la muerte, no protegemos ni apoyamos criminales, narcotraficantes, drogadictos, asaltantes, violadores, ni permitimos la siembra, tráfico, ni consumo de ningún tipo de drogas”.

Y pretendieron ocultar lo que ya no puede ser ocultado: que el origen de los enfrentamientos es la disputa en la posesión de la tierra, de centros ecoturísticos, y de los recursos naturales, madera, grava y arena.

La JBG de Roberto Barrios pretende encubrir la ofensiva zapatista, con un pronunciamiento a los comités de solidaridad internacional: “Nos preocupa, por nuestros hermanos campesinos que sigan siendo utilizados y engañados por dirigentes corruptos, que permiten intencionalmente que se confronten por un pedazo de tierra, no es la primera vez que pasa esto, sus líderes no evitan que entre pobres se matan, ellos sacan provecho de los campesinos pobres que necesitan un pedazo de tierra en donde trabajar, vivir y satisfacer sus necesidades básicas”.

Pero eso es demagogia pura.

El mejor ejemplo de ello es el reciente enfrentamiento en Bosque Bonito y Jetja, dos predios invadidos en 1994, al fragor del alzamiento indígena.

En esa región el EZLN ya no tiene la hegemonía: muchos de sus milicianos y bases de apoyo retornaron a su antigua militancia: la ARIC Unión de Uniones, y otros más se afiliaron a la Orcao, al Barzón y al PRD, o más específicamente al movimiento político de Manuel López Obrador, por eso el encono del Subcomediante “Marcos”. La simpatía por AMLO está minando sus fuerzas.

En principio, la tierra pertenece a quienes la ocupan, aunque éstos hayan dejado de militar en el EZLN; pero eso es lo que no acepta el EZLN y hostiga y pretende desalojar a los miembros de la Orcao, quienes antes militaron en la Asociación Rural de Interés Colectivo (ARIC).

El desconcierto es mayor.

El Colectivo de Solidaridad de Barcelona con el Movimiento Zapatista, por ejemplo, le dio vuelo en su página web a una nota que luego fue desmentida por el EZLN: el choque entre cafetícultores de la ORCAO y zapatistas del municipio autónomo Moisés Ghandi.

“Fuentes del Gobierno de Chiapas informaron que los hechos ocurrieron a las 9:00 horas, cuando miembros de ambos grupos se enfrentaron con resorteras, palos y machetes por una disputa de tierras. Cinco de los lesionados fueron hospitalizados”.

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas reportó solo el saldo del enfrentamiento por parte de los zapatistas: tres personas heridas.

Y asumió la defensa del grupo armado: los zapatistas repelieron la agresión de la Orcao.

En tanto el líder de la ORCAO en Ocosingo, José Pérez Gómez, indicó que el enfrentamiento tuvo dos momentos y dejó un saldo de 27 personas lesionadas, además de cinco casas quemadas y ocho destruidas.

La versión de Pérez Gómez difiere de la vertida por el Frayba, de sobra conocida su inclinación por el EZLN: Que miembros de la ORCAO se encontraban en una reunión cuando llegaron decenas de simpatizantes del EZLN e intentaron desalojarlos.

Según el dirigente, el choque fue resultado de una disputa de tierras, en virtud de que la ORCAO se dice propietaria de los terrenos de Jetjá, donde viven unas 30 familias, y para los zapatistas el lugar forma parte de las tierras recuperadas tras el levantamiento de 1994.

El Gobierno del estado, a su vez, reportó “heridos no graves” en el choque entre campesinos zapatistas y no zapatistas.

La verdad es que los grupos del reciente enfrentamiento en Bosque Bonito y Jetja, dos predios invadidos en 1994, habían abandonado las tierras, y no fue sino hasta el 2001 cuando los zapatistas se posesionaron nuevamente de ellos, causando la inconformidad entre los militantes de la Orcao.

A lo largo de los pasados ocho años ambos grupos se han disputado de diferentes formas la zona, aunque ante el eventual retiro de “Marcos” de la escena en la región, es obvio que pretende dejar a sus seguidores un amplio territorio, una vez que el movimiento decayó a nivel nacional e internacional.

Por ello, los zapatistas han comenzaron desde hace ya dos años a delimitar su territorio y a ampliar sus posesiones a costa de despojar a otros indígenas igual de pobres que ellos, por el solo hecho de que no siguieron a “Marcos” en la aventura del alzamiento armado, y ahora simulan trabajar la tierra.

Previo al enfrentamiento, los zapatistas hostigaron a los militantes de la Orcao, mientras estos sesionaban en asamblea, en la ranchería Jethá, en el ejido Abasolo, en el municipio de Ocosingo, pero los miembros de la Orcao no respondieron. Eran unos 100 los simpatizantes del EZLN del “municipio autónomo” Moisés Gandhi los que llegaron a Jethá para exigir, a golpes, a los miembros de la Orcao que les devolvieran las tierras.

En respuesta a la hostilidad de los zapatistas, el domingo por la madrugada los de la Orcao cortaron los cercos de alambre de los zapatistas y el lunes llegaron armados con palos y piedras para desalojarlos. El saldo del enfrentamiento es de tres zapatistas heridos -y atendidos en sus propios centros de salud- y de cinco miembros de la Orcao con heridas leves.

Una versión más refiere que las mañana del lunes cuando indígenas zapatistas del “municipio autónomo” Moisés Ghandi arribaron para construir una cerca de alambre, fueron alcanzados por un grupo de la Orcao que, a punta de golpes y empellones logró evitarlo.

Luego vino el enfrentamniento.

Posterior al enfrentamiento los integrantes del municipio autónomo zapatista lograron mantener la posesión de los dos predios, y los miembros de la Orcao se retiraron.

Lo que está en disputa son 500 hectáreas que ambos grupos abandonaron hace 15 años.

“La tierra, ellos mismos dicen, es de quien la trabaja y ellos no lo han hecho en 15 años; ellos saquearon y robaron los ranchos de Ocosingo”, argumentan los miembros de la Orcao.

Los nombres de los heridos son: Tomás Hernández Vázquez, Fernando Santiz Jiménez, Anselmo Santiz Hernández, Manuel Santiz Gómez, Juan Hernández Vázquez, todos originarios del ejido Abasolo, atendidos en la clínica del IMSS de Ocosingo.

Los zapatistas tergiversan los hechos: “Duele que algunos indígenas hagan negocio con los recursos naturales El ataque en Bosque Bonito, “para interferir” en Festival de la Digna Rabia, según publicó el vocero del EZLN, Hermann Bellinghausen, quien trata de inculpar al gobernador Juan Sabines Guerrero en la ola de enfrentamientos que el EZLN mismo ha propiciado. “Los malos gobiernos, cómplices de abusos de la Orcao”, según el balazo de su nota, que firmó desde el Ejido Morelia, donde años atrás los zapatistas también han perdido a la mitad de sus seguidores. “Los compañeros no usaron violencia ni armas. Los de Orcao son los únicos agresores”, dice el comandante Zebedeo.

Según la JBG, en las acciones de esta organización “se leen clarito los planes de los grandes empresarios de cómo tenerlos controlados, educándolos, convir- tiéndolos en haraganes y amansándolos con el dinero en la mano; aprendiendo los indígenas a convertir en negocio los recursos naturales, y con el signo de pesos los están alejando de luchar para ejercer sus derechos como indígenas, y ni hablar para buscar una vida mejor.

“Nos arde la piel ver indígenas conformistas que se hacen cómplices con los malos gobiernos de vender la soberanía de nuestros país a empresarios extranjeros. En nuestros territorios zapatistas de la zona Tzot´z choj, ahí están investigando varias minas que están dispuestos a vender a empresarios extranjeros, y los vendedores y destructores de la naturaleza y de nuestra madre tierra son esta pareja de burros de Felipe Calderón y Juan Sabines. Ellos jamás están pensando hacer consulta a los indígenas, aunque sean mangoneados en el PRI, el PAN y el PRD; ni siquiera los están tomando en cuenta, mucho menos a nosotros.”

La JBG considera que “los `orcaístas´ están metidos en este juego sin que se den cuenta”.

Y claro, ante eventuales desalojos se curan en salud: “Bien sabemos que cuando nosotros denunciamos las trampas de los malos gobiernos, no les gusta y van a intentar reprimirnos”.

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