TUBO DE ENSAYO

Uno movimiento

René Delios

Nada como la juventud para ser intrépida, audaz, propositito y contestatario; nada como la juventud para romper las reglas, para crear nuevas corrientes y desafiar a lo establecido, e incluso al destino mismo: manifestar atrevidas ideas y amar intensamente sin el miedo implosivo de perder ese amor, en la idea clara de que faltan muchos días por venir.Pero la cosa se multiplica cuando esa juventud adquiere información de calidad y eso se logra a través de las aulas –la educación como base del conocimiento, el conocimiento como base de la información y, la información como base del desarrollo dice Fuentes-, basamento mismo del pensamiento libertario en ésta nación de dirigentes políticos atorados en sus intereses creados, que se olvidan en ese ínter, de los grandes temas prioritarios de la nación como el hambre, mientras se desgarran las vestiduras –sus exclusivos sacos y corbatas de seda comprados en “Le avenue”, allá por las calles lindas de Polanco off course- sobre el tema energético que, no le va a beneficiar de ninguna manera a los jodidos, los improductivos, la carga, la troza, el lastre social para los tres niveles e instancias de gobierno azul que quisieran tener en el país pura “gente bonita” de Fabricas de Francia o Liverpool, Sambor´s o Vip´s con tarjetas American Express.
Pero la juventud en diferente tiempo del tiempo mexicano ha dado la cara y cumplido con su compromiso histórico: desde los jóvenes aztecas ante los españoles devastadores, pasando por los indios de Zacapuaztla contra los Zuavos invencibles, o los hombres anónimos de Río Blanco a los que aplastó Porfirio Díaz o los estudiantes del 68 negro de Tlatelolco.
Son los jóvenes los que proponen y se imponen generación con generación, lo malo es cuando crecen pues, nos volvemos “maduros” y por lo tanto los portadores absolutos de la verdad como lo hicieron nuestros padres desde tiempos remotos.
Pero ¡Arriba los jóvenes! Ellos son el futuro, no el rucaje que se niega a abandonar los puestos y las retóricas y, una de esas retóricas subyace en una amplia ala del movimiento magisterial chiapaneco que, soberbio de si, no madura el que, otra es la estrategia a seguir para no perjudicar ya, el derecho de terceros y, los terceros son los estudiantes.
Ciertamente pocos son los movimientos laborales que reivindican a la clase trabajadora y refrendan el espíritu libertario de “Río Blanco”, iniciado aquel 6 de enero de 1907 en la zona de Las Altas Montañas al centro del país, y muy cerca del majestuoso “Pico de Orizaba”, allá en Veracruz. Uno de esos movimientos célebres es el magisterial específicamente los aglutinados en la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación –creada en Chiapas-, acusados de todo desde el aparato del estado y la federación que, entre ambos, no logran justificar la depreciación del trabajo y la devaluación de éste, de su rentabilidad pues, ello comprende al unísono, la calidad de vida que, el trabajador busca darle a su familia. El movimiento magisterial no se volvió corporativo, servil, ignominioso.
Parte de éste se mantiene, alerta y expectante, pero retórico aunque moderado ya, ante el gobierno del estado.
Hoy esa parte del magisterio inconforme pudiera tener la razón, pero su movilización de ayer no fue la de otrora; la base trabajadora no salió a las calles y abarrotó la plaza central tuxtleca; como que no hubo la convocatoria suficiente o ese grupo de Misael Palma pierde terreno ante el gremio que, pudiera estar agotado en propuesta y convicción como sucede en los partidos políticos, o más bien en los políticos de los partidos.
Rosendo Galíndez por el momento puede estar tranquilo. La poca respuesta del paro lo legitima, luego de que lo legalizó un tribunal.
Y sirva esto para la vieja guardia magisterial que debe evolucionar, proponer nuevas estrategias de lucha que en verdad sean atractivas para los padres de familia, para la sociedad que, sabedora de las torceduras del gobierno, no le resta razón a sus razones –por cantinflear-, pero si a sus modos radicales.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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