TUBO DE ENSAYO

*Los cobrones

René Delios

Sólo faltan cinco sesiones para que concluya este período ordinario de sesiones, y los legisladores federales aprovecharon el puente de la semana pasada.
No pierden oportunidad para descansar, o bien para buscar colocación en otro lado, pues esta legislatura para muchos termina el mes próximo, puesto que tienen listas sus solicitudes de licencias.
No les interesa mucho aprobar iniciativas pendientes. Tampoco que no hayan tenido tiempo para discutir las cuentas públicas de Fox. El presidente de la Comisión de Presupuesto, el panista Raúl Padilla le ha dado largas al asunto. En tanto tiempo, debe haber peinado las irregularidades que van del año 2002 al 2005 del primer gobierno blanquiazul, decepcionante para ellos mismos.
Las trapacerías que se han exhibido de Vicente Fox, su media naranja, y sus entenados incómodos, no pudieron ser aclaradas, porque siempre existió el manto protector de su sucesor.
La neta del planeta.
No prosperó ninguna investigación. Fueron exonerados, pero eso no quiere decir que sean inocentes. No. Ellos lo saben y sonríen socarronamente, por decir lo menos. Respecto a los dictámenes, que ya tiene la Mesa Directiva, y han sido agendados en varias ocasiones, resulta curioso que sigan ahí, sin que se presenten al pleno, y sin explicaciones convincentes.
La semana pasada, en la que más bien las sesiones fueron de trámite, el presidente de la Mesa Directiva, César Duarte, manifestaría que se pospuso la discusión a solicitud del presidente de la Comisión de Presupuesto, Raúl Padilla. El, obviamente, accedió a la petición.
Una vez más.
Desde el inicio de la legislatura, el panista Raúl Padilla se ha resistido a discutir esas cuentas. ¿Por qué? Tiene miedo, o temor a que salgan a la luz pública el fracaso de la gestión del hombre de las botas. También, porque los tricolores no han definido el sentido de su voto. Pero lo curioso es que esta discusión se ha pospuesto por años. La anterior legislatura tampoco encontró el ambiente idóneo para subir al pleno los dictámenes. La famosa rendición de cuentas del gobierno foxista, fue, al parecer sólo una frase demagógica.
Y no hay que olvidar que a nosotros nos toca, por aquello del “Stan”.
En los hechos, esa rendición de cuentas no se dio más que en el discurso.
No se puede descartar, que uno de los motivos para evitar la discusión de las cuentas públicas de los últimos cuatro años del foxismo, sea el derroche y el abuso que hubo durante ese gobierno.
Fue una administración de dos, por sus pistolas. Ella no fue electa para compartir el poder, pero él se lo permitió. Y ni modo. Ahora a los diputados de su partido les toca ocultar el cochinero. Y pena deben tener en la argumentación que hicieron de los dictámenes, pues de antemano saben que no será creíble su justificación.
El caso es, que tan turbias deben ser las cuentas de ese gobierno, que por esa razón buscan diversos motivos para evitar su discusión.

Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

¡Comparte la nota!