*Mirando fuerte
René Delios
-“Esta cabrón”, escuché decir a doña Tina luego de comunicarse con su dirigente en la Fapermex, Roberto Piñón: acababan de asesinar al periodista Armando Rodríguez –homólogo de nuestro “Chamula”- en Ciudad Juárez, Chihuahua, a la salida de su casa. Un mes antes, en un antro, un comando roció una metralla y entre las once personas ultimadas, un periodista. Ese y éste asesinato tienen a los compas de aquella entidad en ascuas y más cuando, la ONU, se solidariza con la prensa en federada al norte y, pues ¿Qué hay de fondo?Luego de eso, legisladores federales le clavan a la Procuraduría General de la República el que asuma a fondo la investigación del asesinato del periodista norteño.
En efecto, la Cámara de Diputados aprobó un punto de acuerdo sobre el tema con el propósito de evitar que quede en la impunidad el crimen del reportero Armando Rodríguez, del Diario de Ciudad Juárez, en la citada demarcación fronteriza. El legislador Gerardo Priego dijo –en serio, como si fuera cosa nueva- que los últimos días han sido “dramáticos para el derecho a la información en México”.
¡Ooooooorale! Los hay me cae, que no deberían de hablar: Teodoro Rentería Arroyabe, desde tiempo ha les va anunciando evento por evento, por todo lo ancho y largo de América, que se han asesinado a 48 periodistas de 2000 a la fecha en México.
Pero no leen ni lo que hacen, menos que atiendan las lecturas que les envía la sociedad, y una de las más vulnerables –pese a su aparente fortaleza- es la del ejercicio periodístico, hoy a dos fuegos: el del gobierno y el del narco que, en ocasiones, se funden, no solo en las corporaciones políticas como lo quieren hacer creer desde el oficialismo azul, sino desde casi todas las estructuras institucionales que tienen que ver con los flujos de información, Sedena incluida, por supuesto.
Pero el asunto no se centra solo en los periodistas, sino en las casas editoras de diarios: Tabasco Hoy recibió una cabeza meses ha; dos granadas le llegaron a El Debate de Sinaloa; ahora si que de Cunduacán a Culiacán.
Van a seguir matando a periodistas, ni duda cabe: la verdad deja parejo el escenario nacional y la corrupción no es rentable en ese ámbito.
Ante la verdad la corrupción –porque solo esta permitió y permite la presencia y desarrollo de los carteles-, lo ilícito se retuerce, esputa, muestra sus vísceras y su descomposición: no tiene credo, no tiene ideología ni convicción moral: es la descomposición de lo neoliberal, y no obedece más que a un axioma anárquico que, de vez en vez se vuelve contra sí, como lo vemos entre el cartel del Golfo y La Familia de Michoacán.
Los estados más convulsos para el trabajo de la prensa son Oaxaca, Veracruz, Sonora, Tamaulipas, Chihuahua, México, Sinaloa y el Distrito Federal; ahí marcan los estudios recientes los más caídos, pero ,los más levantados, cuya voz se integra a la de todos y al unísomo decirnos: ¡no nos vamos a callar!
En México 48 periodistas ha sido asesinados: ocho de éstos permanecen desaparecidos.
Matraz
No me imagino a Pemex buscando petróleo en la selva Lacandona —que en diciembre iniciará licitaciones para tal fin en ese santuario verde; no me imagino otra vez a las grandes máquinas tirando árboles para abrir nuevas rutas hacia el oro negro, otrora lo hicieran –desde 1885 en que llegó la primer sierra banda de vapor a la zona- para sacar enormes trozas de madera preciosa, entre cedro, caoba, hormiguillo y otras que se crecieron ahí en milenios, en ese suelo de poco humus, y cuya erosión es irreversible una vez arrasadas las extensiones de selva.
Desde Chankalá, en la zona milenaria de Palenque, a principios del XX instalaron una sierra de veinte metros cúbicos por segundo. Los madereros se alocaron y derivaron árboles a lo we, y eran tantos que miles de trozas de maderas preciosas se hundieron en los recodos del Osumacinta ante la complacencia del poder corrupto.
Ya a finales del milenio pasado, ese mismo poder guardó silencio y aun no dice qué sucedió con los otros miles de metros cúbicos de árboles finos, derribados por el ejército, para hacer la carretera fronteriza del sur, que en esos años era estratégica dado el surgimiento del EZLN.
Parece que viene una tercera época de agresiones a la Lacandona, y que no diga la Profepa, la paraestatal negra y la secretaría de energía que no van a causarle daño a la reserva, porque eso es mentira, por lo que desde éste espacio se convoca a la alerta mundial; imaginen la explosión de un ducto –como sucede a cada rato-, en medio de esa exuberancia.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
