EDITORIAL

Se pronostica que habrá frío en lo que resta del 2008 hasta inicios de febrero del 2009, lo cual sin duda obliga a tomar precauciones y prevenir en lo posible para que no se pierdan vidas a causa de esto. Sobre todo hay que brindar protección a los niños de la calle, a los adultos indigentes, tarea que corresponde realizar a las autoridades de protección civil, cumpliendo los principios de salvaguarda a la sociedad y los derechos humanos que por ley están obligados.
Por eso vemos como atinada decisión de la Secretaría de Salud de aplicar la vacuna contra la influenza a los niños de seis a 35 meses de nacidos y adultos a partir de los 50 años.
Sin duda que la vacunación para prevenir la neumonía y bronconeumonía es oportuna en estos tiempos, aunque para las generaciones mayores de estos tiempos parezca patético porque en sus mejores tiempos no se necesitaba de este refuerzo para la salud.
Lo cierto es que ahora hasta los jóvenes relativamente resienten los cambios de temperaturas que estamos sintiendo, y no es casualidad que varios ciudadanos presenten los mismos síntomas más allá de simples resfriados ni tos secas o gripes, sino que son los efectos de la degradación ambiental que ha provocado el hombre.
Ahora no queda más que tomar previsiones para evitar tener que sufrir afectaciones graves de salud que pudieran desembocar en situaciones inevitables como la muerte, y esto se puede prevenir atendiendo las recomendaciones para la salud.

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