TUBO DE ENSAYO

*De gastados

René Delios

Trascendió que el gobierno federal se ha visto obligado a retirar del Congreso y modificar su proyecto de presupuesto para 2009, mientras por otro lado declaraba fanfarrón que la crisis “del otro lado” no le iba a dar con todo.
Las repercusiones en México de la crisis americana trastocaron de súbito las cuentas alegres. También la baja pronunciada en las reservas y la exportación petrolera, y ya sabemos que si se reduce el ingreso por petróleo, en esa proporción van para abajo las los ingresos federales: 40 centavos de cada peso gastado por el gobierno provienen del petróleo. Tenemos claro que de siempre los voceros gubernamentales acuden en un principio a la defensa del avestruz pretendiendo negar algo evidente, como el hecho de que dado el porrazo gringo estaban forzados a recortar el gasto.
Su disyuntiva es reducir el gasto corriente o el de inversión. Seguramente incidirán sobre este último, porque recortar el gasto corriente sustancialmente provocaría reacciones violentas. Por ejemplo, recortar el personal burocrático sin indemnizaciones atractivas es imposible. Reducir las prestaciones de los jefes es pura demagogia e intrascendente por su mínimo valor cuantitativo.
El sostén político del gobierno federal han venido siendo los elevados ingresos petroleros. Con dinero es fácil gobernar. Es el caso del reparto de grandes rebanadas del pastel presupuestario a los gobernadores de filiación azul, que lo derrochan a discreción, mientras entidades como Chiapas o Tabasco –que si son petroleras- ven reducidos o suspendidos o desplazados o archivados sus proyectos de desarrollo, como la vía rápida palenque-San Cristóbal o los canales de desvío en el vecino estado inundado.
El control político de sus ínsulas lo reafirmaran con tales recursos. Se opondrían con fiereza al recorte. De imponérseles se transformarían en enemigos del Ejecutivo federal a tiro de piedra del proceso 2009; el presupuesto debe adecuarse ahora, y asegurar las plazas dónde el PAN tiene presencia y que debe reflejarse en San Lázaro, el primero de septiembre de 2009, con una cámara de mayoría panista.
En general, todo aquel que resienta el recorte, se lanzará a protestar y en su manifestación antigubernamental será apoyado por los acérrimos opositores al gobierno.
Pero hasta ahí: en principio porque el recorte es a fuerza, en segundo porque iniciado el proceso el tema del presupuesto queda muy atrás del interés político de los políticos.
De ahí que el recorte presupuestal por necesidad de supervivencia caerá sobre las inversiones imposibilitando el plan de aminorar los efectos nocivos de la crisis con inversiones públicas: “Podría recurrirse al crédito; sin embargo, los mercados financieros externos e internos condicionados por la aguda crisis dificultan la colocación de esa deuda pública”, dicen los especialistas: “La crisis corresponde al temido ciclo económico. Fenómeno periódico causado por el mismo ser del sistema capitalista. Su duración no será breve, persistirá varios años hasta que se inicie la fase de recuperación en la medida en que se ajusten las variables que la causaron. Su duración depende de múltiples factores. Por ejemplo, del surgimiento de innovaciones que hagan obsoletos los bienes de capital existentes obligando a desecharlos y adquirir los innovados”.
Así de fría es la expresión o el razonamiento de lo que viene, y más que la verdad el asunto es más preocupante desde el punto de vista humano pues, aunado a esa crisis financiera –que va a descapitalizar a los Estados para apoyar proyectos productivos- se aprecia la inercia en el encarecimiento de los alimentos aunado a la depreciación del trabajo, e incrustemos ahí también al “cambio climático” con agente de impacto en la calidad del habitad y su rendimiento por hectárea.
De pronto preguntamos ¿Qué es todo esto? ¿Qué esta pasando?
Parece hasta un mal guión cinematográfico.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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