TUBO DE ENSAYO

*De ineptitudes

René Delios

Los diputados locales miembros de las comisiones unidas de Seguridad Pública y Justicia del Congreso del Estado de Chiapas, propusieron ayer elevar también la pena a 110 años de prisión, en contra de aquel o aquellos que atenten contra los chiapanecos en diferentes modalidades, como una medida preventiva ante los hechos violentos registrados en Morelia, Michoacán.
Esta bueno, pero con qué elementos contamos para combatir algo así -en el caso de que suceda-, si la federación anda en la loca a falta de pistas, luego de que la “brutalidad supina” de Fox, determinó desmantelar el Cisen y reducir al mínimo a la inteligencia militar, bajo el argumento de un México nunca más represivo, en vez de sanear esas estructuras antes al servicio del institucionalismo a ultranza, y cuya información y formadores saber a dónde fueron a parar.

Solo quedó la iglesia, pero esa es otra historia.

Obvio es que en cascada -en los tres niveles y ámbitos de gobierno, cámaras de prestadores de bienes y servicios, sindicatos, políticos, analistas-, se dieron a manifestar su repudio ante el hecho bárbaro del 15 de septiembre -15/09, por parodiar al suceso de las torres gemelas.

La cuestión es que no se vaya a politizar un hecho como éste; no ha sucedido en el caso de los descabezados en Yucatán, tampoco en el estado de México, pues se supone fueron ajustes de cuentas entre sicarios, pero ya un acto terrorista es otra cosa -y alerta a toda la nación, como cuando los traidores que acompañaron a Miramón, trajeron a los Suavos a mediados del siglo XIX para adueñarse del país-; no le podemos permitir al terrorismo, y menos al narco terrorismo, que expanda sus células por la nación, y dejarlos hacer y menos que los mexicanos se arredren ante éste atentado.

Los actuales mexicanos estamos obligados -como durante dos siglos de un México libre lo han hecho centenas de miles- a defender la integridad de la nación, su tejido social, sus instituciones fundantes y operantes, porque como nuestra bandera -que es la más bonita jijos del maiz-, nos distingue ante el concierto del mundo.

Los narcos pues, pueden seguir en su empeño; somos más los que integramos las voces, las vibras, las fibras y las hebras de México: somos las hebras de su bandera.

Por eso en éste tema no se vale fragmentar aprovechando la coyuntura; el riesgo es muy grande: las instituciones no pueden desvanecerse por influencia directa o indirecta de la delincuencia, menos cuando no son éstas el origen, sino la consecuencia de años de corrupción en el aparato policial y judicial, que han permitido la impunidad del crimen organizado, dejándolo crecer e incluso fortaleciendo sus músculos con infiltrados en las corporaciones.

Por eso se debe hacer patente por todo el territorio nacional, que no solo los policías, los comandantes, los procuradores o similares, sino sus superiores, desde secretarios de gobierno para abajo, renuncien sino garantizan en tiempo perentorio, la seguridad en sus entidades respectivas.

Los gobiernos son electos por el pueblo; el ejecutivo -sea federal o estatal- por eso es irrenunciable, salvo causa de fuerza mayor que sería de las cosas inéditas en ésta nación desde que cayó el priato: Ni Calderón, ni ningún gobernador de los estados que integran la federación, esta obligado a renunciar por la inseguridad. Se supone que relega responsabilidades y nombra a alguien para hacerse cargo de ello. Sabemos que los responsables del gobierno interior son en la federación, la secretaría de gobernación y en los estados, los secretarios de gobierno y, ya en la primera, los procuradores y subprocuradores regionales.

Pero ya no puede haber ineficacia, esta costando mucho dolor y zozobra: Morelia a las siete de la noche de ayer estaba quieta, encerrada, de por si mochos de tiempo ha; la mayor generadora de curas: el clero no habla.

Lo cierto es que esto de las responsabilidades y su incumplimiento va a crecer entre la sociedad civil que reclama eficiencia y eficacia en los servidores públicos; el tema es recurrente en la conciencia civil -que no social- y ojala lo retomaran algún día los legisladores se hiciera ley en todas las responsabilidades del poder ejecutivo: el funcionario que no cumpla las metas en determinado tiempo, se va.

Eso si que sería un adios definitivo a los compadrazgos y al partidismo y al corporativismo que aun se ve, y que son en parte lo que permitió que el narco creciera -y se fuera deformando- perpendicularmente en México.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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