*Los ojos
René Delios
Desde la frontera sur Sabines Guerrero contribuye a la tranquilidad social del país.
La entidad, seguramente en breve la más segura de la nación, no es problema ni en materia de derechos humanos, de acuerdo al obusdman mexicano, José Luis Soberanes.En medio del tema tremendo de la violencia, en Chiapas no es parte coloquial; desde luego que se mejoraran las estrategias precisamente por ser frontera, y “sellar” toda posibilidad de que hordas del crimen organizado, aparezcan en Chiapas.
Esto no quiere decir que se repita la época del espionaje vivido en los trienios negros de Ruiz Ferro y Albores, en que llegaron los scanners, la marca personal, el hostigamiento laboral, y la posterior persecución vivida con Salazar, no. Se trata de seguridad, de trabajo coordinado en contra de la delincuencia organizada, que destaca en sí, aun el presidente Calderón se queje de que en los medios se le da publicidad a los hechos delictivos.
Ni en la década de los 80, en que Centroamérica vivió intensos y prolongados movimientos guerrilleros armados que dieron pie a graves abusos, la gente se sintió perseguida en Chiapas.
En la entidad a lo más hay crimen organizado dedicado al tráfico de personas en todas sus modalidades, así como de armas y algo de enervantes.
No más.
Hace años, en que se registró una ola de asesinatos en el corredor de la costa de Chiapas, casi todos los analistas se fueron por la ruta de que la llamada Mara era la causa. Ese grupo fue satanizado y a la vez perseguido, e incluso se dio la voz de alerta sobre el que generó mucha asimilación cultural en los jóvenes de la zona del Soconusco, entre los que se acuñó la idea de que entre más “maldito” se es, pues mejor.
La cosa es que ni la mara, me cae.
Es más, es mentira que la Mara Salvatrucha por sí sola, haya tenido su origen en tierras salvadoreñas. La MS o el Barrio 18 nació en la ciudad de Los Angeles, California, a donde llegaron miles de centroamericanos huyendo de la inseguridad de su tierra. Una vez ubicados en la ciudad de la meca del cine, en su calidad de ilegales, fueron utilizados por su mano de obra barata y se apostaron en los barrios más bajos, donde imperan las pandillas étnicas. Ahí, los que llegaron pequeños, fueron creciendo y formando sus respectivas pandillas impregnadas por el olor de la pólvora, el grafiti y la violencia. Las pandillas salvadoreñas en Los Angeles, poco a poco, fueron adoptando la modalidad y actitud que hoy conocemos como MS para distinguirse de sus contendientes. Su lenguaje con señas y los tatuajes fueron parte de ello. Cuando las guerras en América Central cesaron a principios de los 90, Estados Unidos impulsó un programa de deportación generalizada de esos jóvenes pandilleros a su país de origen, cuyos gobiernos no tuvieron nada que ofrecerles, aunado a su incapacidad para controlar el delito.
Así la vaina.
Es decir que la lluvia Mara –si se quiere- fue el periodo de mayor inseguridad en la entidad, años ha.
Lejos de ese entonces, y en esa zona otrora vista con temor, el gobernador Juan Sabines Guerrero signó un convenio general que coloca a Chiapas a la vanguardia de esa metodología de seguridad en el país.
Nuevamente un paso adelante en los hechos históricos de éste Chiapas en la ruta del tercer milenio.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
