*Ruta de luz II
René Delios
No es la primera vez que rituales institucionales han dejado de ser en éste país de gobiernos corruptos, mentirosos y fraudulentos: el mismo Día del Trabajo se derrumbó por las reumas de Fidel Velazquez, y aquel inicio de desfile de brazos encadenados con el presidente y don Fidel encabezándolo, no volvió a verse jamás en ningún primero de mayo posterior.Aun con que el Estado Mayor se pasaba de madre en ese entonces –en la confusión de creerse de la KGB o de la CIA- y en los excesos no te dejaban ni voltear a ver la comitiva presidencial con rumbo a Palacio Nacional –cosas que no captaban las cámaras de video y de gráficas de entonces-, pero pese a esos culeros, la sociedad en esa época creía en la Primera Magistratura como una figura y autoridad capaz de dirigir los destinos del país, y siguió creyendo en eso aun la derecha ganó con Ernesto Ruffo la primera gubernatura parea la Derecha, en Baja California Norte, y la izquierda se posesionó con los años como la segunda fuerza política de la nación e incluso acusó al priismo de robarle la elección a Cárdenas, la gente creyó en el presidente incluso hasta en Zedillo, cuando éste hombre ganó la presidencia con el asesinato de Colosio en la espalda, y el levantamiento armado chiapaneco cuestionando las respuestas inútiles del priato atorado ante una petición indígena que podía aceptar de facto, pero tenía que negar deiure.
Me cae que sí.
Al llegar el PAN a Los Pinos, la imagen dio paso a la de un gobierno que no supo ser responsable de su triunfo democrático y empecinado en cambiar a México a base de “changarros”.
Otro de los días especiales del priismo que cayó con Fox fue el desfile del 20 de Noviembre, el Día de la Revolución Mexicana
¿Porqué?
Hay que recordar que el PRI se denominó desde siempre “la Revolución hecha gobierno” ¬ -de ahí lo contradictorio de oír que se trata de un partido revolucionario e institucional- y de ahí la repulsa panista a la celebración.
¿Era el 20 de Noviembre una celebración subjetiva del priismo? No, nunca se atrevieron a tanto, y menos a confundirse con –aunque trataron de fundirse en- la historia de México.
No, ocuparon más tiempo político en explicar por décadas ese concepto de democracia sustentada en un partido hegemónico, lleno de “pluralidades” institucionales -a ultranza- al presidente, y por el cual el mandatario ejercería a lo largo de todo el siglo XX su mayor poder: elegir a su sucesor.
Ya acabó esa cabronada –es historia- que pisoteaba la determinación electoral de millones de mexicanos: con Calderón se suspendió definitivamente el presidencialismo, al dar por terminado el Día del Presidente, el día del Informe Presidencial: era lo que quedaba de aquel stablismenth llamado presidencialismo.
Pero entiendo que lo nuevo del Informe vendrá a partir de ahora, compadre, cuando los legisladores analicen el documento y empiecen a citar a los secretarios de estado, quienes tendrán que decir la verdad, ya sin el amparo del Totem; cada funcionario representará ahí, al ejecutivo y serán ellos los que desde ahora, sean los interlocutores del ejecutivo con el legislativo, al menos en lo que refiere al estado que guarda la Nación según el informe presentado, pues en torno a la situación sociopolítica ante la sociedad, esta el secretario de gobernación.
Pero esa es otra vaina.
La pregunta es ¿Cómo van a cuestionar ahora los legisladores de oposición al poder ejecutivo?
Lo más cerca serán las comparecencias de sus funcionarios, y eso mediante preguntas y respuestas técnicas: además, como fracción política, los legisladores podrán hacer la famosa “pregunta parlamentaria”, que deberá responderla con exactitud y prontitud el funcionario federal de que se trate, sea el tema de que se trate: la transparencia en boga.
Y aunque falta –porque hasta eso, ningún gobernador daba su informe antes que el presidente, y eso ya tampoco tiene porqué seguir así-; decía que aunque falta aun para el 8 de diciembre, no está de más preguntar si ¿Habrá informe al viejo estilo éste 8 de diciembre en Chiapas?
No faltará valoración, imagino, en el mandatario y su equipo cercano. Si se deciden por hacerlo, esperemos que no se vean como de otro tiempo: queremos buenas noticias. La otra es que a diferencia del desgate presidencial en éstos actos desde hace algunos años, Sabines en la entidad no padece tales animadversiones en el legislativo local, y desde luego no lo van a interpelar ni a cuestionar a gritos, ni a sacarles mantas inquisidoras, ni repartirán volantes incendiarios, pero con todo y ese escenario a favor, sería mejor entregar solo el documento del estado que guarda la administración pública estatal, emitir un mensaje político a los chiapanecos, y ¡En eso quedamos! como decía “Luzán”, y dejar la parafernalia de los informes locales en el pasado, con sus triunfalismos inútiles y desde luego, inacabados.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
