Tubo de ensayo

*Saltando la raya

René Delios

Lo que será un reinicio “moderno” con Centroamérica, se escenificó ayer en la ciudad de México cuando al gobernador Juan Sabines le fue impuesta la medalla “José Cecilio del Valle”, en grado de Gran Cruz Placa de Plata, por el presidente hondureño, Manuel Zelaya Rosales; la presea es la más alta condecoración que entrega ese gobierno vecino a un extranjero han repetido hasta el cansancio desde que el hecho se dio a conocer en la XX Reunión Cumbre “Tuxtla”, el pasado mes de junio en Villahermosa, Tabasco.Zelaya Rosales vino a México en los momentos en que en todo su país, grupos feministas están en movilización por la visita de Daniel Ortega, el ex guerrillero sandinista nicaraguense, luego de que Zoilamérica Nárvaez Murillo –adoptada por Ortega- publicara un folleto en donde da cuenta de que éste la violó y abusó de ella desde que contaba con once años de edad, y la hizo vivir a fuerza años de angustia como su amante, lo que desbordó los ánimos del feminismo regional.
En medio de ese “ruidero de mujeres”, Manuel Zelaya estuvo en México miércoles y jueves; asistió al país para hablar de migración y deporte con el presidente Calderón, la tarde del miércoles en que su país y el nuestro contendieron dentro de la agenda eliminatoria de Concacaf, cotejo que ganó México 2 a 1, con dos disparos de mediana distancia de Pavel Pardo “El del Stuttgart fue el verdugo de Honduras”, señalaron los encabezados de ayer en aquel país: pero nada publicaron –al menos en primera- de la visita de estado de su presidente a México; el culto a la imagen es algo superado en esos países, precarios, pero con mucho más democráticos que México, pues ya vivieron una transición verdadera, me cae.
La medalla “José Cecilio del Valle”, en grado de Gran Cruz Placa de Plata, le fue impuesta al mandatario chiapaneco por su lucha clara en pro de los migrantes hermanos de Centroamérica e incluso del cono sur del continente, y que en Chiapas eran víctimas de todo tipo de abusos, inclusive por la misma autoridad que, so pretexto de serlo y sin escrúpulos los esquilmaba cuando no vejaba, lesionado derechos humanos y las legislaciones nacional e internacional en materia migratoria vigentes y suscritas por nuestro país.
Sabines le dio sentido y peso jurídico y llamó a los abusos y sindicó a los posibles abusivos por su nombre, pero además instaló alberges, estancias, atenciones, para hombres, mujeres y niños migrantes o de empleo temporal, en materia de salud, asistencia humanitaria y educación.
En la zona del Soconusco, y por los caminos de extravío en la sierra, frontera y selva de la entidad, tienen bien claro quienes son los que abusan, e incluso quienes son los enlaces locales o con los polleros de Centroamérica para el tráfico de indocumentados, o con los policías de todas las corporaciones para dar el pitazo del paso de ilegales e interceptarlos, lo que es ya un negocio de muchos millones de dólares.
Los indocumentados eran –y son- informados de que si la autoridad mexicana los detiene, conocerían lo que era “amar a Dios en tierra ajena”, lo que generó una triste fama a nuestras corporaciones de ese “otro lado” y desde luego, en contra de los mexicanos en lo general.
No sé si con éstas cambio esa idea o resentimiento haya cambiado, pero ciertamente Sabines –al menos en Chiapas- ha iniciado todo un trabajo de beneficio social a la migración –cuando no es obligatorio- que motivó la observación consular, que empezó a sonar en cada país vecino, y que ha tenido dos manifestaciones políticas de alto nivel: la primera fue la invitación expresa, y la asistencia en respuesta, del gobernador chiapaneco a la toma de posesión del presidente guatemalteco Alvaro Colón, y con ello, el reestablecimiento de una relación cordial suspendida hace casi dos siglos.
El otro evento es la entrega de la medalla “José Cecilio del Valle”, por el trabajo sociopolítico en pro de los derechos elementales y humanos de los migrantes de los países vecinos.
Después de esto, desde luego que Chiapas tiene mucha ventana hacia el sur, y en doble vértice, pues no solo se dice de Sabines en el mundo diplomático del Itsmo, sino también sonó ayer, pues Chiapas fue tema obligado en la reunión nacional de seguridad que se realizó en palacio nacional –y cuyas exageradas medidas de seguridad a su alrededor fueron una mamada-, en la que estuvo el gobernador Sabines, a invitación expresa de Juan Camilo Mouriño, el gris secretario de gobernación, con el que el mandatario chiapaneco se ha reunido en varias ocasiones en las últimas semanas –y chance para decirle lo gandallas que son con los migrantes las corporaciones federales en Chiapas (Migración, AFI, PGR, la Fiscal y el Beta Sur), por que la neta que le bajaron un buen a sus abusos-, ante la realidad física de que somos frontera internacional y paso obligado por los delincuentes para el cruce de todo, además de los migrantes, tema que por cierto también fue abordado por Calderón y Zelaya un día antes, en Los Pinos, cuando ambos mandatarios vieron tranquilamente el México-Honduras, en el que nuestro país ganó con un triste y desabrido dos-uno a la nación catracha.
Bien por Juan y esa merecida medalla al mérito humano

Matraz

¿Qué hubo una cumbre internacional de periodistas en Chiapa de Corzo?
¡Por Dios, más seriedad!
Por ese tipo de arbitrariedades el periodismo se demerita; vamos, los resolutivos del evento no fueron de interés o de cobertura estatal, menos nacional y ya ni se diga con resonancia internacional, como para llamarlo faraónicamente: “cumbre internacional de periodistas”.
Ni la Fapermex, que agrupa a 102 organizaciones periodísticas del país –que sí hizo un evento con la asistencia de seis países en Orizaba el pasado mes de febrero- se atrevió a llamar “internacional” a ese encuentro que solo se denominó “Encuentro latinoamericano de periodistas”, al que asistieron, eso sí, casi 200 periodistas del todo el país, para testimoniar la entrega de los premios “México” de periodismo, en el que recuerdo, le hicieron un reconocimiento publico –y nacional- a Juan Sabines –desde allá-, por su apertura y respeto a la libre manifestación de las ideas.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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