*Apunte sobre lo visto
René Delios
Mientras Amador Rodríguez Lozano, el Ministro de Justicia del estado de Chiapas, se desgarra las vestiduras señalando que Tuxtla esta a un nivel prístino de seguridad pública en comparación con el país, y que en el índice los eventos delictivos han disminuido sustancialmente de enero a la fecha, el alcalde de la misma, Jaime Valls Esponda, advierte –más que reconoce- que los recursos del ramo 33 y rubro IV no alcanzan para la dimensión territorial y de mañas delictivas que es hoy la ciudad, y cuyo mínimo porcentaje de incidencias diarias se reportan en la nota roja de los medios capitalinos.
Desde luego que Rodríguez Lozano no va ha reconocer –ni el poder ejecutivo todo, empezando por Jorge Morales- que la incidencia delincuencial se incrementó una vez que Mariano Herrán –¿No se les hace raro?- dejó el cargo. Por lo que sea pero es absolutamente notorio el fenómeno, incluyendo, claro esta, el nivel de maldad que se observa en contra de los ajusticiados, especialmente -¡Aguas!- en el número de mujeres asesinadas en los últimos tres meses pues, el índice in crechendo.
Ciertamente si Tuxtla Gutiérrez no tiene el equipo necesario para enfrentar a la delincuencia juvenil, menos puede con el crimen organizado. La ciudad estaría a merced de éste sino aparece el gobierno estatal y las miserias del federal; pero quedamos que no va a ser con declaraciones espectaculares como se reduce la incidencia delictiva don Amador: el ministerio ya ha tenido varias pifias, una de ellas al estilo puro de Fox, con el caso de la “azúcar” lactosa encontrada en Patria Nueva, versus que pocos se creyeron y que luego coincidieron con todos, de que fue un decomiso mayúsculo de cocaína, minimizado por la PGR por saber qué motivos, pero que le costó la muerte a los dos únicos comandantes chiapanecos ajusticiados por el narco en lo que va del año, y que llega a la suma de 67 en todo el país.
Así en Chiapas de los espejismos, en donde los agentes ministeriales parecen más caporales norteños que policías; son más ronda puteros que ejecutores de la procuración de justicia del ministerio público. Son –además- contados los que usan chalecos antibalas todo el tiempo. A lo mejor no les gusta o a lo mejor no los hay. Lo cierto es que no son ellos los que determinan cuando usarlos o no, es mera norma operativa a la hora de estar “trabajando”, incluyendo a la hora del cobro de “cuotas” de protección, compadre.
Valls desde luego –como en política- no tira pa´rriba, pero queda claro que hace falta trabajo de gestoría en alguna parte, para una ciudad capital de las dimensiones urbanas de Tuxtla; a lo mejor con su representante popular allá en la Unión, que curiosamente no suena y ni ha sonado para nada desde que asumió la diputación federal por el IX Distrito Electoral Federal: Carlos Morales Vázquez, presidente de la comisión de pesca en el legislativo de San Lázaro, y cuyo hermano, Plácido, es el secretario de pesca de Sabines.
Carlos Morales sería, como representante del distrito ante la Unión, el idóneo para gestionar lo necesario ante las instancias correspondientes, en el entendido de que hablamos de una capital de estado en frontera internacional.
Pero si la frontera selvática es porosa a todo tipo de ilícitos, es porque ha sido descuidada o porque pese a lo que se diga, pues la verdad es que a la hora de asignarle los billetes no es prioritaria -¡Qué otra explicación demagógica, mi hermano!-, en el entendido de que si el alcalde Tuxtleco se queja –y a la ves advierte- que no hay paga federal para seguridad, qué pueden decir los alcaldes de municipios chiapanecos con límites internacionales: ¡Nada! Más que dar paso franco.
Si hablan, se mueren.
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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
