Bajo la mira
René Delios
Pero se han abocado en decir que en Chiapas, impera la seguridad.
Desde luego, muchos aspectos y expertos en ello lo certifican pero, sino cotidiano si constante los ajusticiamientos, ajuste de cuentas, embolsados y demás modismos de los sicarios, aparecen. Desde luego que las autoridades dicen que son hechos aislados, pero sumados, debería alertar a nuestras autoridades, no sea que al rato los sorprenda un índice no esperado, en el entendido de que a nadie se le pasa por alto de que, Chiapas, es frontera, y obligado corredor de paso de todo tipo de ilícitos, desde la droga multiseñalada, hasta trata de blancas, armas y seres humanos, siendo el contrabando electrónico y anexas una pecatta minuta.
La frontera chiapaneca tiene el apoyo del sellamiento que la guardia nacional guatemalteca realiza por la selva del Peten, colindante con la Lacandona y solo separada –que más bien es unida- por el río Usumacinta. Ese sellamiento ahora trabajo a la autoridad mexicana por la Lacandona, pero la guardia de ese país no es distinta al ejército mexicano, corrompido por el narco como todas las corporaciones policíacas, diga lo que drogan los titulares de éstas, por lo que para los especialistas la lacandona y el Peten siguen siendo porosas para todo tipo de contrabandos.
Pero en los medios impresos dicen que Chiapas tiene los índices de seguridad más altos; sorprende porque es de los que menos genera empleos, tienen mayor índice de marginación en el país y los 10 municipios con menor desarrollo humano.
¿No estarán maquillando los porcentajes?
Y la otra es ¿Para qué?
Luego salen las verdades como sucede con Salazat y ha sucedido con sus antecesores, primo.
No ha nada mejor que un pueblo informado; conociendo su realidad el pueblo no será engañado: aparte hay instrumentos que bien podrán merecer difusión más que la imagen institucional del gobierno. De lo que se trata es de reducir en verdad los índices delincuenciales y no hay otra que la prevención del delito y, solo investigando sus orígenes –como en todo- se puede comprender su comportamiento.
Teniendo el dato, es cosa de un rato.
Pero se gasta más en la imagen institucional –que es pasajera- que en ese tipo de trabajo sociológico: la droga como el alcoholismo, son enfermedades –que los técnicos llaman adicciones, pese a que no son ellos los que logran los mayores resultados de recuperación-; ambos padecimientos llevan a la neurosis y ello incide en la familia y con ello en la sociedad.
Métodos de sensibilización como los de “Doble AA” han salvado millones de enfermos-adictos en el mundo, desde 1937: ¿Entonces porqué se ha ignorado el método desde el punto de vista científico? ¿Por orgullo científico?
Dicen que para que la cuña apriete debe ser del mismo palo y, el método de análisis personal de doble AA además de que fue diseñado por alcohólicos, ha sido adoptado también por drogadictos y neuróticos anónimos y a dado resultados en todo el mundo, y aun con eso, no es visto con aprecio científico desde el mundo científico.
Lo que se quiere decir que ese método debería de ser adoptado por el sector salud, por un lado, y por otro, por el sector educativo, y desparramarlo en secundarias y preparatorias para corregir desde ahí, las torceduras del alma y con ello impedir que la adolescencia acuda a las drogas a lo bestia.
Digo, si se busca prevenir el delito, hay que apoyarse en las técnicas existentes, no nada más en unos cabrones bien armados y con cara de perdona vida. Si se busca combatir el consumo de drogas, creo que, se debe combatir desde antes del consumo mismo, y a los consumidores, no darles ciencia, sino espíritu, sí, esa vaina en la que no cree la ciencia, pero que ha dado resultado en todo el concierto del mundo desde hace casi setenta años, en un diplomado más que claro y efectivo como para valorarlo en todo lo que cabe.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
