*En el nombre del padre
René Delios
El arzobispo tuxtleco pareciera vivir en el medievo, pidiendo a la población chiapaneca la abstinencia sexual para no contagiarse de Sida, y solo le faltó solicitar la flagelación hasta morir, como ejemplo redentor para todos aquellos que, lujuriosos, se les ocurra hacer el amor con alguien de su mismo género.La cuestión aquí es que la enfermedad es real; el clero, que es la mejor agencia investigadora de México –mejor que el Cisen y el ejército-, dio ha conocer que en Chiapas de 1996 a la fecha los casos de Sida se han incrementado en un 2 mil por ciento, cifra por demás alarmante y que denota no la poca eficacia de los preservativos, sino la nula actividad del sector salud en éste caso, cuya burocracia no advierte que, es preferible prevenir que combatir cualquier enfermedad.
Sin embargo al inmiscuirse el prelado en el caso, luego de la polémica por una campaña de prevención del Sida usada por mujeres católicas con derecho a decidir sobre su cuerpo –consideradas como una especie de bodrio dentro de la “iglesia”-, con frases Bíblicas de apoyo, el tema toma otra connotación y lo remite a las grandes ligas de la atención estatal, enrolándolo irremediablemente en el ámbito político, por mucho que el purpurado crea que se verá –o lo veremos- como una mera opinión suya.
El esta privado de emitir opiniones personales a los medios, como lo esta cualquier político de alta envergadura. La –su- versión, la que sea, merecerá una interpretación, por lo que es ante la sociedad y no por quien es ante el registro civil.
Y en esa tesitura, que no la ignora, emite la opinión de referencia señalando que, desde 1996 ha habido en Chiapas un severo descuido en torno al Sida, enfermedad que ha crecido al 2 mil por ciento, y en el que se registra un alto índice de mujeres contagiadas, incluyendo un alto porcentaje de amas de casa, víctimas de la lujuria de sus esposos: “las cifras de personas contagiadas se han disparado sin control en el estado”, dijo el arzobispo Rogelio Cabrera, y en el último cuerpo de la referencia “sin control en el estado”, bien podría interpretarse con “sin control del estado”.
En 1996 gobernaba Julio César Ruiz Ferro; después de él llegó Albores y luego Salazar. De 1996 a la fecha han pasado doce años en los que en el rubro Sida, no se ha actuado con atingencia, más por moralina ante la iglesia que trabajo ante los chiapanecos. La iglesia –bodrio ultramarino- tiene cuestiones espirituales para ponderar la abstinencia, pero la realidad social no es esa: la iglesia no esta para juzgar ya a nadie –lo hizo por siglos y se pasó de madre-; la realidad la aplasta y desliza su opinión –que no la reduce- ante la connotada realidad de miles de contagiados en Chiapas.
Pero subjetivamente impacta a los políticos, que desde luego escucharán más a don Rogelio que a una sociedad en movimiento. No entienden que, la iglesia, ya no representa a nadie como los políticos tampoco. La masa, como es, crece y se multiplica, subjetivamente se entrelaza y conversa sus ideas y preceptos sin conocerse, a través de un instrumento fuera del control oficialista: la Internet, en cuya red hay información que, desmiente al prelado con la idea de que, la venta de anticonceptivos y condones, es inútil pues no tienen efectividad.
Nada más falso, pero de siempre los prelados han opinado a modo sobre los temas sociales, descalificando a priori lo que consideran fuera de su conveniencia (Léase: “Santa Inquisición” o, “La Iglesia Alemana” o “Musolinni” que ni mencionan), como lo es el hecho de la prevención de la natalidad o, en su caso extremo, el aborto, acción que obliga, por moralina repito, al clero a desgarrarse las vestiduras cuando, en el concierto de la historia humana del mundo, esta más que reseñado cuantas millones de seres humanos han muerto por los caprichos católicos de Papas hijos de su puta madre, ambiciosos, despiadados, desalmados y desviados, que en nada son garantía como para que con calidad moral, se sientan hoy el ejemplo del mundo.
Por eso es ridículo que, los que sienten voceros de Dios o de Cristo, se sientan los portadores de la verdad social o moral en nuestro ámbito. No lo son.
Y no lo son porque no han logrado convencer a ésta sociedad que los ignora, y actúa distinto a lo que proponen, en algo que deberían observar las autoridades, deslizando un poquito las opiniones del clero en torno a temas sociales, e iniciar una campaña de prevención del Sida, en serio y de fondo, incluyendo la prevención de la natalidad, para reducir la explosión demográfica en Chiapas –que le gana con mucho a las partidas presupuestales-, para tratar estos asuntos con lo real.
No, no los va a castigar Dios. Dios no es un cabrón rencoroso, al contrario es lógico: ahí esta el concierto del Universo como ejemplo, y no la voz desautorizada de algunos que, sintiéndose portadores de las verdades sociales de los pueblos de éste pequeño mundo, proponen subjetivismos poco efectivos para solucionar sus grandes problemas.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
