TUBO DE ENSAYO

*Los otros

René Delios

Desde luego que el Secretario de Educación en la entidad tiene que ampliar el espectro en torno a las plazas para Chiapas, luego de que se conoció el índice prospectivo para plazas bases en 2008. Cuando se anunciaron solo 53 plazas autorizadas para la entidad, en verdad eso se consideró son una burla de la federación. Lo anterior porque no puede haber mayor presupuesto para infraestructura, cuando solo hay presuntas 53 plazas a ocupar; infraestructura y plazas van coordinadas, y en ese esquema aparece claro la inversión en la materia, es decir, infraestructura igual a plazas.
Ahí esta el compromiso calderonista con la educación en ésta parte del país.
Analistas del asunto plantean que tal reducción sistemática de plazas para Chiapas, desde 2005, obedece a una reorientación que el gobierno federal quiere darle a la educación pública. Esta reorientación por momentos apareció embarrada con cuestiones teológicas, que hubo de desmentir la propia secretaria de educación, Josefina Vázquez Mota, ya cuando la secretaria general del SNTE, la sempiterna Elba Esther Gordillo, le pegaba con todo, acusándola de atentar contra la educación laica que marca la constitución y, todavía en una convención seccional de su sindicato en Hidalgo, volvió a acusar que no debería partidizarse la educación, ante la casualidad de que en varios puntos del país, “había” detectado que las escuelas se pintan de azul, verde, rojo, amarillo.
La paranoia, porque los padres de familia las pintas del color más barato que encuentran, me cae, ante el cinismo federal y estatal de dejarlas a su suerte, y no hay otra para los docentes que cobrar esas famosas “cuotas voluntarias”, para solventar los gastos domésticos.
En el caso chiapaneco eso no es posible: no ha habido tal denuncia; la pluralidad es una realidad, aunque atada a modo de cada partido y corriente que, todo lo ven muy bien, muy a toda madre, cuando eso no es cierto.
Una cosa es que los caciquismos como las oligarquías, caigan irremediablemente generando desbandadas en grupos políticos, a los que veremos otra vez en la búsqueda de las candidaturas a diputados en las elecciones federales intermedias.
Las viejas corrientes conservadoras –incluso las más radicales al interior del magisterio-, pierden convicción, por la razón equívoca de que los santones no formaron nuevos cuadros y no generaron ideología acordes a la cuestión generacional; hoy entre ellos chocan de frente con esa generación que si bien comparte lo de fondo, no lo de forma, sobre todo si ésta atenta en contra del derecho de terceros.
Así, en ese intríngulis, el conservadurismo puro se enfrenta en la cúpula educativa: Elba y Josefina; la primera con un institucionalismo a ultranza que no deja evolucionar al sindicalismo, y la segunda con un pragmatismo reaccionario derivado del Opus Dei.
Choque de trenes. Mientras, la educación se conmociona.
No hay de otra: adecuar esa educación al concierto del mundo, fortaleciendo la información entre los valores propios, partiendo desde el evento regional y concluyendo con aspectos básicos de la nación como tal. De paso enriquecer los contenidos analíticos llamando a las cosas por su nombre, desde el punto de vista histórico para desenmarañar el asunto social actual. Desde dónde viene México, por dónde ha pasado y el porqué de sus actuales aristas.
Sería muy saludable que la Reforma Educativa proponga el enriquecimiento ciudadano de la misma, constantemente. Esa sería una educación integral, integrista, igualadora y participativa, desde el punto de vista histórico y social.
Es mucho pedir, es cierto, a como están las cosas en el ranking educativo nacional, pero también lo es el hecho de que el secretario de educación por Chiapas, solicite 900 plazas magisteriales para 2008; eso no va a suceder: debería insistir, y en serio, para 2009, con todo el ruido posible, y de lograrlas, lograría un mayor aprecio por parte del ejecutivo del estado, del que le dispensan a la fecha.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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