*Estamos aquí
Rene Delios
Entramos al primer cuarto del sexenio en medio de la polémica situación de los presupuestos exiguos, y una entidad que subsiste sin oportunidades de crecer, pese a que se dice que se fincan las bases de esto y aquello, como se ha dicho desde hace tres décadas, o sea, que la explosión demográfica, la demanda social, supera todas las partidas y deja desgastados los esfuerzos institucionales. Chiapas es la entidad con los diez municipios con menor desarrollo humano, adjunto decir que es también uno de los estados sin industria de transformación, y poco valor agregado. Depende por ello de los presupuestos federales y si estos se demoran, la entidad entra en serios problemas que se vieron cuando, al menos los constructores que ahora se deshacen por el gobernador, tenían la intención de protestar pues al menos cinco mil trabajadores que dependen de la obra pública, no tenían ni para comer.
Y es que en Chiapas lo que detona la economía, lo que reactiva el PIB, es precisamente la industria de la construcción, esto es, la obra pública gubernamental, en sus tres niveles de gobierno.
Sin esa inversión los demás son paliativos que solo sirven para “torear” la pobreza, no para incrementar el desarrollo humano; uno de los proyectos fundamentales para contrarrestar eso en Chiapas, lo es sin duda “Ciudades rurales”, que es de multipropósito, pues no solo concentra, sino que permite, dotar de servicios a la población dispersa; a la vez esa población dejará de depredar en las zonas arboladas, protegidas; pero para que eso sea una realidad falta mucho tiempo: éste año al menos dos ciudades rurales serán posible; para generar sustentabilidad en éstas hay opciones a desarrollar: ecoturismo, biodiversidad, agricultura y artesanías. En éste último rubro, se activan programas para que las mujeres sean económicamente activas.
La idea nace a parir de que la mujer ha incidido poco –por dominio del hombre- en la economía local; se promueve su participación y en esto ayuda el que años ha, dentro de la influencia que en la región norte ejerció el EZLN, no hubo distinción de género para el caso de los mando y, el mundo mexicano se sorprendió –incluyendo al ejército nacional mismo-, saber de la Comandante Esther, por ejemplo, o Simona, entre otras que son parte del Comité Revolucionario Indígena, que es la llamada Comandancia General del EZLN chiapaneco, cuya fama persiste en el concierto mundial, y cuyo stand by pareciera diluir –como todo lo que oculta el gobierno mexicano-, la pobreza existente entre las etnias de México, que fue el origen del levantamiento.
A 14 años de eso –o sea que éste 1 de enero se cumplen quince años del levantamiento indígena-, la calidad de vida de las etnias esta igual. El parámetro no varía pues aun el hecho cierto de que como nunca el gobierno federal, el de los estados, los municipios, destinan presupuestos y programas ha éstas, su crecimiento demográfico es altísimo –de cuatro a seis hijos promedio como es el caso chiapaneco-, hecho que dificulta su desarrollo humano.
O sea que no alcanzan los presupuestos.
Y entonces regresamos a la misma historia, que en el caso urbano florece en ciudades con calles y avenidas parchadas -como los pantalones de la pobreza-, inseguridad, desempleo, explotación laboral entre otras lindezas.
La realidad chiapaneca no se externa del todo en los medios, no por que el gobierno estatal lo impida –pues el mismo gobernador les tuvo que decir que acá estaban los municipios menos desarrollados del país-, sino porque existe un servilismo y a la vez un institucionalismo a ultranza que, no le hace nada bien al gobierno y mucho menos a Chiapas.
Lo anterior porque un pueblo informado, aparte de que nunca sería engañado y menos explotado, consolida su identidad y con ello, su rumbo.
Envío:
¡Laráizar; cumpolimiento y paz!
