TUBO DE ENSAYO

* Lo dicen de cierto

René Delios

No esta en los planes de la política actual que Jorge Constantino Kanter le entre al legislativo. El alcalde de Comitán que de vaquero iniciara en la vida política por su inconformidad al EZLN que invadió sus propiedades a partir del primero de enero de 1994, ya fue secretario de agricultura. Buscaba la diputación por el distrito comiteco, y lo “salieron” sus “compañeros” de partido por ordenes de José Antonio Aguilar Bodegas a través de Arely Madrid Tovilla.Para los priistas contrario a los que creen que al hacerle esto a Kanter pierden ese distrito, el dejarlo daba lo mismo. La dirigencia no solo le cobró la supuesta traición a Josean al apoyar el alcalde Constantino Kanter a Sabines, sino que daban por hecho el que no pensaría como priista el hoy munícipe comiteco en lo que será la sumisa LXIII Legislatura, pues estaría a disposición de Sabines.
Si en las huestes priistas había dudas en tirar la camiseta ante la dualidad de Salazar, con Sabines no tienen duda alguna en retirarse del priismo para de una vez iniciar la mutación a la centro izquierda en una entidad otrora caciquil, en dónde el PRI dominó con orca y cuchillo durante décadas, en que generó una de las divisiones sociales más grandes de América, y a la vez una de las zonas más pobres del mundo, con la diferencia increíble de que radicaban en áreas inmensamente ricas en manos de unos cuantos que, no solo explotaron inhumanamente a cientos de miles de indios, sino que también, les negaron todo derecho a sus derechos y con ello a mejorar su calidad de vida, lo que repercutió en su condición genética.
No si la cosa social chiapaneca merece un estudio de fondo, no la mamada institucional que hay ahora.
La ignorancia que aun pernea en la entidad, fue básica para que existieran encasillados ya entrados los 70`s, denunciado por organizaciones aguerridas de entonces, como la Cioac, hoy diluida en el servilismo y la componenda político partidista, por parte de sus dirigentes arrodillados ante el poder.
Los priistas, incluso los que eran de lo más reaccionarios a la centro izquierda chiapaneca, están hoy con los candidatos de ésta, en el caso de Valls en Tuxtla –por ejemplo-, en el que el candidato mismo es de extracción priista y contrario al gobernador que buscó primero la opción por su partido original, Jaime Valls –cuyo padre, Sergio, magistrado de la suprema corte de justicia de la nación, esta constantemente (como su hijo en el medio local) en las primeras planas de los diarios del país- buscó la alcaldía que conoce desde sus entrañas administrativas por la vía de la Alianza para Todos, con la anexión fuerte del PVEM.
No es esta una empresa fácil: en Tuxtla la centroizquierda no ha logrado repuntes en torno a la elección municipal; sí en el ámbito federal por el IX Distrito a San Lázaro, que por dos veces ha ganado Carlos Morales. Sin embargo éste mismo personaje que tanta presencia le ha dado al PRD, no logró ganarle la alcaldía al PAN.
Es pues que el primer triunfo de la centroizquierda en Tuxtla radica curiosamente en la imagen del candidato como ex priista, los priistas tuxtlecos que lo vean como opción para la continuidad del trabajo urbano en la capital del estado, y desde luego, lo que la centro izquierda pueda hacer para concatenar el trabajo político necesario que impida que, Bayardo Robles Rique, vuelva contar con los 36 mil votos que logró en 2004 para ser diputado local y que, muchos le adjudican por la gracia de Sabines, que encabezaba esa vez la formula para alcalde.
Muchos creen que, la imagen del gobernador será sustancial para que Valls, su exsecretario de planeación y desarrollo sustentable y creador de lo que hoy se conoce como Plan Estatal de Desarrollo “Chiapas Solidario”, entregado poco antes de que renunciara a ese cargo para ser el candidato de la Alianza para Todos por Tuxtla la bella.
Valls es de los llamados políticos tecnócratas que no necesitan explicaciones de qué es la sensibilidad social. Nacido en Tuxtla, conoció aquel pueblote que hicieron ciudad primero a fuerza de invasiones de predios que demandaron servicios sin generar riqueza para ello, y luego la planeación urbana que poco a poco llegó desde la mano de Juan Sabines padre, y que si se apendejan en Villahermosa, a la vuelta de unos años la ciudad más hermosa del sureste mexicano se va a llamar Tuxtla Gutiérrez, en una de esas combinaciones que hacen único a Chiapas, con su capital entre provinciana y cosmopolita.
That’s not the point.
Pero para ello se necesita –aparte de que Valls gane- la continuidad, la concordia; ya los tuxtlecos nacidos y radicados hemos vivido lo que generan las diferencias entre el alcalde y el gobernador; con Jaime Valls no habrá esa vaina. Contrariamente –y aquí le apostamos más al sentido común de los tuxtlecos que a la parafernalia de las siglas políticas- son amigos desde la infancia en que, se dan las confesiones más sinceras y se muestran los primeros visos del carácter y la humana manera de ser. Es decir que entre Sabines y Valls hay una vieja amistad que comprende un entrañable conocimiento del cómo es cada cual y eso, esperemos que se vea a la hora de que se den los acuerdos para que esta ciudad, les digo, sea la mejor del sureste.
Eso sería otro hecho –como el Codecoa y el Codecom- que casi tres generaciones después, Juan Sabines hijo –primero desde la alcaldía y luego desde la gobernatura- complementaría con el trabajo iniciado por su padre, cuyos sucesores no continuaron y aun con eso, ninguno pudo borrarlo de la memoria de los tuxtlecos, que aun hablan de los trabajos faraónicos que en su momento hizo el gobernador Sabines Gutiérrez.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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