TUBO DE ENSAYO

*Libertad en ristre

René Delios

La tranquilidad social y política que ha vivido la entidad en la ausencia del gobernador Sabines, reitera que se ha logrado establecer en Chiapas, un sólido tejido social que no inició en éste sexenio, sino en el de Salazar, sexenio en el que se logró consolidar la seguridad en la tenencia de la tierra, y terminar con la hegemonía de las oligarquías que dominaban el escenario político de la entidad, llámase transportistas –que todavía ayudaron a Albores con un paro general para impedir su “derrocamiento”- o el magisterio mismo, las organizaciones sociales demandando imposibles a los gobiernos, obligándolos a negociar beneficios directos para los líderes –que fue lo que generó que de 86 surgieran 600 organizaciones sociales al terminar el sexenio pablista, pues ser líder se hizo negocio- o el priismo que, se servía con la cuchara grande todo tipo de proyectos por todo el estado, comprando conciencias otorgando mercedes y privilegios.
Con eso terminó el pablismo, cierto, y fincó lo necesario para la tranquilidad social, especialmente en la región Chol, en dónde Desarrollo, Paz y Justicia, actuó con toda impunidad, incluso a su líder, Samuel Sánchez Sánchez, lo hizo diputado local Albores, con el afán de demostrar que la mayoría de la población en la zona, no apoyaba a los pro zapatistas.
Por eso también todos los alcaldes en la región eran de Paz y Justicia y su impunidad no la paraba nadie.
Cuando en la administración de Salazar se dio la detención de Sabelino Torres Martínez y otros miembros de Desarrollo, Paz y Justicia se acentuó la crisis que en esa organización, señalada como paramilitar desde 1996 y a la que se responsabilizaba directamente de cuando menos cincuenta y cinco muertes en la zona norte del Estado, ya existía una aguda militarización en las comunidades y la presencia constante de policías estatales y municipales en las pueblos. En Tila y Sabanilla solamente, el Ejército patrulla cada día San Patricio, Los Moyos, Cristóbal Colón, Bebedero y otras comunidades. El pretexto, según los desplazados en San Marcos, es evitar “que las bases zapatistas sigan creciendo”.
Cuando Salazar tomó posesión había en Chiapas once mil desplazados que, la política local minimizaba pero que en el mundo se escuchaban en los noticieros como nosotros escuchamos que existen desplazados en la Franja de Gaza por los conflictos inter religiosos y políticos –porque en esa zona, entre lazan ambas tendencias- entre la Organización para la Liberación de Palestina y el gobierno de Israel, allá en el medio Oriente.
La guerra de baja intensidad que nunca vio Albores Guillén y negó de siempre Labastida –hoy desmemoriado senador de la República- se diluyó a falta de financiamiento.
En la región norte Paz y Justicia es un amargo recuerdo y sus integrantes más destacados ya no son alcaldes ni diputados.
Pero en ese contorno de “tranquilidad” del sexenio pasado se fueron registrando una serie de arrestos que a la vez debilitaron a las dirigencias regionales de las organizaciones sociales. Grupos fuertes como el Mocri, la Cioac Jitototl, OCEZ-CNPA, Casa del pueblo, fueron pulverizados mediante la compra de conciencias y los que no, pues por esto u aquello fueron a parar a las cárceles de Chiapas entre las manos de un gobierno emanado de la oposición y que se proclamó democrático hasta el último día, mientras un alo de corrupción, autoritarismo y deslealtad a Chiapas lo cubría.
Fueron decenas los presos políticos en el sexenio pasado.
Los arrestos y procesos abiertos detuvieron la lucha social, algo muy grave para la cultura y autodeterminación de los pueblos.
Pero Salazar logró crear ese ambiente de estabilidad social que radicaba en las cáceles del estado, mientras las organizaciones sociales –ya pulverizadas- no tenían dirigencia ni coordinación alguna.
La elección de Sabines se dio en un ambiente denso, aunque se difundió la tranquilidad social; la duda de que el PRI recuperara espacios con su fuerte candidato estaba latente como para los priistas lo estaba el hecho del peso tremendo del apellido Sabines en Chiapas.
Sabines ganó por muy bajo margen, lo que es en realidad una recuperación de espacios del PRI; apenas supero por tres mil seiscientos votos a Aguilar Bodegas, lo que obligó a ver las cosas de otra manera: no se podía gobernar sin el PRI.
La negociación política se hizo necesaria: sectores sociales, económicos y políticos, plantearos sus posturas en las diferentes consultas convocadas ex profeso por el gobernador Sabines y que culminaron en el Plan Transversal Chiapas Solidario.
Fue en esas consultas en dónde se percataron del desmadre de los presos políticos en la entidad, y que insistimos aun tiene reservadas varias sorpresas en la procuración de justicia –de hacerse justicia- por los abusos de autoridad registrados en contra de más de 78 dirigentes campesinos y políticos por toda la entidad.
Las consultas arrojaron la necesidad de un marco jurídico distinto al creado por Salazar: se derogó entre otras cosas, la llamada ley mordaza que atentaba en contra del pensamiento libertario –por el que tanto ha luchado la humanidad desde siglos ha- y se dio la ley de sentencia suspendida para poder liberar de las cáceles a decenas de ciudadanos y ciudadanas injustamente pres@s.
Por eso alcanzaron su libertad 71 personas éste pasado domingo.
Son personas que manifestaron su agradecimiento a Sabines, pero también su repudio a Salazar, por la persecución registrada en contra de los que pensaban diferente a su régimen.
La orden de persecución iniciada con Julio César Ruiz Ferro hará más de doce años, concluyó con Sabines.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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