*La fiesta
René Delios
Un hecho significativo marcó el fin de semana chiapaneco, no solo por la balacera suscitada en Tuxtla Gutiérrez, sino también por el control de la información en torno a ello por parte de la PGR, y la suspensión precautoria de las actividades del gobernador Juan Sabines, en pleno 7 de junio, día de la libertad de expresión. El gobernado tenía dos actos importantes con periodistas ese día: un desayuno en la palapa de la casa de gobierno y una comida en el salón de convenciones del hotel Loma Real en Tapachula; a ninguno de los dos actos llegó el mandatario, y sí su secretario de gobierno, Jorge Morales Messner, custodiado por nueve elementos de seguridad que en tres camionetas se apostaron en diversos ángulos a prudente distancia de los salones respectivos.
En lo general el día de la libertad de expresión volvió a dejar en claro la tremenda fractura que existe dentro del gremio, y el afán protagónico de los empresarios de medios que, siguen ignorando pero celebrando la libertad de expresión.
En Tuxtla ningún empresario pudo protagonizar el hecho, pero sí en Tapachula, en dónde Enrique Zamora Cruz, con los apoyos de Sergio Marín, de la Asociación de Redactores y Reporteros Prensa-Chiapas y Angel Mario Ksherato, del Frente de Periodistas Chiapanecos, invitaron a periodistas de Centro América, dándole un aparente nivel internacional a una celebración llena de acusaciones cruzadas que no se pulieron y sí, se braquelaron.
En muy diversos escenarios los periodistas celebraron un día de oscuro origen, y demostraron nuevamente que es mejor cada quien por su lado que andar juntos: aun no hay la mmadures para celebrar con los empresarios y viceversa.
Así, en Tapachula, los más de periodistas de esa ciudad prefirieron festejar a parte que con los Zamora, pues eso los haría ver mal frente a sus respectivos jefes y compañeros de medios. Al menos de tres reuniones se habló en Tapachula: la de Guizar, la de los Zamora y la de los de la tropa: en Tuxtla igual: la de la casa de gobierno, la de Erisel y la de la tropa independiente que no cree en nuestras asociaciones acartonadas o entrelazadas al poder, como consideran a la Asociación de Redactores y reporteros Prensa Chiapas A.C., o al Frente de Periodistas de Chiapas.
Son los que aun siguen en la idea que las sociedades de periodistas son estériles sindicatos a modo del dirigente en turno, para conseguir mercedes y privilegios: lo pensé muchos años; ahora me divierto viendo tanta grilla –esa sí estéril- entre los compas, me cae.
Hay dos Arrprech; algún día un juez va a determinar cual es la verdadera y desde luego, la falsa va a tener que guardar las apariencias y con la cola entre las patas, dejar el nombre, sea la de Erisel o la de Sergio.
En el Frepech, los “pesado” ¿Pesados? del periodismo poco hacen por éste.
¡Por Dios!
Si se trata de fortalecer al gremio, de demostrar unidad, demostramos lo contrario –no al poder, que es lo que menos debería importar a criterios plurales, digo- sino a la opinión pública.
Luego de lo del sábado van a estar muy mal las correcciones.
¿Le entregó el Frepech el evento de los Zamora?
¿Quién usufructa lo que no debe: Erisel o Sergio?
Sigue la especulación mientras algo se desgasta: la confianza.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
