*Cortinas de humo
René Delios
No pasa nada.
Se ha dicho y dice desde el congreso del estado, desde su órgano de fiscalización a modo, desde la contraloría miope del gobierno del estado, que hay pendientes tanto en las alcaldías como en la administración pablista y no pasa nada. Lo dicen, insinúan desde que empezó la presente administración y, para ello utilizan de todo, hasta al clero y nada. ¿O no quieren o no tienen cómo comprobar los fraudes?
Sectores, personajes, ciudadanos han señalado irregularidades en municipios, proyectos, programas y desde luego los recursos millonarios por la reconstrucción luego del paso de la tormenta Stan, y nada, ni culpable y ni fraude.
Uno que otro alcalde a lo más como si, con ello le “taparan el ojo al macho” de la opinión pública.
Eso da confianza, pero a los ratas que ven el que no se hace justicia, el que hay impunidad y consideraciones para los que se llevan el dinero del pueblo.
¿Cómo es posible que el titular del órgano de fiscalización acuse públicamente que hubo desvíos millonarios en la otrora Fiscalía de Justicia y de pronto, no pasa nada?
Eso solo hace pensar mal de él, del congreso y del gobierno, me cae.
Lo mismo con pasadas administraciones municipales, a cuyos ex munícipes les dan “prorrogas” y demás concesiones mientras a un ciudadano común le aplican la ley en caso de robo y lo refunden en El Amate y lo funden con la escoria social que en éste habita, al no tener otra que entrarle a la olla de corrupción millonaria que es ese centro de negocios turbios pero permitidos, para no acuñar los famosos motines cuando los alcaldes y sus superiores, se quieren quedar con el tráfico de todo que hay en esos centro de readaptación social, como los llaman pomposamente.
¿De qué privilegios goza la clase política que tienen prorrogas?
La corrupción sigue presente; en los jugosos contratos para obra pública, en las posiciones políticas en la administración pública, en el nepotismo y en los compadrazgos que se hicieron ya amiguismos en donde no están ni los mejores y ni los más capaces; contrario censu los más nefastos, acusados de todo e incluso de acoso sexual pero, tienen buenos padrinos allá arriba, en la cúpula del poder, en el primer cuadro de la toma de decisiones, desde donde aprueban o rompen los compromisos, y generan los quiebres al interior de las organizaciones, partidos, grupos, ya sin axioma, sin ideales, todos guardados en el arcano de los intereses creados, por chambismo, por dádivas, mercedes o privilegios.
La lucha social ¿se detuvo? y mientras el hambre galopa, los líderes se las pasan con los funcionarios en sus oficinas climatizadas, concertaseionando –que no haciendo política, pues ésta es otra cosa- para favorecer personajes, todo con miras a las federales intermedias, cuyo proceso inicia en enero de 2009.
Ya esta a tiro de piedra.
Desde ahora, en los partidos, se posicionan. Buscan a como dé lugar controlar las dirigencias, pero también los cotos de poder regionales. Los partidos colocan en éstas dirigencias regionales a caciques –no importa que fueran otrora priistas- que de pronto son panistas o perredistas “convencidos”, y hasta se les ocurre favorecer a verdaderos desconocidos en el argot político, como sucede con un buen de millonarios en el congreso del estado o los ayuntamientos, sin ningún antecedente en la praxis.
¿Imaginaba Sami algún día que, la hermana de su grande amigo, sería diputada por un partido de izquierda?
Ni en los mejores cuentos.
Pero así esta la política chiapaneca, revuelta, confusa, sin dirección y menos convicción, lo que repercute en la calidad de la política que vivimos y que, irremediablemente tendrá sus consecuencias sociales.
Chiapas no está como lo dicen los legisladores, los funcionarios, los políticos de los partidos. No esta como lo dicen porque no denuncian nada; el ignominioso silencio no le hace bien al ejercicio público. Porque lo venda, lo conduce, lo engaña; le envía una lectura falsa del ámbito y el ambiente social de Chiapas.
Ciertamente el gobernador Sabines ha externado dos cosas que pese a que alumbran –y a la vez advierte-, los grises de la política estatal no reaccionaron, más por chambismo, síntesis personales, cinismo: “me da vergüenza la pobreza que vive mi pueblo”, que fue una, dicha a todo pulmón y la otra: “La entidad está en los últimos lugares del desarrollo humano”. Ni con ésta última reaccionaron –son como un rebaño, quieren gritos de arriero-; ni con eso iniciaron una presión política que obligara a los delegados federales a ponerse las pilas para agilizar los programas asistenciales pues ya es junio y nada.
Nada, pese a que pase no pasa nada, me cae.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
