TUBO DE ENSAYO

*Voces alterna

René Delios

Dos de los más destacados funcionarios del pasado régimen se ven envueltos en un escándalo político yque puede crecer a lo jurídico, por las declaraciones de uno: Mariano Herrán.(Me pregunto porqué los afectados no han acudido en tropel a demandarlos: ¿Quién o qué los contiene?)

Ahora, el otrora “buen hermano” como lo llamaba la comuna protestante antes de que mostraran el cobre, es denunciado como el instrumentador de la represión de Salazar e incluso, el que a falta de capacidad para solucionar las diferencias entre grupos antagónicos en determinadas regiones del estado, optaba por encarcelar a los que no se subordinaban a sus ordenes.

Y todo dentro del gobierno de la esperanza, de la democracia, primo.

La estrategia llevaba también al unísono, el pulverizar a las organizaciones -¿Beneficiando a quien?-, pues recordemos que de 67 al ingresar en 2000 al poder, se encontraron en el presente sexenio con 600 organizaciones campesinas y sociales, debidamente constituidas -y sigue la mata dando- todas con miles de seguidores que harían, sumando, el doble de la población chiapaneca.

Velásquez fue parte de esa pulverización junto con Gabriel Gutiérrez Avila y Arturo Luna, ambos de la Cioac y entonces subsecretarios generales de gobierno, a los que también los legisladores deberían hacerles unas preguntas pues, fueron parte de las acciones en pro del “gobierno interior”.

De igual manera, extender la ramazón ha las delegaciones de gobierno y observar en qué “se pasaron” los entonces subsecretarios de Pablo Salazar, y en el cómo manejaron las cosas del interior en cada municipio o comuna, reconociendo ciertamente que, en dicho sexenio terminaron -y qué bueno- las invasiones de tierras, cosa que asegura el estado de derecho y da vigencia a la ley, que desde la distancia o desde el exterior, da la imagen que el pueblo chiapaneco esta en paz.

Y ciertamente, lejos han quedado los enfrentamientos intra e ínter comunitarios que aunado a la estabilidad social alcanzada ahora, permite que organismos mundiales den reconocimiento a los trabajos de reconciliación de Juan Sabines con esas organizaciones otrora perseguidas, y cuyos dirigentes fueron liberados hace poco.

Esa buena imagen de conciliación se ve dañada con las declaraciones que algunas ONG´s irresponsables hacen de vez en vez, y que los medios morbosos del mundo hacen públicas sin verificarlo con sus corresponsales en el país o la región. De ahí la importancia de la certificación que diversas agencias de la ONU hicieron hace poco -esperé, me cae, que los compas vieran el detalle, pero pajarean mucho apoyando a los políticos limitados y arrodillados que padecemos, dándose entre sí-; la certificación, decía, y que desde luego hará valorar a éstas ONG´s vividoras y explotadoras de la pobreza -porque en dónde hay riqueza no tienen nada que hacer éstas parasitarias y “portadoras de la verdad”-, lo que apunten sobre Chiapas.

Por eso la justicia se vuelve importante, sobre todo para aplastar al cinismo: en el pasado sexenio se habló de “gobierno democrático” hasta el cansancio; el negado culto a la imagen era parte de la megalomanía: “Uno con todos”; bárbaro.

La obstinación de dejar y estar vigente en la historia veló los ojos del gobernante que, prometía; era el primer gobierno emanado de la oposición en tierra de caciques priistas.

Todo se cuatrapió. El poder ciega y enajena; la soberbia y el “todolopuedo” aparecen en la visión y, es cuando el ejercicio de gobierno se empieza a corromper, a olvidar acuerdos -como sucede con el alcalde tuxtleco- y a mirar con altanería -que no con altitud- a quienes en un momento dado, fueron tus iguales.

Eso sucedió en el pasado régimen, y sin embargo, el pueblo de Chiapas lo volvió a intentar con la centro izquierda y su candidato, que ahora, pausadamente, busca hacer justicia a todos aquellos que fueron presos de conciencia, y desde luego, el porqué.

Y de eso, la verdad, Mariano Herrán, como Rubén Velásquez, saben mucho.

Envío

¿Larráinzar; cumplimiento y paz!

¡Comparte la nota!