TUBO DE ENSAYO

*Apunte y repunte

René Delios

Y ante el desorden en la cúpula nacional, las consecuencias anunciadas se repercuten en la aldea chiapaneca: se prorroga la dirigencia estatal del PRD por tiempo indefinido, esto a días en que el Sol Azteca llegara a 19 años de edad, en medio de una severa crisis política-ideológica que incluso pudiera causar su división y dar paso a una centro izquierda oficialmente declarada, y hoy sitiada en el arquetipo de Nueva Izquierda.
Si, hubo dos eventos, dos en el perredismo el día de su aniversario. Divididos por el capricho de un sólo hombre. Así llegaron a su décimo noveno aniversario los perredistas. Una corriente tuvo un festejo que quiso ser solemne. Con pastel y velitas. Otra, multitudinaria. Con música y taquiza. Los invitados hicieron sentir la fuerza del grupo al que pertenecen. Mientras se busca una solución a la crisis, ambos bandos optaron por guardar distancia uno de otro. Uno de los contendientes diría unos días antes, “yo no soy el partido; yo no soy el movimiento”, en franca alusión al tabasqueño que menospreció a toda la militancia, y dejó en claro que “él es el movimiento”. Pudiera tener razón. Pero también sabe que divorciado de la corriente que calificó de “modositos”, nunca va a lograr repetir la votación de 2006. Necesita a ese lado del PRD. A su vez, éste necesita de la otra parte en conflicto para ser y estar en las primeras plataformas y tribunas del país.

Por lo pronto, en el Consejo Político Nacional la corriente de Jesús Ortega logró imponer a un presidente sustituto, cuya designación cayó en el ex secretario general Guadalupe Acosta Naranjo: “Haré todo lo que pueda, para llegar a un acuerdo”, no será fácil porque la polarización de Izquierda Unida -antípoda de Nueva Izquierda-, que encabezan René Bejarano, su mujer Dolores Padierna y milita Gerardo Fernández Noroña, sólo aceptarán el triunfo de Alejandro Encinas.

Viene desgaste y la más pura corrupción política.

Anunciábamos como brujos que somos -Made in Catemaco-, que las cosas se iban a deslizar hasta las entidades federativas, y en el caso chiapaneco, ayer el dirigente estatal perredista, Carlos Esquinca, anunció que la dirigencia que dejaría estatutariamente éste 30 de abril, se prorroga hasta tiempo indefinido ante la situación existente.

La prorroga, entiendo, es para evitar la llegada de una dirigencia interina que deslice a Alejandro Gamboa e imponga otro grupo en los destinos del perredismo con miras a las elecciones federales intermedias del año próximo, que es el siguiente botín electoral en puerta para el grupo gobernante.

Claro que para ello tienen que esperar hasta enero de 2009, mínimo, en que se inicia el proceso electoral federal oficialmente para concluir con la elección del 6 de julio de ese año próximo, primo.

Aventurando ando y auguro seguro que en las candidaturas para las diputaciones federales por Chiapas la gran mayoría de los aspirantes va a ser joven; así que los vejestorios al armario de la política apolillada que, además de que ha sido inepta e irresponsable con y ante los chiapanecos, es a la vez obsoleta; las juventudes no van a votar por ellos: el cambio generacional se verá en esas nominaciones, me cae.

Pero esa es otra vaina.

La que nos ocupa es la del perredismo local que, se mantiene en stand by; no hay movimiento del grupo messnersista, ni de los moralistas y menos de los escandonistas; nadie se movió en esto de buscar el control del PRD a través de la dirigencia interina; quieren las cosas por las buenas: negociar; se permite, se vale ahora en Chiapas, pero se insiste, no tontos ni vejestorios amañados a la Unión: los perredistas que lleguen deben ser jóvenes propositivos, el cambio generacional con todo y su pensamiento de avanzada, de vanguardia, de voz lejos de las directrices centralistas, me cae.

No más caudillos, caciques partidistas: los santones no son los estatutos; los estatutos son la ideología contenida, pero a la vez perfectible, por parte de las estructuras partidistas y es eso lo que permite que, en esos preceptos se dé la pluralidad, crisol -no hay otro- del pensamiento libertario, que es la única vía que garantiza la libre manifestación de las ideas pues es inherente al ser y estar.

Ahí vemos lo contrario que es el institucionalismo a ultranza con el senador perredista por Chiapas, Rubén Velásquez que, en aras de sus muy personales intereses no le importa contravenir los intereses de sus más. El señor nunca había sido perredista, ahora lo es más que los de años; se desgarra las vestiduras por las directrices lopezobradoristas como si fueran de siempre las suyas y, desliza, cuestiones de singular importancia para Chiapas.

¿Cuándo ha hablado éste hombre a favor de la petición de que las entidades productoras de petróleo tengan participación directa en los temas -que no en los asuntos- de PEMEX?

Pero hablábamos de cosas peores: la estrategia fue detener la posibilidad de un interinato en el PRD chiapaneco que deslizara al grupo Nueva Izquierda y desde luego, votara a la nada los compromisos contraídos con Alex Gamboa. Contrario censu en el ámbito nacional el asunto así convino: el interinato quedó en manos de Nueva Izquierda, sí, el poderoso grupo que controla en el país Jesús Ortega y acá en Chiapas, Carlos Esquinca.

La cosa pues pareciera estar cantada, pero solo en sus primeros acordes.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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