*Amarillo ígneo
René Delios
El anuncio de que el Partido de la Revolución Democrática cumplió ayer 19 años de vida, suena más a una fantasía que a una realidad pues, en los hechos, está claro que tanto para sus simpatizantes de buena voluntad, como para sus detractores, es un partido en proceso o de disolución o de renovación para una izquierda real y no la bloff que le vemos hoy a sus dirigentes de Suburban, Sambors, Whisky y jugosos gastos de representación.
La burda y escandalosa corrupción que sus propios líderes desarrollaron en su actual proceso interno para elegir a quien sería su nuevo dirigente nacional, es una historia plagada de engaños e irregularidades, imposible de ocultar desde tiempo ha y que hoy en día no acaba de terminar desde que la izquierda es izquierda.
La reciente renuncia de Dolores de los Angeles Nazares Jerónimo, una de los tres integrantes de la Comisión Nacional de Garantías del PRD, probablemente constituya un clavo más si no es que el último en el ataúd o alud perredista. Claro está, después del respectivo robo de urnas, quema de boletas, suspensión del conteo, negación al otrora irrenunciable “voto por voto, casilla por casilla” y, desde luego, de la renuncia de quien fuera su propio árbitro electoral, el senador tabasqueño Arturo Núñez.
Vamos, hay mala calidad de la política en el PRD.
Esta nueva renuncia a cargo de Nazares, se da a raíz de la inconformidad que ella misma hizo pública respecto de las presiones que el ex líder nacional, Leonel Cota Montaño, ejerció en la Comisión de Garantías para declarar ganador a Alejandro Encinas al margen del recuento total de votos, ni más ni menos. Así, en el friso del 19 aniversario del partido del sol azteca, el contrincante de Encinas a la dirigencia de dicho partido, Jesús Ortega, presentaba ante el Tribunal Electoral Federal la demanda por el incumplimiento del acuerdo de la Comisión Nacional de Garantías de su propio instituto político, para concluir de manera clara y definitiva, el cómputo nacional de la elección interna celebrada el 16 de marzo.
Ahora ya nombraron internos en la esfera nacional.
El pleno del Consejo Nacional Extraordinario del PRD designó, con 114 votos a favor, a Guadalupe Acosta Naranjo y Martha Dalia Gastélum, presidentes y secretario sustituto del Comité Ejecutivo Nacional del partido, mientras se resuelve la crisis.
Ahora falta lo que se viene en cascada en cada entidad federativa que renovó dirigencia estatal, como es el caso de Chiapas: los que ganaron en las internas estatales ¿tomarán posesión?
El PRD -al menos el chiapaneco en su caso- entra a otro nuevo desgaste político que, seguramente, generará serias fracturas, pues el triunfo de Alejandro Gamboa queda en veremos, aunque ya su adversario, Ismael Brito Mazariegos, aceptó una subsecretaría de gobierno, dicen, y por el momento se mantiene a bajo perfil en espera de las federales intermedias.
Para muchos la caída de Gamboa es inminente, y faltará ver el trabajo del aun dirigente estatal, Carlos Esquinca Cancino, para negociar con las corrientes para ver quien se queda de interino pues, con toda seguridad, los mejor posicionados -como Rutilio Escandón o Jorge Morales Messner pues Carlos Morales Vázquez ni se mueve para no perjudicar a su hermano, el actual secretario de pesca-, moverán sus grupos para colocar en la dirigencia interina a un afín y, desde esa posición, controlar o al menos influir en la designación -porque así va a hacer- de las candidaturas en las federales intermedias parta julio de 2009.
Así que el asunto en el sol azteca apenas comienza.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
