TUBO DE ENSAYO

*Estado de alerta

René Delios

No son pocos los periodistas agredidos en Chiapas.

El pasado 18 de marzo, empezó todo: aproximadamente a la una de la madrugada fue detenido por elementos de la policía municipal de San Cristóbal, en el Centro Histórico de la ciudad, cuando paseaba con un grupo de amigos, Fabián Robles Zepeda, hijo de Hugo Isaac Robles Guillén, responsable de los noticieros radiofónicos de Suprema Radio.
Sin orden judicial, los policías le ordenaron subir a la patrulla, donde le informaron que había una denuncia en su contra por “molestar a turistas”. Cuando el detenido negó la acusación y preguntó por qué sólo a él, se burlaron diciéndole: “tú eres el hijo de Hugo Robles, mañana vas a salir en las noticias”.

Lo soltaron, pero ningún policía fue castigado por abuso de autoridad, aun la denuncia respectiva.

Fredy López Arévalo, corresponsal en San Cristóbal del periódico El Expreso, comentó que el 25 de abril fue el día en que sufrió la agresión por parte de Óscar Domínguez. Por esa razón, el lunes 28 levantó una acta administrativa, donde responsabilizaba al funcionario si le llegaba a ocurrir algo a él y a su familia. “Son servidores públicos y están ante la visión de los medios de comunicación, sin embargo eso los motiva a creer que nos pueden intimidar”.

Óscar Domínguez, alías el “Puma”, quien llegó a comparecer por el delito de agresión verbal, fue comandante de la Policía Judicial del Estado, a nivel municipal y en estos momentos se encuentra al servicio de Mario Lescieur Talavera y secretario particular de Sergio Lobato García, quien no quiso realizar declaración alguna ante ningún medio de comunicación.

Para el 26 de marzo, una veintena de policías ministeriales se hizo presente en el domicilio de Roselino Hernández -según denuncia de éste- e inspeccionaron la casa como si trajeran orden de cateo, documento que nunca mostraron. Obvio no se llevaron nada ni a nadie, lo que fue un total acto de intimidación.

Se presentó denuncia ante la fiscalía correspondiente -¿Así se dice?- donde despacha Soberano Velasco.

Luego la tremenda agresión de que fue objeto Roberto Domínguez Cortés, ya con la intención de asesinarlo, con toda la saña.

Esta golpiza con objeto contundente llamó la atención de Amador Rodríguez Lozano, deslizando los casos anteriores no menos importantes, por la frecuencia misma y que debió ser apercibida por el agente investigador de Chiapas que, dado la “calidad” de las lesiones de Domínguez Cortés, pues le indica al peritaje que no se trató de callejeros y sí de sicarios contratados ex profeso: dos fracturas en el cráneo.

Luego, desde Comitán, Fredy Martín Pérez, corresponsal de El Universal y Dalia Villatoro, corresponsal del Diario Cuarto Poder en esa ciudad de Balum Canan, acusan que se ven amenazados de muerte por unos facinerosos que actúan con toda impunidad en la región, aun el verbo desbordado del alcalde Oscar Eduardo Ramírez Aguilar, a quien solo le falta que le vayan a dejar los muertos al palacio municipal.

Ambos periodistas se han caracterizado por su trabajo en la calidad de contenidos, que obliga a la llamada investigación periodística tan poco aplicada en éstos lares, sencillamente porque no la pagan los medios locales.

La cosa es que van alrededor de seis periodistas agredidos de una u otra forma en menos de un mes en la aldea chiapaneca, en algo peligroso no porque caigamos abatidos -cosa menor-, sino porque atenta en contra del pensamiento libertario; pero solo atenta, no lo quiebra: tras uno de nosotros vienen otros, más profesionales, más decididos, no como portadores de la verdad, sino como reflejo del pensamiento social en torno a los grandes temas chiapanecos.

Por eso es minúsculo, criticable, desde siglos ha atentar en contra de la libertad de expresión: escrito esta en los grandes libros de los filósofos de la antigüedad y la era actual: “pienso, luego existo” -decía Descartes-; si se existe se expresa y eso es comunicación, y es la comunicación la transmisora del conocimiento en y entre la humanidad: “El conocimiento es la base de la información y la información es la base del desarrollo” dice Carlos Fuentes: por eso no puede haber desarrollo sin información.

Y los periodistas somos, en gran parte, los transmisores de lo que genera el conocimiento humano; lo transformamos en información, digerible.

Así que es inútil, estéril, limitada la amenaza, la contundencia.

Se apunta para que no se olvide.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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