TUBO DE ENSAYO

*Verde traspaso

René Delios

El pasado 19 de marzo -el día en que murió Don Dámaso, mi padre-, el Gobierno federal publicó en el Diario Oficial de la Federación el Reglamento de la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados, con lo que dio paso legalmente a la siembra del maíz transgénico. Y a pesar de las restricciones que establece la norma a los productores de ese tipo de grano, en especial a los transnacionales, esto no asegura que las 300 razas nativas y puras de maíz que existen en México puedan ser contaminadas por el polen de esos cultivos biotecnológicos, que volará de un sitio a otro, por largas que sean las distancias.

Desde luego que ese Reglamento, así como las próximas disposiciones que emitirán las dependencias involucradas, Sagarpa y Semarnat, llamado Régimen Especial de Protección al Maíz, tampoco asegura que no serán dañadas o lesionadas otras especies de granos, como ha ocurrido desde hace más de 8 años en sembradíos del territorio nacional, que afirma que en nuestro país sí se han autorizado cultivos de tansgénicos de manera subrepticia y de esto las autoridades ni pío dicen. Sin embargo, hay constancias, hasta en foros internacionales, de denuncias de agricultores mexicanos, afectados por la contaminación de sus parcelas.

Pero desde luego que este asunto de la entrada en vigor del Reglamento, “que tiene como fin mantener intactos los cultivos de origen”, no parece preocupar a autoridades específicas, como a las de Salubridad y menos a nuestros legisladores, que algunos en su momento, votaron a favor de la Ley y esa nueva reglamentación, seguramente a cambio de dinero y que en contubernio con las autoridades de la Sagarpa y Semarnat, dieron el visto bueno para que productores y comercializadores transnacionales de transgénicos como Monsanto, Dupont, Pioneer, Dow, Syngenta, Bayer, Basf, inicien oficialmente este tipo de cultivos en nuestro país, siendo los más beneficiados, importándoles muy poco la protección de nuestro maíz, de nuestros productores, así como de los consumidores y el ecosistema.

También lo irrisorio del caso, es que las autoridades afirman que el Reglamento ha sido realizado responsablemente, pues exigirá a los productores de transgénicos medidas de seguridad, como barreras físicas y la utilización de químicos para que sus cultivos no lleguen a contaminar a especies naturales o al medio ambiente. Ja, ja, ja y más ja, eso a ver quien se lo cree. Pues recordemos, que hace algunos años, agricultores agrupados en el Comité de Recursos Naturales de la Sierra Norte de Oaxaca, con apoyo de Greenpeace, solicitaron a la Comisión para la Cooperación Ambiental CCA de América del Norte, estudiara entre otras cosas, los efectos del flujo de genes del maíz trangénico sobre la diversidad del maíz existente en esas comunidades; los impactos ambientales debidos a cultivos de maíz genéticamente modificados y la contaminación a los ecosistemas de las comunidades de Oaxaca, lo que dio positivo.

Y ante la intervención de la CCA, la Semarnat, ocultamente, realizó estudios y constató que si había distintas semillas receptivas contaminadas por genes de transgénicos en 15 comunidades de Oaxaca y Puebla, y las medidas de contaminación fueron en algunas áreas de 20 a 60 por ciento. Por tanto, quedó comprobado por las autoridades la existencia de contaminación genética a centros de origen de cultivos de maíz, provocado por el polen de transgénicos venidos de cultivos de otras zonas y por ende la existencia de los mismos, lo que ponía en riesgo a las variedades de maíz natural del país, al grado de estar sujetas a su extinción. Pero a pesar de eso, a las autoridades de la Sagarpa y de Semarnat, y a legisladores, les valió madres y siguieron dando lazo a la pretensión de las multinacionales, establecidas desde entonces, al grado de que hoy podrán libremente producir y comercializar transgénicos en nuestras tierras, principalmente Monsanto, a quien se le debe la Ley de Bioseguridad, hoy llamada Ley Monsanto.

Demostrándose con esto, que han existido en cada momento, actos de corrupción de autoridades y legisladores en favor de las productoras de transgénicos, sin importar afectar a nuestros agricultores; no olvidemos que otras transas que se dieron en el Gobierno de Fox, al permitir la importación de maíz transgénico de Estados Unidos para consumo de mexicanos, lo que actualmente se sigue haciendo. Y es así que la mayoría de las tortillerías utilizan ese maíz que provoca alergia, además de que contienen bacterias patógenas que resisten a los antibióticos, lo que genera graves problemas a la salud pública, pero pocos lo saben. Mientras tanto, así van las cosas, que no van bien.

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