TUBO DE ENSAYO

*Nunca es tiempo

René Delios

Luego de la imposición en la dirigencia nacional del PAN, y lo vivido en el PRD y su compleja como torcida contienda interna, nos queda claro que la democracia partidista en México esta distante, fenómeno que no varía para las constitucionales en busca de los tres niveles de gobierno.Los setenta y un años de dictadura perfecta dejaron una escuela bien aprendida por el panismo empresarial, que desde antier tricolor establece jugosos contratos con el gobierno y sus paraestatales por medio de las posiciones de representación popular (Léase: Mouriño; el niño ¡rediez!), como lo hizo antes Diego Fernández de Cevallo mucho antes Medina Placencia, contando con varios ejemplares de esos -guardando las proporciones- en Chiapas.
Pero esa es otra vaina.
La cosa es que la corrupción y la pobre democracia no se sitia solo en esa epidermis partidista: quedan todos esos sindicatos que formaron el corporativismo. Intocables -aún- al amparo del nuevo régimen que los tolera como el anterior: el del SNTE, el de Pemex, el del IMSS, los telefonistas, los mineros y en la cumbre la CTM. Y por supuesto, los electricistas, con el SME y el SUTERM.
La clase trabajadora del nuevo stablimenth, azul, compadre, que los soporta para que en un momento dado avalen las políticas en pro del desarrollo de México por parte del gobierno albiazul de Calderón.
¿Qué más?
Cuando es obvio que en estos tiempos de transparencia los sindicatos están obligados a rendir claras cuentas a sus millones de agremiados, cuotas que antes financiaban (¿?) de manera irregular campañas políticas, compra de conciencias en las cámaras de las entidades, de prestadores de servicios en el país y la federación, y ya ni se diga en el llamado Congreso de la Unión, en dónde los más andan en busca de huesos que roer y monedas judaicas.
Sin embargo, ni duda que el sindicalismo no es un animal muerto. Podría iniciar el primer proceso democrático en México.
Y el SNTE puede ser la primera vía a través de varios de sus seccionales de lucha.
El SNTE, es un animal herido por la corrupción y el tráfico de influencias. Pero a la vez esta enfrentado entre sí. La lucha por ideales políticos a través de diversas corrientes y criaturas, ha ido petrificando lo más importante de ese sindicalismo al inicio que no era otra cosa que educar al país.
Sencillamente lo hace de manera deficiente; es perfectible, desde luego.
Sea desde su ala democrática o charra, la calidad de la educación del magisterio es casi la misma por todo el territorio nacional. Presenta variantes pues hay entidades en dónde hay más medios terrestres de comunicación, no hay dispersión, hay ocupación, la difusión de la cultura -media oscura en Chiapas con ese Coneculta miope- es buena, entre otras cosas como la infraestructura educativa y el material didáctico que se distribuye o llega a tiempo.
Pero en lo general aquel maestro de Vasconcelos, el de la Revolución Cultural China y el de la Revolución Cubana, no existe ya en México: pura grilla. Lejos estamos de la educación integral, la que es igualadora, y por lo tanto democrática.
Pero cómo pedir tanto a un sindicato de maestros -que como otros muchos del sector laboral en éste país- no es democrático.

Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
P.D. Qué habla sobre un sólido agradecimiento por las manifestaciones de “Solidarnöc” por el deceso de Don Dámaso: los quiero mil -como dicen ahora los jóvenes-; gracias.

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