TUBO DE ENSAYO

*Tiempos de acciones

René Delios

El complicado tema petrolero se atora entre la historia y el nacionalismo mexicano.

PEMEX es una paraestatal endeudada, con mucha carga fiscal y demasiado personal; con el diez por ciento de sus trabajadores, Venezuela produce lo mismo, y sin los hechos de corrupción que hoy le sacan –por ejemplo- al secretario de gobernación Juan Camilo Mouriño, quien firmó como apoderado legal de la empresa IVANCAR S.A. –cuando era el presidente de la comisión de energía en la Cámara de Diputados- propiedad en ese momento no sólo de su familia sino incluso de él mismo, contratos millonarios para el transporte de productos que la empresa petrolera mexicana desplaza a lo largo del país.¿Cómo se le puede llamar a eso?

Inevitablemente se entiende que se dio tráfico de influencias.

Pero ni Mouriño y ni la secretaría de gobernación emiten ningún comentario; no lo hizo ni Cuauhtémoc Cárdenas cuando el diputado de Convergencia, Alberto Esteva, se lo preguntó durante su conferencia “magistral” ante la Cámara de Diputados el pasado martes.

¿Pero cual es la realidad de Petróleos Mexicanos?

Nadie lo sabe a ciencia cierta; todo es especulación: sino tiene dinero para exploración a profundidad, porqué no tomar un poco de las reservas internacionales del país, e invertirlo allí, en el entendido de que va a ser rentable, y México ganaría el cien por ciento de la producción, y no solo el cincuenta en el caso de que sean empresas privadas las que realicen ese trabajo.

Obvio es que la estrategia de la apertura en PEMEX, abriría todo el abanico para otras participaciones en la petroquímica secundaria y desde luego, en otras paraestatales como la CFE y la distribución de energía eléctrica o Conagua, y con ello en los sistemas hidráulicos de las ciudades más importantes.

Hay algunas cosas raras, en esto. Para construir una presa hidroeléctrica, los constructores no se quedan asociados con la CFE; para hacer pozos profundos ¿Porqué sí?

Esa pregunta sería una de tantas que tiene el pueblo de México, y que ni PEMEX, ni los legisladores, ¡Vamos! Ni la presidencia responden.

¿Hace falta hacer pozos profundos? Pues que se contraten varias empresas que se dedique a ello y cuando terminen su trabajo, adios.

Por eso motiva a pensar que esa apertura de que se trata, no es más que mera especulación, que se come otros temas nacionales como el hambre, el hampa, el desempleo, el analfabetismo, la miseria en millones de mexicanos.

PEMEX es una empresa nacional, es de los mexicanos. Los neoliberales insisten en que eso cambie, pero no es el tiempo de hacerlo; no estamos preparados políticamente aun, para esa apertura.

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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