Tubo de ensayo

*Perros de agua

René Delios

El Frente Amplio Progresista se encuentra al pie del cañón, en espera de que no se dé un albazo legislativo mediante el que se presente una posible iniciativa en materia energética que plantee la privatización de Pemex. Gran parte de los miedos por parte de estos partidos opositores, radica en lo que ya ha vivido Pemex en los últimos años. Si antes la productividad doméstica resolvía satisfactoriamente la refinación de la materia prima, hoy Pemex va sin pudor al extranjero a buscar el mismo petróleo que le ha vendido a otras naciones, pero ahora convertido en gasolina y productos refinados.
¿Está México en verdadera desventaja para poder producir a niveles competitivos la refinación del petróleo?
De ninguna manera.
Lo que sí hay en cambio es falta de reglamentaciones internas y sobre todo, apertura en el interior de la paraestatal, por lo que resulta más fácil y más rentable mirar al exterior que a los estados de la República.
En los hechos, Pemex ha comenzado ya una especie de privatización, al permitir que empresas extranjeras le vendan su mismo petróleo, transformado y refinado. También hay plataformas operadas ya por empresas de capital privado que mediante licitaciones se hacen presentes en un esquema que años atrás, sencillamente se habría imaginado imposible.
Y por si fuera poco, la Comisión de energía en el Senado, por conducto de Francisco Labastida, informó que se analiza la posibilidad de que Petróleos Mexicanos participe en la Bolsa Mexicana de valores para capitalizarla, lo que según opina la Comisión, no significa privatización. Señaló Labastida que se estudia algún mecanismo, que podrían ser certificados de aportación patrimonial, para que Pemex capte recursos provenientes del medio bursátil, aunque los propietarios de dichos certificados no tendrían derecho a votar en la toma de decisiones de la paraestatal. Curiosa oferta para los inversionistas. Sin duda tendrá problemas la mesa de Energía, para explicar qué implica en materia de autosuficiencia energética, ese coqueteo a los mercados privados, y esa posible cotización en la actividad bursátil. Por lo pronto, el PRD, el PT y Convergencia, se encuentran dispuestos a defender a la paraestatal en contra de una apertura que signifique el fin de la tutoría del Estado sobre Pemex. Ha informado el FAP, que la experiencia del ISSSTE no les fue satisfactoria, por lo que están al tanto de un albazo que otra vez pudiera poner en riesgo sus intentos de defensa. Los protagonismos en el interior del FAP pudieran hacer peligrar el esfuerzo.
Tanto Carlos Navarrete como Porfirio Muñoz Ledo se han involucrado en una competencia de egos, y ahora están a la espera de ver quien luce más y qué protagonismo resulta más beneficiado del tema Pemex. Si ya el PRD está al borde de su propia operatividad por tantas corrientes internas y por dedicación extrema a posturas individuales, es de esperarse que la defensa de Pemex no sucumba ahora, a los protagonismos de los que esperan más reflectores que beneficios directos a favor de Pemex y una sana proyección al futuro como una de las más rentables paraestatales de los mexicanos

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¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

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