*Desarrollo Integral
René Delios
El llamado desarrollo integral, denominado en el sexenio “Chiapas Solidario”, y cuya misión general se me ocurre es construir no solo de infraestructura, sino también un desarrollo económico, y mejorar sustancialmente la cobertura y calidad en rubros como Salud, Turismo, Educación, Política Social, Gobierno Electrónico, Integración Económica.
Pero hay algo importante en medio de todo esto: la cuestión ambiental, los ecosistemas y con ello la biodiversidad más importante de México: Chiapas.
La evaluación del impacto ambiental en el diseño de obras y actividades de interés público o privado, es una herramienta técnica que se ha incorporado formalmente al complejo proceso de la planeación del desarrollo, esto porque en el ámbito agropecuario, la entidad tienen enormes potenciales, y hay que estar atentos en que, los núcleos sociales cercanos a las reservas y sus zonas de amortiguamiento, so pretexto de demanda de tierras, atentan contra éstas, ante las versiones de que el campo otra vez es rentable pues –como nunca- se reactiva con Sabines.
Calcular que tipo de desarrollo requerimos y cuales son sus objetivos y estrategias y, en general, la visión conceptual de éste, son materia de debate aún –pues dependen mucho del estilo de gobernar-, como para que se den triunfalistas y triunfalismos en el gobierno del estado.
Los indicadores sociales muestran un rostro heterogéneo en donde el reflejo de un mundo rural empobrecido, contrasta fuertemente con metrópolis relativamente ricas donde se concentran inversiones y prestadores de servicios. En todo caso, se ha fortalecido una amplia capa de población media, empeñada en consolidar una posición socioeconómica duramente alcanzada.
La visión moderna del desarrollo no sólo busca elevar los niveles de bienestar de las sociedad, sino que se preocupa por la posibilidad de heredar a las generaciones futuras una entidad con aceptables niveles de salud ambiental y económica.
La cuestión de la pobreza obliga a concentrar los esfuerzos en microregiones y aun con ello, los ayuntamientos no trabajan al unísono, como tampoco cada entidad de la República. En nuestro país las entidades aun trabajan desconexas, aun tengan los mismos problemas sociales.
Y pasa entre naciones: resulta innecesario explicar que el problema del Petén en Guatemala, es el mismo que el de la Lacandona, pues solo las divide el río Osumacinta, que es a la vez la línea fronteriza.
Realmente es un solo ecosistema, pero la cuestión es que se trata de otro país y pues, aun sean buenos los programas ecológicos en ambos bandos de la Frontera, estos trabajan desconectados y ello limita el alcance en todo sentido.
La reservas en Chiapas están seriamente amenazadas. Todos los días sufren atentados por parte de depredadores y no hay una defensa seria que concluya con esas acciones. La ley no norma un castigo severo contra esto, como tampoco contra la contaminación ambiental pese a que ambas cosas atentan en contra de la vida.
Es tanta nuestra soberbia que disponemos del medio ambiente sin importarnos los seres que nacerán con otra calidad en la naturaleza.
Por ello se debe legislar y fuerte, en materia ecológica, para que las cosas no sean mero bloff.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
