*Perros de agua
René Delios
Luego de que Felipe Calderón señalara en Zacatecas que castigaría a todo aquél que meta las manos en los 204 mil millones de pesos destinados para el campo en 2008 -y finge demencia en torno a los recursos del “Stan” cuyo tema ya llegó a la máxima tribuna de la nación-, corrió como reguero de pólvora a quienes se lo advirtió.
¿A los encargados de radicarlos en los estados del país o a los que en esas entidades los aplican?Porque ni negar que todos les quitan “un pedacito que en conjunto es bien grandote a ese pastelote de limón”, por parodiar a Gabilondo Soler.
Desde luego que son muchas las dependencias que inciden en el campo, y desde luego también muchas las políticas corporativas, oligárquicas y electoreras que en éste sector primario fluyen, influyen y confluyen. Pero la advertencia se interpretó sobre todo como el reconocimiento del presidente a que en ese sector aun hay corrupción, compadre.
Lo mismo sucedió ese día martes 27 de noviembre de 2007, cuando el gobernador Sabines llamó a sus funcionarios a actuar con transparencia, en una advertencia que no deja hueco al no se los dije. Chiapas es una entidad muy golpeada socialmente por el tráfico de influencias, el corporativismo, las oligarquías y el despojo, en suma la corrupción que la situó a la cola del desarrollo humano nacional y el rezago social y estructural.
Sabines ordenó a sus funcionarios ese día, en el marco de la presentación del Programa de la Función Pública 2007-2012, ante integrantes de su gabinete legal y ampliado, académicos, representantes de las distintas cámaras empresariales de Chiapas -que no sirven más que de membrete-, diputados, alcaldes y público en general e imagino que medios informativos, a actuar con transparencia y sensibilidad, en el entendido de que ambas cosas no son lo mismo.
Digo, porque la grandeza no esta en los actos, sino en la manera de realizarlos.
Y es que hay veces en el ejercicio público se toman determinaciones duras, como la federal al suspender por su parte la búsqueda de cadáveres en Juan de Grijalva, no así el gobierno estatal que se siguió de largo y encontró más cuerpos.
Matraz
Andan diciendo que hay mucha seguridad en Tuxtla.
Desde tiempo ha no hacen caso: los policías andan gondoleando chamacos, los de los surus andan agandallando gente; los transitos igual.
Están muy abusivos, corruptos, esos compas, y luego los funcionarios del ayuntamiento tuxtleco no lo cren.
Hasta que pase algo.
Envío
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
