*De viaje
René Delios
El gobernador Sabines le apuesta a las zonas arqueológicas y ciudades coloniales de Chiapas, como puntas de lanza para el desarrollo turístico del estado, en la inteligencia de que también se goza de innumerables bellezas naturales de fama mundial, y que ya merecen ser explotadas en beneficio de Chiapas y los chiapanecos.
El llamado ecoturismo, tan atractivo para asiáticos y europeos.
Por eso la red de rodamiento rápido son una de las prioridades en la obra pública del mandatario, que permitirían a los turistas aterrizar en Palenque, conocer Bonampak y Yaxilan, por lo que estarían dos no un solo día en esa zona, y viajar al tercer día por la mañana a San Cristóbal, bajar por la tarde a la calidez de Chiapa de Corzo, y disfrutar una noche de antro en Tuxtla, para seguir un cuarto día en la entidad, viajando a las playas de la costa chiapaneca, distantes una hora y media de la capital del estado.
Es decir, que desde Palenque a Arriaga, concluidas esas vías rápidas, los turistas encontrarán zonas arqueológicas, reservas naturales, ciudades coloniales y bulliciosas, además de playas hermosas.
Ese es el plan, de tres a cuatro días en Chiapas, no uno, como es ahora con los turistas que o van a San Cristóbal, o van a Palenque, pero no a las dos ciudades pues, Villahermosa atrae al viajante con intenciones de seguir hacia el caribe mexicano.
Muy aparte de los triunfalismos que los funcionarios hacen de sus obras, en éste proyecto sabinista hay potencialidad. Desde el turismo mochilero y hasta el de negocios, mínimo se duplicará la estancia, lo que generará divisas y desde luego, empleos, necesarios por muchas cosas en una entidad de carencias acumuladas desde tiempo ha.
Esa zona, la Norte-Selva, al igual que los Altos-Sierra, han vivido no solo la marginación, sino también la ausencia institucional que los relegó por decenios a condiciones paupérrimas, lo que generó el resentimiento social que brotó en 1994.
Ciertamente ese movimiento ahora ya es atractivo hasta para el turismo, y no es mentir en el sentido de que no son pocas las piezas de muñecos y muñecas “zapatistas” de trapo, vendidas todos los días por las indígenas en San Cristóbal de las Casas, como un exótico souvenir de una de las guerrillas sui generis en el mundo, que propone mandar obedeciendo y las autonomías indígenas como partes de la federación, lo que es imposible en un pacto federal que tiene como su célula al municipio libre.
De allí que aquella asistencia del EZLN al congreso de San Lázaro en dónde hicieron uso de la palabra Zebedeo, Tacho y otra comandante, no fructificará y aunque se aprobó la ley indígena, esta excluyó el reconocimiento a las autonomías, por lo que ese grupo rebelde consideró que les aprobaron de facto lo que les negaron deiure.
Hoy, ese grupo armado viene a ser otra de las propuestas sociales de América desde Chiapas, motivo de miles de ensayos, decenas de libros, centenares de textos informativos, traducidos a todos los idiomas. El movimiento indígena chiapaneco fue el último del siglo XX americano, y fue en parte detonador del cambio político que vive México, que los políticos llaman transición, y que no es otra cosa que un cambio gradual en el pensamiento mexicano sobre sus autoridades.
Esa comunidad nacional y estatal, no optó tampoco por las armas, sino que pujó por cambiar del poder a un partido anquilosado cuya cúpula se comió así misma, y en ese ínter se llevó a toda una nación a la crisis económica más severa que ha vivido, y que por fortuna no se ha salida de madre porque otra sería la condición social.
Así, en Chiapas, pareciera existir una tranquilidad social sin aristas, pareja, aun los rezagos ancestrales. Sin embargo la inconformidad esta presente, los planteamientos de los que menos tienen, también están ahí, en el stand by, sin que se haya encontrado una vía para la negociación de la paz entre el EZLN y el gobierno federal, pues no hay que olvidar que hay una declaratoria de guerra –apegada a los conceptos de Ginebra-, oficialmente reconocida, con una negociación de paz interrumpida –que no suspendida- desde mediados del gobierno zedillista, una comisión de concordia y pacificación que ya es mero membrete, como lo es la oficina de asuntos indígenas de la presidencia de la República.
Una nota pasó desapercibida: habitantes de Moisés Gandhi denunciaron que el ejército nuevamente patrulla la zona.
¿Sino hay tal guerrilla para qué tales rondines?
Hay cosas que no dejan nada a la suspicacia; ese movimiento pervive en éste Chiapas luminoso.
Envío:
¡Larráinzar; cumplimiento y paz!
