TUBO DE ENSAYO

A la memoria del poeta Manuel Cañas Domínguez

*Posturas de la palabra

René Delios

No recuerdo si llovió el domingo pasado.

Pero ese día sepultaron a Manuel Cañas Domínguez, poeta de Ocosingo que se refugió en las letras duras y llameantes para describir el crisol y el aliento de las cosas que veía y sentía desde y en lo concavo del mundo.Me enteré de su muerte por Agustín Duvalier, y luego de los detalles de su deceso en la nota de Enrique Hidalgo Mellanes en el Es! Diario Popular. Fuimos amigos cercanos y distantes; de esos que se saludan con afecto las pocas veces que se ven y cruzan palabras advirtiendo al instante para dónde va el pensamiento y hasta el presentimiento del otro.

Sí que recuerdo cómo le costó al poeta editar su primer libro; cómo, en las páginas de La Ceiba, en El Observador años ha, iniciábamos publicaciones temerarias que con el tiempo se fueron puliendo y, bueno, el se hizo un hombre de letras y conocimientos -y yo un escribidor de bodrios-, que vertió sin ningún rubor tanto en la UNACH como en la UPN, instituciones en las que fue catedrático. No, no fue un poeta del oficialismo, de los que se censuran para repartirse los cargos y desde ahí publicarse así mismos, no.

Se fue pero se queda en sus libros, en el andamio de conocimientos que instaló en sus alumnos, en los recuerdos interminables de Betty, su esposa y desde luego, en la lozanía hoy triste pero luminosa de sus cuatro hijos.

Descanse en paz, y aunque ya no está en el ambiente, sé que Manuel desde hace mucho tiempo ya estaba en paz con él.

¡Salud, primo, y apartáme una sombra entre esa luz!

Matraz

Desde luego que no sorprende la suficiencia en que caen los funcionarios públicos pues esta, ha existido de siempre y ha sido una calamidad en México y sus entidades federativas, que comprende desde luego a la demagogia y a la corrupción.

Llama la atención que solo porque lo diga, Amador Rodríguez Lozano sea objeto de total credibilidad cuando, sabemos, la cloaca que es ese Ministerio de Justicia desde tiempo ha.

Es muy difícil nada más porque lo diga el nuevo funcionario, el que los agentes y fiscales del ministerio se enderecen: están llenos -y a la vez anegados- de corrupción, tráfico de influencias, indiferencia y prepotencia; no tienen y ni han tenido rubor en perjudicarle la vida a inocentes y menos respetarles sus derechos humanos. Es esa oficina del ejecutivo, de las más señaladas en recomendaciones sobre violaciones a derechos humanos y en donde inicia, el proceso acusatorio en contra de los presos de conciencia que, insisto de nuevo, abundan en las cárceles de Chiapas.

Quien no ve a los “judiches” con su actitud prepotente; son cabrones que se sienten unos perdonavidas y no pierden oportunidad para que se les vea la “fusca” o el arma de alto poder, todo con el afán de satisfacer una egolatría estúpida al hacer sentir que son “la autoridad”, insultando al temeroso ciudadano, que nada puede hacer cuando un pelafustan de esos le mienta la madre o le grita “idiota”, nada más porque no se quita rápido de su loca carrera por calles, avenidas o carreteras y caminos del estado, según esto para cumplir una de las cinco mil rezagadas ordenes de aprehensión, acumuladas porque resulta que los agentes de marras no encuentran (¿$?) al demandado.

No, no es cierto lo que dice el nuevo Ministro: esa cosa esta putrefacta y para mejorarla no basta meter a quinientas gentes o cambiarle la nomenclatura o la figura titular. El problema esta en sus entrañas, en los fiscales confabulados con de todo, que incluye desde luego a la administración de justicia -o sea, el Poder Judicial-, otra vaina a sacudir, y a la que llegó recién la Licenciada Simán a ponerle un poco de humanidad y ojalá ya tenga integrado el listado de casos torcidos para que sean beneficiados a través de esa ley de sentencia suspendida que, como la abrogación de la ley mordaza, es de las cosas democráticas a aplaudirse fuerte en lo que va de la presente.

Envío

¡Larráinzar; cumplimiento y paz!

P.D. Que habla sobre la petición de que por cada preso político puesto en libertad, se hiciera público el nombre del MP que inició su caso y el del juez de la causa que lo sentenció sin causal para, al menos, exhibirlos por corruptos

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