TUBO DE ENSAYO

A la memoria del poeta Manuel Cañas Domínguez

*Ritos de agua

René Delios

No recuerdo si llovió el domingo pasado.
Pero ese día sepultaron a Manuel Cañas Domínguez, poeta de Ocosingo que se refugió en las letras duras y llameantes para describir el crisol y el aliento de las cosas que veía y sentía. Me enteré de su muerte por Agustín Duvalier, y luego de los detalles de su deceso en la nota de Enrique Hidalgo Mellanes en el Es! Diario Popular. Fuimos amigos cercanos y distantes; de esos que se saludan con afecto las veces que se ven y cruzan palabras con el presentimiento del otro.
Sí que recuerdo cómo le costó al poeta editar su primer libro; cómo, en las páginas de La Ceiba, en El Observador años ha, iniciábamos publicaciones temerarias que con el tiempo se fueron puliendo y, bueno, el se hizo un hombre de letras y conocimientos, que vertió sin ningún rubor tanto en la UNACH como en la UPN, instituciones de las que fue catedrático.
Se fue pero se queda en sus libros, en los recuerdos interminables de Betty, su esposa y desde luego, en la lozanía hoy triste de sus hijos.
Descanse en paz, es lo que le deseo.
Manuel desde hace mucho tiempo estaba en paz con él…

Matraz

Apuntaba ayer los posibles para las dirigencias estatales, que son las instituciones que receptan las inquietudes políticas de la ciudadanía, y me aventuré a decir que para el PRI va Sami David, para el PRD, Carlos Morales y para el PAN, Juan Carlos Moreno, pero en el PVEM se mantiene Manuel Velasco y en Convergencia, pues el yerno de oro, como le han dado en llamar al hoy diputado electo Carlos Penagos.
Pero en la otra tribuna, es decir, lo que será la LXIII Legislatura, aparecen los coordinadores de bancadas que no se ven tan fieros: Sami David en la del PRI, Rafael Ceballos en la del PRD, Carlos Pedrero en la del PAN, en la del PT Sonia Catalina Alvarez y don Carlos Penagos en Convergencia.
Pian pianito en la orquesta.
Y es que no necesariamente tiene que haber confrontación con las políticas gubernamentales, aun que es claro que ahora si se podrá hacer política, ante el esquema conciliador y no intimidatorio del gobernador Juan Sabines.
Ciertamente el sexenio pasado fue difícil en la relación de poderes. No solo por la obstinación en hacer valer leyes fuera de contexto como la ley mordaza o la intención de reformar el código electoral a beneficio de los todavía legisladores que lo hicieron a sabiendas que una impugnación simple, la derribaba, tal cual sucedió.
Lo hicieron porque no hubo debate, menos consenso y todo fue en perjuicio en lo primero, del pensamiento libertario con esa ley mordaza, y en lo segundo, al tratar de imponer por decreto, el abaratamiento del proceso electoral sin fijarse en la ley.
Nada, menos la democracia, se da por decreto.
Es un asunto muy complejo, que debe superar varias cosas, entre ellas el servilismo legislativo, la corrupción política en los partidos, y el tráfico de influencias en la comuna.
Hay mucho campo pendiente, más allá de las posiciones convenientes con los convenientes; la entidad demanda representantes muy responsables, pues cada vez será más público su mal actuar. Por otro lado aparecen la suficiencia institucional en una entidad pobre, y la prepotencia de algunos funcionarios que pierden el piso por un cargo.
Cargo el del gobernador, el del presidente, los de los coordinadores de bancadas en los legislativos de la Unión; me refiero a los que toman decisiones que marcan el rumbo de los pueblos, no los de unos menos que se sienten mucho.
Así que ojalá la humildad aparezca y deje en claro a los miopes que están para servir, no para servirse, aunque la verdad, no creemos que sean la evolución institucionalizada, primo.

Envío
¡Cumplimiento y paz!

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