TUBO DE ENSAYO

*Sureste

René Delios

Si bien el paso de huracanes, tormentas y frentes fríos en éste 2007 confirma que aun no podemos comparar nuestra cultura de la prevención ante la magnitud colosal de los efectos devastadores de la naturaleza, queda evidente la limitada capacidad de reacción de las autoridades en sus tres niveles de gobierno con sus medios anacrónicos y hasta obsoletos, para dar respuesta a los damnificados.
Es la fecha -me cae- en que no contamos con la tecnología para la realización de estudios serios que permitan alertar a la población.

Y en esto no solo nos referimos a Ostuacan, municipio al norte del estado de Chiapas, o a las autoridades estatales de Tabasco -incluyendo las de Chiapas, off course-, entidad hermana, ni a Estados Unidos, país vecino que poco pudo hacer, por no decir nada, cuando el huracán Katrina impactó a la ciudad afrancesada de Nueva Orleáns.

Poco es lo que se puede hacer cuando, esos fenómenos tocan tierra, pues aun desconocemos sus cambios, virajes repentinos, y precipitación pluvial que, como la vivida en el Sureste Mexicano, dilató días completos, lo que ablandó la tierra, provocó deslaves, causó bloqueos carreteros y aun con eso nadie imaginó jamás que se viviera un deslave -porque eso fue- en Mezcalapa, como el que se vivió ya antes en la costa chiapaneca en 1988 en el poblado de Valdivia, Mapastepec.

Ciertamente aun son enormes las pérdidas materiales contrastadas con las escasas -pero impactantes- pérdida de vidas humanas, aun la magnitud de los damnificados que, rebasaron tranquilamente el millón de personas entre los estados de Chiapas y Tabasco.

Sabemos sin hacer cálculos exactos que la labor de reconstrucción será monumental, costosa y constante, porque éstos fenómenos seguirán cada año.

Chiapas y Tabasco son entidades productivas que no han merecido la devida atención de la federación; la correspondencia del centro para con éstas dos entidades ha sido nimia, y ello lo veremos en breve con las asignaciones miserables para su reconstrucción, que no fue el caso de Cancún; la federación paga otro de los enormes errores de Fox, al descuidar la reconstrucción en nuestra entidad, por priorizar la urbe turística de la península yucateca; miles de millones de pesos fueron gastados allá pero radicados oficialmente acá. De otra manera no se entiende el encubrimiento que la Secretaría de la Función Pública hace para con Fox y Salazar en su caso, ante la ola de acusaciones que desde hace meses se vierten desde todos los sectores incluyendo a las iglesias de la entidad, por la mala calidad de las obras de reconstrucción, varias de las cuales no aguantaron una segunda temporada de lluvias y forman ya parte de lo que se tiene que volver a rehacer para 2008.

Desde que el huracán Gilberto impactó Yucatán en 1988, la visión de la prevención de desastres debió ampliarse pues las primeras versiones del calentamiento global eran ya evidentes, con el llamado “hoyo de ozono”. Sin embargo sus hijos los fenómenos climáticos de “el niño” y de “la niña”, poco a poco fueron olvidados del discurso oficial para desesperación de los ambientalistas hasta que, algo extraño empezó a pasar con las estaciones y su prolongamiento. Lo que sucede es gravísimo, porque no solo significará más calor, más heladas, enormes marejadas y poderosos vientos en lugares nunca antes vistos, sino mutaciones -para evitar la extinción- de los seres comunes en los habitad conocidos, que desde luego, incluye a los seres del aire y el agua.

El poder de adaptación de lo que se mueve en la tierra.

Puede que éste texto -que tiene un contexto cierto- se sienta una onda ciencia ficción, pero esta sucediendo: estamos viviendo cambios bruscos que se manifiestan por el momento, solo en la temporada de agua.

¿Qué cuándo suceda en temporada de frío o calor?

Esto es mucho mayor que la capacidad del gobierno del estado, del gobierno de la República y sino se dan prisa y llegan a un acuerdo mundial, lo será para la humanidad.

Científicos serios hablan de una fecha irreversible: 2100.

Para eso falta mucho tiempo en nuestro tiempo humano, pero no es nada en -y no creo que importe para- el tiempo universal.

Finalmente es un problema exclusivamente nuestro.

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