Desde diciembre del año pasado, la Secretaría de Turismo en Chiapas ha brillado por su ausencia en lo que respecta a la atención directa a los prestadores de servicios y empresarios del ramo. No ha habido una sola mesa de trabajo, ni un acercamiento serio, ni mucho menos una estrategia clara para atender las urgencias que vive el sector turístico en la región del Soconusco.
Al parecer, a la titular de la Secretaría, Maru Culebro, poco le importa lo que está ocurriendo en esta parte del estado. La cancelación de vuelos, que para muchos representaban una esperanza de reactivación y conectividad, simplemente ha sido ignorada desde su escritorio. Viva Aerobús, por ejemplo, suspendió recientemente sus operaciones en Tapachula, y mientras los empresarios locales expresan su preocupación, en la Secretaría estatal reina el silencio… y el turismo de escritorio.
El empresario Alfredo Gálvez no pudo ser más claro: “Aquellos que piensan que todo está bien en materia económica y de turismo en Tapachula, les tengo malas noticias. La realidad tiene meses que nos alcanzó y aún no se dan cuenta”. Y es que, más allá del discurso oficial y de los videos promocionales coloridos, la situación en Tapachula es preocupante. La ciudad ha perdido conectividad aérea, ha visto caer la afluencia turística y no hay una autoridad que parezca dispuesta a tomar el timón.
Los vuelos que antes conectaban Tapachula con otros puntos estratégicos ahora se han concentrado en la capital del estado. ¿Coincidencia? ¿Centralismo disfrazado de estrategia? Lo cierto es que esta situación deja mal parados a los empresarios locales y a cientos de familias que dependen de la industria turística.
Lo más preocupante es que esta actitud de desdén y pasividad no es nueva. Recuerda peligrosamente a la gestión anterior, encabezada por la señora Katyna de la Vega, quien también fue señalada por su falta de resultados, su desconexión con la realidad y su tendencia al favoritismo.
Hoy, con Maru Culebro al frente, pareciera que la historia se repite. Pero con un giro irónico: ahora, la secretaria de Turismo es la que más disfruta del turismo… personal. Viajes, fotos, recorridos y poses para las redes sociales sobran. Lo que no se ve, ni en las oficinas ni en el terreno, es un verdadero liderazgo.
Ojalá, al final de su gestión, la funcionaria tenga al menos un álbum lleno de postales de Chiapas y, con suerte, haya aprendido a surfear. Porque mientras ella recorre el estado como turista distinguida, miles de chiapanecos siguen esperando que alguien tome en serio la tarea de rescatar el turismo… antes de que se hunda por completo.
Nos leemos en la próxima.
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