Tapachula convertido en basurero ante ineficiencia municipal

* Exigen renuncia de Mario Santizo titular de SEDURBE

Jesus Barrios /ASICH

Tapachula, Chiapas.- La ciudad de Tapachula se ahoga en su propia basura. El sistema de recolección y disposición de residuos está al borde del colapso, con camiones descompuestos, un basurero municipal intransitable y graves acusaciones de corrupción y maltrato laboral que apuntan directamente a la Secretaría de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDURBE) del Ayuntamiento.

La situación es crítica: los camiones recolectores operan en condiciones deplorables. Un ejemplo flagrante se vivió recientemente cuando una unidad que cubría la ruta Poniente-Oriente se “desclochó”, dejando de funcionar y evidenciando la falta de mantenimiento.

El principal punto de conflicto es el vertedero municipal, que hoy es un epicentro de problemas. La basura se acumula peligrosamente en la entrada principal, bloqueando el acceso. ¿La razón? La falta de maquinaria pesada. A los dueños de estas máquinas, esenciales para acomodar los desechos, ¡no se les ha pagado! Esto ha paralizado las operaciones internas, obligando a los camiones a descargar directamente en la entrada, generando retrasos que superan las seis horas por descarga.

Con una capacidad de ingreso de poco más de 450 toneladas diarias, el basurero colapsado no solo genera una inminente crisis sanitaria para las comunidades aledañas, sino que también provoca un efecto dominó que retrasa la recolección de basura en toda la ciudad, dejando montones de desechos en las calles y a la vista de todos.

Mientras Tapachula se sume en la basura, surgen graves denuncias de irregularidades del secretario de SEDURBE Mario Santizo Martínez de solapar. Fuentes de la Tesorería Municipal confirmaron a este medio la existencia de dos directores de Ecología en SEDURBE, se presume que ambos cobrando el mismo monto de compensación. Se trata de Félix Flores Silva, quien figura en papel como Director de Ecología y Servicios Urbanos, y Jesús Nazar Núñez, quien se ostenta con el mismo cargo y “dice que las órdenes solo las da él”. Esta situación, en medio de la crisis de basura, levanta serias preguntas sobre la administración de los recursos públicos.

Incluso la escuela primaria 29 Batallón al intentar apoyar la recolección de basura, fue víctima de esta anomalía al ser ¡cobrado con $100 pesos por tirar basura en el basurero!

La desesperación de los trabajadores es palpable. El pasado 5 de junio de 2025, operadores y auxiliares de los camiones de basura enviaron un contundente documento al presidente municipal, Yamil Melgar Bravo, exponiendo una serie de atropellos y condiciones laborales inhumanas.

En la misiva, los trabajadores denuncian que desde que Yamil Melgar Bravo asumió su cargo, se les descontaron $500 pesos de su compensación, una medida que califican de “injusta” para obreros que inician su jornada a las 4 de la mañana y regresan después de las 6 de la tarde.

El rancho “El Tigre”, donde se guardan los camiones, es otro foco de conflicto. Los trabajadores señalan que presuntamente Jorge Pérez, administrador o dueño del rancho, como el principal responsable de un trato “déspota” y “maltrato”. Pérez, según la denuncia, los obliga a trabajar hasta las 10 de la noche, a sabiendas de que no cuentan con transporte de regreso a Tapachula.

Las amenazas son constantes, quieren obligar a los trabajadores a firmar documentos y reciben advertencias de despidos masivos. Lo más indignante es que Jorge Pérez dice que es responsabilidad de los trabajadores componer los camiones, queriendo que compren con su limitado sueldo, aceite hidráulico para que puedan cubrir sus rutas.

Los operadores suplican al presidente municipal que los “saque de ese lugar” para poder trabajar dignamente, exigiendo ser tomados en cuenta y reiterando su disposición para realizar su labor, pero sin las condiciones adversas impuestas. “Este señor tal parece que lo único que quiere es desestabilizar su gobierno, hacerlo quedar en mal”, señalan los trabajadores.

La crisis de la basura en Tapachula no es solo un problema de recolección; es un reflejo de una administración en entredicho y un grito de auxilio de trabajadores que día a día enfrentan condiciones inaceptables. ASICH

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