Sumidero

Detención de Elba Esther, venganza no justicia
Control gubernamental del SNTE, trasfondo político

ÉDGAR HERNÁNDEZ RAMÍREZ
La detención de Elba Esther Gordillo, líder vitalicia del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), es el esperado remate de la crónica de un derrumbe largamente anunciado. La Procuraduría General de la República la acusa de desviar 2 mil millones de pesos del magisterio para disfrute personal, pero no es esa la verdadera causa de su aprehensión. El trasfondo de la caída de la maestra, después de 23 años de reinado, es indiscutiblemente político y de lucha de poder.

No hay en la acción de la PGR una vocación justiciera y ni remotamente denota una convicción de lucha contra la impunidad, es sólo un ajuste de cuentas del priismo hoyAñadir un evento para hoy gobernante contra el personaje que desde sus filas contribuyó a echarlos de la Presidencia de la República después de gobernar el país durante más de 70 años. Elba Esther y el SNTE impidieron que los candidatos presidenciales del PRI ganaran en las elecciones del 2000 y 2006, y en el 2012 regatearon su apoyo a Enrique Peña Nieto. Y ahora que éste consiguió el poder, llegó el momento de cobrárselas.

Aparentemente, la gota que derramó el vaso en la deteriorada y áspera relación entre Gordillo y el gobierno, fue la oposición del magisterio a la reforma educativa propuesta por el Ejecutivo y aprobada por los legisladores; sin embargo, la suerte de la maestra ya estaba echada desde que la clase política priista determinó que no aceptaría un desafío más ni estaba dispuesta a ser rehén de ese cacicazgo que ella misma engendró y usufructuó en el sexenio salinista y en el de Ernesto Zedillo. El mismo PRI que encumbró a Elba Esther para servir a los intereses de la clase gobernante embarcada en el proyecto neoliberal, es el que ahora la ha defenestrado.

Bajo estas consideraciones, con la captura de la líder sindical, sucesora del cacicazgo de Carlos Jonguitud Barrios, el gobierno no pretende fomentar la transparencia ni la democracia al interior del SNTE, lo que realmente intenta es tomar el control del sindicato a través de una nueva dirigencia afín, dócil, que garantice respaldo total a su proyecto educativo, pero sobre todo, que le rinda lealtad política en las coyunturas electorales. Ahora que el PRI regresó a la Presidencia, su proyecto es permanecer en el poder durante muchos años, y en esa empresa, el SNTE como aparato electoral juega un papel estratégico.

Sin embargo, la decisión de encarcelar a la líder de una organización que en reiteradas ocasiones ha mostrado fuerza para desafiar las decisiones presidenciales, no deja de representar riesgos para la gobernabilidad del país. Se supone que una medida de ese calado debió ser meticulosamente planeada para que sus repercusiones políticas y sociales sean lo menos negativas posible, pero todo dependerá de cómo reaccionen las bases magisteriales identificadas con la maestra Gordillo, si deciden respaldarla o dejarla a su suerte.

El arma del gobierno para contener posibles protestas es el efecto intimidatorio que tiene la detención Elba Esther, medida que podría ampliarse a otros personajes de su círculo más cercano; no obstante, la parte medular de la operación gubernamental está en la negociación con los otros liderazgos del magisterio, a los que tratará de cooptar por diferentes vías para ponerlos de su lado.

Por eso el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, llamó a cónclave a todos los gobernadores del país para alinear estrategias y desde su territorio, con recursos políticos y económicos, ayuden a desactivar o contener posibles brotes de protesta. Y si el plan no funciona, si la inestabilidad empieza a crecer, queda la opción del Ejército.

De acuerdo con la experiencia histórica y tomando en cuenta la naturaleza facciosa del SNTE, el desenlace más probable del conflicto es que si bien habrá algunas movilizaciones de inconformidad, la dirigencia central y de las secciones magisteriales terminarán por pactar con el gobierno. ¿Por qué? Porque en el magisterio elbista no hay conciencia democrática ni genuina convicción docente, lo que existe son redes de intereses y complicidades alimentadas por el dinero y parcelas de poder. En este sentido, mientras a los liderazgos se les siga ofreciendo ese tipo de incentivos y otras canonjías políticas, se plegarán a los designios de la clase gobernante.

Lo que hoyAñadir un evento para hoy se cacarea en los medios oficialistas como un acto de valentía, de vocación justiciera de Enrique Peña Nieto e incluso de modernizador sindical, no es más que una burda vendetta política del poder para deshacerse de un enemigo incómodo y apoderarse del SNTE para fines partidistas, y hacerlo funcional al modelo económico privatizador. La democracia gremial y la educación de calidad, pueden esperar.

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