Congreso, agenda de la simulación
Iniciar transparencia en la propia casa
ÉDGAR HERNÁNDEZ RAMÍREZ
Los diputados chiapanecos siguen haciendo de las suyas, degradan el Poder Legislativo que en teoría debe representar las aspiraciones más elevadas de los ciudadanos, pero que en la práctica sólo es la caja de resonancia de los deseos del Ejecutivo, el escenario de la frivolidad política y la plataforma para satisfacer intereses personales o de grupo.
El miércoles, cinco meses después de haber iniciado su gestión, los grupos parlamentarios de la LX Legislatura presentaron la agenda legislativa para el periodo 2012-2015 cuyo contenido es verdaderamente vergonzante, por no decir que es una burla a la sociedad que los eligió y a la cual con el cinismo más grosero sigue intentando engañar.
Hace unos días, cuando el Congreso local abrió el segundo periodo extraordinario de sesiones, el presidente de la mesa directiva Noé Castañón Ramírez, justificó a más no poder ante los periodistas la demora de la agenda, argumentando que había un arduo trabajo de propuestas y consensos y que sólo esperaban el momento propicio para presentarla formalmente. No sin ciertas reservas, y tomando en cuenta la crítica situación del estado, muchos esperábamos iniciativas trascendentes, a la altura de las circunstancias; sin embargo, los diputados volvieron a salir con una fenomenal batea de baba.
El ansiado documento que presentaron ante la Comisión Permanente, no es más que un risible compendio de generalidades que ellos llaman rimbombantemente “ejes rectores” y “ejes transversales”. Para decirnos que la agenda tendrá como grandes directrices temas como “Poder Legislativo, justicia, seguridad y protección civil, participación ciudadana; transparencia y fiscalización, economía y producción; inclusión social, educación y conocimiento, salud; protección a la biodiversidad y gobernanza municipal”, los cuales estarán permeados por políticas de “sustentabilidad; familia y mujeres; juventud, deporte y recreación; derechos humanos; interculturalidad y turismo”, la verdad no se necesita de tanto tiempo y mucha sabiduría; hasta el más perezoso de sus asesores hubiera podido tomar una agenda de alguna legislatura anterior y agregarle los temas favoritos de la actual administración, para presentar algo más decente que el adefesio que nos quieren vender como la propuesta legislativa del siglo.
Ante la pobreza del documento, de la falta de iniciativas concretas, queda clara la indolencia de los diputados para cumplir con sus obligaciones constitucionales, ya no digamos con el compromiso ante sus electores. Es obvio que no les interesaba mucho efectuar el procedimiento al que el mismo Ejecutivo los urgió, y dejaron correr los días hasta rebasar el lapso de 4 meses que para su presentación especifica la Ley Orgánica cameral. Tan así fue que en el comunicado del Congreso Neftalí del Toro Guzmán, presidente de la Junta de Coordinación Política, dijo que se entregó el documento a la Mesa Directiva “en forma y fondo”, pero no mencionó que fuera “en tiempo”.
No obstante lo anterior, el diputado “declaración veloz”, Luis Fernando Castellanos Cal y Mayor, del Partido Verde Ecologista, se atrevió a decir que la rendición de cuentas y la transparencia en el manejo de los recursos públicos —por parte de los tres poderes del estado— es el principal tema que impulsará la LXV Legislatura del Congreso local.
“Vamos con esta agenda legislativa a declararle la guerra frontalmente a la corrupción en Chiapas, hay que generar más apertura y participación de la ciudadanía sobre el ejercicio de los recursos públicos; vamos a transparentar la utilización de los recursos del erario, la transparencia tiene que ser lo prioritario”, celebró Castellanos, pero lo que en realidad significan sus palabras es que habrá borrón y cuenta nueva, que antes no ha pasado nada, que la crisis financiera no tiene responsables, que ya se está solucionando, que no hay que mirar atrás.
El problema aquí es de congruencia, de credibilidad; con qué autoridad moral nos vienen a decir que van a luchar contra la corrupción, si esta Legislatura la engendró el gobierno sobre cuya cabeza pesan fuertes sospechas de rapiña al erario, si los legisladores que la integran fueron quienes autorizaron al final del sexenio anterior un préstamo de 3 mil 800 millones de pesos, de los cuales no se sabe su destino.
¿Es Castellanos el más indicado para defender la transparencia si nunca aclaró convincentemente por qué en vísperas de las elecciones federales del 2006 fue detenido en el Aeropuerto de Tuxtla Gutiérrez con un millón de pesos en efectivo? ¿Es el Congreso el más indicado para hablar de rendición de cuentas cuando varios de sus integrantes, que antes fueron alcaldes, hoyAñadir un evento para hoy están acusados de dejar enormes deudas en sus municipios y están bajo sospecha de corrupción, como es el caso de Jorge Clemente?
No señores diputados, el de ustedes es el reino de la simulación, de la farsa, de la frivolidad y degradación política. Ya sabemos cómo terminará esta obra de teatro guiñol dirigida a 200 metros de distancia del Palacio Legislativo, a través de hilos muy resistentes que ustedes cuidan bien que no se desaten.
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