SOCIEDADES PROTECTORAS DE…
Jesus Gilberto Gomez Maza
Los vemos en esquinas y calles, en quicios de puertas; durmiendo en corredores de los mercados: el “mercado viejo” o Díaz Ordaz, el 20 de noviembre, o “mercadito de las flores”.
Antes los veíamos en los corredores del antiguo ICACH, en las banquetas de la cooperativa Tuxtla o la Colón. ¡…Corridos de las entradas de comercios, con baldazos de agua caliente o jabonosa…!
Y regresan cada noche…o cada mañana….
Estimados lectores, ustedes pensaron, en los perritos callejeros. No, ellos si tienen posibilidades de hogares sustitutos de buenas personas que son las de las sociedades protectoras de animales. Los recogen, los alimentan, bañan, y cobijan hasta encontrarles una casa de adopción.
Y que no solo a ellos atienden, sino se preocupan de los que están en riesgo de extinción….
Pero hoy nos referimos a seres humanos, como tu o como yo, migrantes la mayoría, mexicanos o extranjeros, que arrancados de su hogar, por la miseria y el hambre, vienen luchando por llegar hasta las tierras de “ilusión”, donde creen que el dios dollar, “remediará” sus males…caminan y caminan, buscando regresar adinerados y resolver así la causa de su hambre, la miseria.
Los que se quedan en nuestras ciudades, se disputan los peores empleos: peón de albañil, ayudante de repartidor, mozos, taqueros, tortilleros etc, acostumbrados al trabajo se someten y soportan insultos, vejaciones y maltratos, de parte de los patrones y vecinos. Algunos parece que mejoran, y ahorran para seguir su viaje o envían sus escasos ahorros a su familia que ha quedado esperando y rogando al Buen Dios y a su Madre el regreso…otros jamás mejoran o jamás regresan..
Y así sin techo, ni hogar, ni un taco, ni un afecto, sobreviven en condiciones aun más precarias que los que hicieron emigrar.
Duermen, comen, donde un rincón seguro y un taco generoso; mal vestidos y sin bañarse y con la tristeza del fracaso. Compartiendo el espacio con otro grupo humano, el de los enfermos mentales, de alcohólicos, adictos drogodependientes o vagabundos.
Otro grupo son es aquel que conforman nuestros hermanos indios comerciantes, que diariamente bajan con preciosas cargas de frutos del Buen Padre Dios y de la madre tierra: flores, frutas, verduras, semillas y hortalizas. Que cansados dormitan y mal duermen sobre su valiosa carga o sobre el duro suelo, expuestos a la intemperie, la lluvia, el aire y la mal vivencia ladina y racista.
Les resulta mas fácil, cómodo y redituante satisfactor el de agruparse para proteger a fauna o flora en extinción, gatos y perros en abandono, maltratados o callejeros, que a congéneres, seres humanos como usted , como yo, hijos de Dios, hermanos de vida, fe, historia y genética.
En la antigüedad lejana y algo reciente existía el mesón, hoy no hay eso…cualquiera daba posada… hoy nadie se atreve… … Tuxla gozaba de fama de hospitalaria, hoy el temor supera a la esa hermosa virtud…
Ante la realidad desgarradora nos atrevemos a sugerir a Q.R.R. (A Quien Resulte Responsable) que seriamos muchos:
• La creación de un Mesón-Posada-Albergue. Donde se alojen a peregrinos,
• Y una cocina y comedor popular
Que de un techo y comida a pasajeros peregrinos, viajeros, migrantes y menesterosos. A bajo o nulo costos. Cumpliendo así el mandamiento del Amor al prójimo y la publicitada Justicia Social y Patria para Todos.
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