Sobrado interés por abrir instalaciones y no perder el semestre en UNICACH

Cosme Vázquez /ASICh

Rosemberg Román, sin importar su condición de cuadripléjico, marchó al frente del contingente de estudiantes de la UNICACH que salieron a pedir abran las instalaciones y no se permita que se pierda el semestre.
A tan solo 12 horas que venciera el plazo establecido por el Consejo Universitario de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, de dar por cancelado el semestre agosto-diciembre 2012 por la toma de las instalaciones de un reducido grupo, se sumó a las mayorías de la población estudiantil de esta alma mater.
Movido por sus deseos de estudiar que lo han llevado a ser un hombre destacado, inclusive, al igual que la mayoría de los siete mil alumnos que conforman la matrícula escolar de la Universidad, salió a las calles para pedir reabran la institución.
Desplazándose en su silla de rueda, la misma que lo acompañó unos meses en la UNAM, en donde estuvo con la oportunidad de intercambio académico que promueve la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, llegó hasta la plancha de concreto del zócalo de Tuxtla, bajo el candente sol, con deseos que los jóvenes que mantienen cerrada la escuela, permitan abrirla, sin que eso signifique que su lucha no habría dado resultados, porque sus planteamientos serán atendidos puntualmente.
Nos preocupa que mantengan secuestrada la Universidad con banderas de lucha que no necesariamente responden a los intereses de todos quienes somos estudiantes, sostuvo.
Precisó, queremos que se reanuden las clases, no es justo que por unos cuantos perdamos un semestre de estudio. Respetamos la libre manifestación de los compañeros en huelga, pero consideramos que no es válido el método que han seguido, indicó.
Con mucho valor por encima de cualquier otro estudiante que se diga ser sin revelar su nombre y la facultad en la que estudia, el estudiante de Psicología, Rosemberg Román dio la cara, al igual que Juan Antonio Farrera Velázquez, de Odontología, pidiendo abran la Universidad porque está en riesgo el proyecto académico en ascendencia y de calidad que se ha traído en los últimos cuatro años.
Durante el mitin, paralelo al contingente de adultos mayores que atónitos veían llegar al contingente de alumnos, catedráticos y directivos, la mayoría vestidos de blanco, se dio cuenta a la sociedad que la mayoría de la población estudiantil quiere clases, superarse, formarse profesionalmente. Por eso pidieron insistentemente abrir la UNICACH, repitiendo el lema de la institución “Por la cultura de mi raza”.
Dejaron el claro que el grupo reducido de huelguistas no reflejan los intereses de las mayorías de los estudiantes, y el móvil de la huelga obedece a intereses ajenos al quehacer universitario, así como a mezquindades personales de quienes se quieren erigir como líderes y han conformado el CGH, porque para empezar caminan con ideales anacrónicos y obsoletos, desatendiendo el diálogo que les ha hecho de manera reiterada el rector Roberto Domínguez Castellanos.
El movimiento dejó de ser legítimo, y los compañeros han demostrado ignorancia e incongruencia en sus planteamientos inicial y su actuar en consecuencia, así como por incluir entes ajenas a la universidad en su movimiento, como la UNACH y la Mactumactzá que lejos de abonar se presentan como manifestantes de oficio al servicio de ideales que trasgreden la civilización y el respeto. ASICh

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