Semáforo

Exal Baltazar Juan Ávila

PRI, PAN, PVEM y PRD posicionamiento actual.
Verde. Las pasadas elecciones del primero de julio tienen que girar el entorno político, social y económico de nuestro país que urge de cambios radicales enderezando el rumbo que hasta el día de hoy se ha manejado bajo un sistema que ha llevado al fracaso e inestabilidad en el país.
Para algunos es motivo de fiesta porque un “amigo” logró cautivar los corazones de la mayoría de sus conciudadanos y obtuvo el merecido y largamente esperado triunfo en una demostración de reivindicación a ideales políticos sustentados en las bases de sus agremiados, quienes media ves engrasado los engranes y desechado las piezas dañadas, lo que les llevo 12 años, pusieron en marcha viejas y nuevas estrategias políticas utilizando todas las herramientas modernas, obteniendo como resultado la mayoría de votos en una mancuerna PRI-PVEM, haciéndolo el presidente de la Republica Mexicana: Enrique Peña Nieto.
Esto tuvo una consecuencia lógica que impulso a los priistas chiapanecos a dejar a un lado las diferencias personales y “alinearse” a las nuevas formas y métodos que empleo, recorriendo todo el estado, el nuevo dirigente, Roberto Albores Gleason, quien recibiera un partidodividido, fragmentado, resentido, con muchas dolencias y carencias. No fue fácil, navegar algunas veces contra la corriente de los mismos miembros y otras, dejándose llevar por los mismos, logrando con ello una semejanza de la caricatura de “los transformes”.
El trabajo tuvo que ser doble. En cuanto se conoció, del entonces senador Manuel Velasco Coello del PVEM, que iría en una candidatura común con el PRI, una vez más los ánimos se volvieron a calentar, grupos en contra, grupos a favor, sin embargo, esa ideología que dio vida y permanencia al partido, volvió nuevamente a ser retomada por la gran mayoría de los presidentes de partido y toda la estructura, acuerparon al presidente estatal, logrando con ello su segundo triunfo, la aceptación y apoyo a la candidatura del “güero” Velasco.
Los resultados obtenidos tanto a nivel nacional como estatal, han sido reconocidos y valorados por críticos y miembros del mismo partido a tal grado que Chiapas ocupa el cuarto lugar con mayor votación para Enrique Peña Nieto; de las 122 presidencias en juego, 43 fueron ganadas lo que representa el 45 por ciento, recuperando ciudades importantes como Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y San Cristóbal de las Casas y en el Congreso local tendrá una representación de 16 diputados locales, a nivel federal también con diputados y senadores como Antonio Díaz Athie y el mismo Albores Gleason, el resultado de un buen trabajo de unidad y concientización llevo a la victoria a Manuel Velasco Coello quien barrio con los votos, sin dejar dudas de un absoluto triunfo.
Mientras el Verde Ecologista de Chiapas, logra una excelente posición venida de menos a más, con un candidato joven, que supo llenar de muchas esperanzas a todo un estado y que además logro colocarse a la cabeza, abanderando una candidatura común, con uno de los partidos más fuertes que ha tenido México: el PRI.
Amarillo. Mientras los “azules” del PAN, luchaban desesperadamente por una estructura electoral y política, promoviendo los programas sociales por un lado, mientras que por otro, amenazaban con quitarlos sino votaban por una candidata como Josefina Vásquez Mota, que lejos de favorecer al partido, provoco la caída mas estrepitosa, al menos aquí en Chiapas, colocando al PAN en la segunda fuerza electoral en el Congreso federal.
Rojo. El aguerrido Partido de la Revolución Democrática (PRD), después de la contienda electoral, en Chiapas, deja a un partido más desquebrajado de lo que ya estaba. La imposición de candidatos desde la gubernatura hasta presidencias municipales, es “la gota que derramo el vaso”.
El enfrentamiento con la mentira de las famosas impugnaciones, que lo único que se ha logrado son las sanciones económicas millonarias que aplican a los partidos los miembros del TRIFE a los cuales, Andrés Manuel López Obrador se ha prestado a una jugada, que como es sabido por muchos, jamás dará sus frutos, prueba de ello es la respuesta que ha tenido por parte de los defensores de Enrique Peña Nieto al poner en descubierto una red de financiamiento oculto que se creó para apoyar desde el año 2007 la campaña presidencial de AMLO, a través de la cual se canalizaron recursos estimados en 1,200 millones de pesos, evadiendo los mecanismos de control sobre el financiamiento de los partidos políticos.
Fraude a la Ley, para evadir fiscalización de origen y destino de sus recursos. Violación de topes de campaña. Financiamiento ilícito. Posible defraudación fiscal; y posible defraudación al Instituto Mexicano del Seguro Social. Entre otras pruebas que pueden llevar al fin de un líder como sucedió con Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y ahora con AMLO.

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