“Los promotores de la legalización de la marihuana no han presentado alternativas factibles y afines al actual sistema internacional para el control de consumo de drogas”
Declaró lo anterior el psicólogo Carlos Hiram Culebro Sosa al participar en el 2º. Congreso Estatal de Bioética, organizado del 12 al 15 del mes en curso por la Secretaría de Salud, Universidad Autómoma de Chiapas y Comisión de Bioética de la Entidad; evento que reunió a ponentes de diferentes instituciones de salud en conocido hotel que se localiza al poniente de Tuxtla Gutiérrez.
Previamente había dicho, en relación a los intentos por legitimar la mencionada hierba, que quienes fundamentan esa propuesta en el derecho individual a decidir si se consumen o no las drogas, parten de una concepción errónea del principio de autonomía de la bioética.
De permitirse la libre ingesta de esa droga, formuló las siguientes preguntas: ¿quiénes podrían usar la marihuana, o acaso no habría ninguna restricción?, ¿se limitaría la potencia de esa sustancia?, ¿cuándo y dónde se podría consumir?, ¿qué institución regularía el consumo?, y ¿qué organismo aplicaría las sanciones, o acaso no las habría?
De legalizarse la marihuana, se cuestionó, ¿con qué seguridad nos subiríamos a un avión, si el piloto anda “volando” desde antes de encender los motores?
Explicó que una meta factible y deseable es lograr el control epidemiológico de la marihuana y la farmacodependencia en general, para que éste fenómeno deje de ser un serio problema de salud pública, lo cual no significaría que desaparecerían esas sustancias.
En la parte final de su relato, Carlos Hiram Culebro Sosa recordó el pensamiento de Octavio Paz cuando dijo: “Si de veras se quiere combatir el uso de las drogas, debe empezarse por el principio, es decir, por la reforma de la sociedad misma y de sus fundamentos sociales y espirituales”. ASICh
