Revelan tráfico de droga y corrupción en penal de Comitán

ASICh

Un grupo de reclusos del Centro de Readaptación Social para Sentenciados (Cerss) Número 10, con sede en Comitán, fue golpeado a consecuencia de realizar denuncias que evidencian complicidad de custodios para ingresar “cargas prohibidas” al penal.Además, denuncian “negociaciones monetarias” por traslados, acusaciones documentados en fotografías, relatos firmados, la solicitud de atención CEDH-2332-2014 atendida por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, más una recomendación final emitida por el mismo organismo, tras la constatación de hechos de un visitador que se apersonó al penal.
El líder de los presos golpeados, Luis Orantes, denunció de manera verbal y, en tanto familiares del mismo enseñaron pruebas documentales de la agresión que sufrió el interno y algunos de sus compañeros, hechos ante los cuales pide se investiguen y además de manera personal revisar su expediente acusatorio.
“Me golpearon los celadores: Francisco Mercado alias El Chicano, Darinel López alias La Parca y Raúl Taguas, quienes hace unos meses llegaron al penal procedentes de El Amate desde donde fueron remitidos a Comitán, porque en Cintalapa fueron acusados de abusos y sobornos”, narró el recluso que ha cumplido más de la mitad de su sentencia por un delito no grave.
Además de estar enfermo, este recluso está lisiado de una pierna, situación que lo hace susceptible a la liberación anticipada, pero –argumentó el preso— por sus continuas denuncias se la han negado.
Agregó que en el penal de Comitán, dirigido por Jorge Antonio Utrilla Muñoa, existe una red de corrupción que entrelaza a los celadores, custodios y personal de ingresos, quienes permiten el acceso de cargas prohibidas como teléfonos celulares y marihuana, que venden prisioneros en el interior, y después entregan las ganancias a los celadores.
Pero, la red de corrupción podría ser más amplia de lo que se piensa, pues según narró el abuelo del prisionero, Eduardo Orantes, en la prisión “cobran” hasta 15 mil pesos a los reclusos que buscan ser trasladados a cárceles más cercanas a sus comunidades de origen.
Por ejemplo, citó el caso de un grupo de presidiarios que se declaró en huelga en fechas pasadas pidiendo su traslado; los directivos les dijeron serían atendidos, pero les mintieron. Los llevaron por separado a celdas de castigo y hasta hace poco tiempo que fueron reingresados al grupo general, sus compañeros se percataron que no habían sido trasladados, sino aislados. Ellos aseguraron que les dijeron: “los traslados tiene precio más alto que huelguitas”. ASICh

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