Carlos Hiram Culebro S.
El pasado 27 de enero viajamos a Jalisco para presentar el libro “Monseñor Felipe Aguirre Franco, buen pastor de brazos abiertos” el citado Obispo Emérito de Acapulco, el doctor Hilario Laguna Caballero, autor de la obra; la religiosa Norma Sánchez Sánchez y quien suscribe estas líneas.
En ese texto se narra la vida y obra de Aguirre Franco y contiene el testimonio de 18 personas, clérigos y laicos.
Al arribar a la Perla Tapatía nos trasladamos a Encarnación de Díaz, tierra natal de Monseñor Aguirre, conocida como La Chona.
Al día siguiente el Obispo Emérito sostuvo un encuentro cordial con la presidenta municipal de esa ciudad, Erika Cuevas Fuentes, quien manifestó la plena disposición del Ayuntamiento para respaldar la presentación del libro en el auditorio de la Casa de la Cultura. Mientras se desarrollaba este diálogo, fue evidente la armonía entre la autoridad civil y la pastoral, ambas orientadas al bien común de la comunidad.
Encarnación de Díaz debe su nombre al general revolucionario Encarnación Díaz, “El Chon”. Gracias a las atenciones de la Regidora María Soledad Díaz Jiménez y del matrimonio formado por Arturo Padilla y Blanca Estela Díaz Franco fue posible que conociéramos la estatua de cantera de más de dos metros de altura erigida en honor a Monseñor Aguirre, siendo nominado como Hijo Predilecto de Encarnación de Díaz. También conocimos otros lugares turísticos y degustamos platillos de la región. Conocimos un centro educativo que en su interior dispone de un auditorio, al que pusieron el nombre de Felipe Aguirre Franco.
El 29 de enero se compartió un fraterno alimento en la casa que el Hijo Predilecto de La Chona heredó de sus padres y que posteriormente donó a la Iglesia. A la mesa se sumaron su hermana Teresa, su sobrino Benjamín, ministro religioso y diversas religiosas, entre ellas Reina Elizabeth Ángel.
La presentación del libro contó con la participación de la Alcaldesa Cuevas Fuentes, Hilario Laguna, Carlos Culebro, Elizabet Ángel, el periodista Jesús Parada y el obispo Leopoldo González González, titular de la Diócesis de San Juan de los Lagos, quien evocó las enseñanzas recibidas de Monseñor Aguirre cuando fue su maestro en el Seminario. Al final lo hizo el Excelentísimo Aguirre, quien agradeció el respaldo de las autoridades civiles y eclesiásticas para realizar este evento e hizo comentarios de lo expresado por los expositores. El acto concluyó con un brindis de honor y la firma de ejemplares por parte del pastor de brazos abiertos quien, con sencillez, dedicó tiempo y palabras a cada lector.
El 1 de febrero tuvo lugar la tradicional Marcha del Ausente, encabezada por Felipe Aguirre y la alcaldesa de ese lugar. En esta manifestación, que honra a los hijos de La Chona que radican fuera y regresan durante la feria de la Encarnación, se recorrió las principales calles entre música y júbilo. Durante el trayecto el Prelado fue constantemente saludado, bendijo a numerosos fieles y recibió muestras espontáneas de afecto, reflejo del profundo vínculo pastoral que mantiene con ese pueblo. Cuevas Fuentes también fue ovacionada durante la Marcha, lo que demuestra la simpatía que tiene entre la ciudadanía que gobierna.

Posteriormente se celebró la Comida del Ausente, con más de mil quinientos asistentes, amenizada por conocida banda cuyos integrantes dicen ser cadetes y que nacieron en Linares.
A juicio del autor de estas líneas, las expresiones de gratitud y reconocimiento público fortalecen procesos de identificación colectiva y apego simbólico, en los que la figura de Monseñor Aguirre funciona como referente emocional y moral. Asimismo, la Marcha del Ausente, la presentación del libro y los espacios de convivencia colectiva refuerzan la identidad local.
El 4 de Febrero, en la Capital de Jalisco, Monseñor Aguirre celebró su cumpleaños número 92 con una misa en la que también participó su sobrino Benjamín, el Obispo Oscar Campos Contreras -quien residió muchos años en la Capital de Chiapas- y algunos sacerdotes que fueron alumnos de Mons. Aguirre. Posteriormente se sirvió una comida a numerosos asistentes, incluyendo a tres sobrinas de Aguirre Franco.
El 5 de febrero el libro fue nuevamente presentado ante un nutrido auditorio en Guadalajara. Participaron casi todos los que intervinieron en La Chona y algunos sacerdotes más. Con su característico buen humor, Monseñor Aguirre compartió pasajes de su vida eclesiástica y de su labor como formador en el seminario. También se refirió a la vida de Fray Antonio Alcalde, de quien dijo que fue un gran benefactor de Guadalajara, detallando los motivos de esta afirmación. Tras el acto, autografió otros ejemplares.
El relato anterior permite observar, más allá de la crónica de actividades, una compleja red de significados emocionales y sociales, en donde la figura del Obispo aparece como un eje de cohesión en distintos grupos y generaciones.
En Guadalajara esos procesos adquieren una dimensión particular. A diferencia de La Chona, donde el vínculo es casi familiar y asociado a su labor como cura en esa comunidad, la capital jalicience representa un amplio espacio urbano, en donde el reconocimiento a Monseñor Felipe Aguirre Franco se basa en su trayectoria dentro y fuera de la iglesia.
La celebración de su cumpleaños número 92 en una eucarestía acompañado de otro obispo y de alumnos que ahora son sacerdotes, refuerzan el sentido de continuidad y trascendencia, tanto en el homenajeado como en quienes participaron en esa misa. Para los asistentes, celebrar la vida de un pastor longevo es también reafirmar la validez de los valores que representa: servicio, constancia, vocación y entrega.
La presentación del libro en Guadalajara dejó de ser un testimonio biográfico para convertirse en un dispositivo de memoria colectiva, capaz de articular el pasado con el presente.
Como reza un viejo refrán, “aquí se rompió una taza y cada quien para su casa”, pues quienes partimos de Tuxtla Gutiérrez el 27 de enero regresamos con la certeza de haber vivido una experiencia profundamente humana y cristiana.
