Miguel González Alonso
· ¡ENERGICA CONDENA!
La antañona, San Cristóbal de Las Casas, sigue siendo el escenario de las más atroces tropelías por parte de la autoridad municipal que, producto de su inopia, absurdo e ineficacia, languidece -por fortuna- a pasos agigantados.
En la gélida los continuos atropellos que generan: la obcecación, los negocios y el poder, combinados, han hecho propicio un clima de tensión en torno a Mariano Díaz Ochoa, quien se ha convertido en un serio problema para la gobernabilidad en la región de Los Altos de Chiapas.
A sus constantes amenazas contra las bases del ezeta, sus voraces intereses económicos que atentan contra del entorno ecológico y los excesos de su policía en contra de modestos comerciantes, se ha sumado el ataque artero en contra de un consumado periodista y su familia.
Hace unos cuantos días Fabián Robles Zepeda, hijo de Hugo Isaac Robles Guillén, fue “levantado” de manera brusca y arbitraria por genízaros al mando -del cuestionado y cuestionable- jefe policiaco de Díaz Ochoa, Miguel Ángel Aguilar Velásquez, sin que mediara argumento o razón fundamentada alguna.
A Fabián no solamente se le privó de su libertad de manera irregular sino que: se le hostilizó, se le torturó psicológicamente y se le privó de un derecho: el de poder establecer comunicación con algún familiar.
Este hecho lamentable, nos hizo recordar tiempos funestos; de excesos policíacos y de abusos de autoridad, como los padecidos por las familias: De la Cruz Morales (Cuarto Poder) y Zamora Cruz (El Orbe), durante el pabliato, en donde la irracionalidad, el absolutismo, la venganza, la intolerancia y la brutalidad sentaron sus reales en Chiapas.
Esas flaqueza humanas, esos delitos de lesa humanidad los creíamos desterrados de Chiapas, pero no.
Así, igual de cobarde y poco hombre como actuó en su momento Pablo Salazar Mendigucía, atacando a la familia (cuestión que no se da ni entre los integrantes de las mas feroces mafias), Mariano Díaz Ochoa, arremetió ahora convulsivo en contra del hijo de nuestro compañero periodista, Hugo Robles Guillén, quien goza de fama pública por su dedicación, empeño y profesionalismo, en sus tareas informativas, desde hace más de 30 años.
Los bajos instintos e inmoralidad del alcalde de la otrora Ciudad Real son impermisibles, como lo también lo resultan ser: la pasividad y silencio cómplice de algunas organizaciones de comunicadores, pero sobre todo, y desde luego, la de la Comisión de Derechos Humanos, que debería de investigar el caso y dictar recomendaciones para que esos exabruptos no vuelvan a cometerse en ninguna parte de Chiapas. En suma: que se haga justicia ¿Será mucho pedir?
Por eso resulta plausible, por lo puntual y contundente, la actitud del presidente del Frente de Periodistas de Chiapas, Ángel Mario Ksheratto Flores, quien alzó la voz sin tapujos exigiendo el cese fulminante de quienes reprimieron al vástago del periodista Robles Guillén. Pero, no ha habido respuesta alguna, advertimos, que retomamos el asunto y reiteramos lo que el columnista de Cuarto Poder y El Orbe apuntó en su manifiesto:
A la Opinión Pública
El Frente de Periodistas de Chiapas lamenta y condena los actos de intimidación y acoso que el Ayuntamiento de San Cristóbal de las Casas viene ejecutando en contra de los periodistas locales y sus familias, como el ocurrido en las últimas horas en contra de Fabián Robles Zepeda, hijo del prestigiado comunicador, Hugo Isaac Robles Guillén, detenido e incomunicado por varias horas por las fuerzas del orden municipal, sin que hubiera motivo de por medio.
Robles Zepeda fue detenido injustificadamente bajo la falsa acusación de “estar molestando al turismo” en un lugar y hora en que no había un solo turista; durante el virtual secuestro, las hordas de gendarmes bajo el mando del tristemente célebre comandante Miguel Ángel Aguilar Velásquez, le ridiculizaron y humillaron constantemente, haciéndole entender que su detención obedeció al trabajo crítico que su señor padre hace desde su espacio informativo.
Cabe mencionar que durante la administración del exalcalde Rolando Villafuerte, Miguel Ángel Aguilar Velásquez, también fungió como comandante de la Policía Municipal, cuyo comportamiento prepotente fue similar al que ahora derrocha en contra de los periodistas de San Cristóbal.
Ante los abusos del Ayuntamiento y su cuerpo de seguridad, el Frente de Periodistas de Chiapas exige:
1.- El cese inmediato del comandante Miguel Ángel Aguilar Velásquez, en virtud de representar un grave riesgo para la integridad física de los periodistas coletos.
2.- Castigo inmediato a los policías que participaron en la dolosa detención de Fabián Robles Zepeda.
3.- El cese de las hostilidades contra los periodistas por parte del Ayuntamiento Municipal, presidido por Mariano Díaz Ochoa.
4.- Respeto pleno y absoluto a la Libertad de Expresión.
Así mismo, expresa su solidaridad con la familia del periodista Hugo Isaac Robles Guillén, reiterando la inamovible disposición del FREPECH de defender los derechos de los periodistas de Chiapas.
Ángel Mario Ksheratto Flores
Presidente
TIEMPOS NUEVOS
El linotipo fue inventado en 1886 y hoy en día es prácticamente un instrumento de museo. De igual forma los periodistas que fundamentaron su fama y gloria (si es que así puede llamarse) en poner apodos y denigrar a las personas como parte de sus afanes por alcanzar notoriedad y/o alimentar sus apetitos netamente mezquinos han pasado a formar parte de un ejército blasfemo y deteriorado, virtualmente olvidado y en desuso, aunque no del todo, cabe reconocer.
Prueba de ello es que recientemente leí la columna “Linotipeando” (palabra que no existe en el diccionario) que nos aludió, porque nos sentimos y nos sabemos amigos de “primer nivel” de don Pedro López Ayanegui, así como de todos y cada uno de los integrantes de su respetable familia.
Redactado por Marco Antonio Cabrera Alfaro, ese espacio dice tener información de “uniformados de transito” en la capital, de quienes no revela nombres, pero si, en cambio, se vale de su anonimato para levantar falsos testimonios, adjetivar, apodar, señalar, mejor dicho: insultar a don Pedro López Ayanegui y a su hijo Juan Pablo López Díaz, quien recibió la severa tunda mediática, ésto, dicho sea de paso, como pago a un favor que le hizo al autor de linotipeando (perdón por el disparate). Ojala no me obliguen a entrar en detalles.
Tal vez resulte ilustrativo este ejemplo, pero consideramos que, para poder señalar a una persona de: “traidorzote” “uñas largas” “panzudo” y “narigón”, el que eso escribe ¡mínimo! Antes de mirarse en un espejo debe saber que goza de suficiente fama de hombre: leal, honesto, esbelto, además de tener una nariz – aunque sea un poquito- fina y respingada. De otra forma lo leído más parece: una autocaricatura o un dislate, y no verdadera, real, contundente y seria “crítica” creíble o constructiva.
Cabe aclarar que, así como posteriormente repuso Cabrera Alfaro que su “comentario… no iba con destinatario personal”, éste tampoco. Lo que perseguimos, más que entablar un diferendo (de los que no huimos cuando son de ideas) es refrendar nuestra convicción de que el nombramiento de Juan Pablo López Díaz, como jefe del Departamento de Infracciones de la Dirección de Tránsito de Tuxtla Gutiérrez, constituye todo un acierto del alcalde Jaime Valls Esponda en combinación con el titular de la dependencia José Rubén Cruz Aguilera.
REFLEXIÓN Y MORALEJA
Para concluir resulta necesario rescatar una reflexión que nos asiste de manera reiterada en ocasiones como ésta. Cuando se advierten excesos en los medios de comunicación.
Estoy convencido que valió la pena luchar contra la Ley Mordaza arriesgando la vida, mi familia y patrimonio, aunque considero -parodiando a Rudyard Kipling- doloroso que una lucha sincera se convierta en trampa de necios en boca de malvados. De esa manera se mira hecha trizas la adorada quimera por la que luchamos unos cuantos.
Por eso resulta inverosímil que ahora se nos pretenda amagar dando consejas para que nos mantengamos con “la boca cerrada” antes de correr el riegos de que nos entren moscas.
En fin. No cabe duda que quien sugiere tal torpeza no abre la boca para que no se les salgan las moscas de las cuales se alimenta.
Moraleja: Cría cuervos… y te faltarán ojos para verlos crecer.
Son tiempos nuevos y así como la tecnología ha avanzado desplazando a los linotipos por maquinas offset y por rotativas, la actitud de los comunicadores debe superar sus viejos y anquilosados vicios para ponerse a la vanguardia profesional y servir de manera seria y responsable a la sociedad.
ATRAPADOS EN LA RED
El doctor Manuel Jesús Lizárraga Ruiz, director del Instituto de Medicina Preventiva, se encuentra en franca campaña rumbo a la Secretaria de Salud para sustituir a su colega Adrián Pérez Vargas, alentado por quienes en lugar de servir con eficiencia al gobierno de Sabines Guerrero le pretenden generar inestabilidad.
No hay que ir muy lejos para darse cuenta que Lizárraga Ruiz no cubre el perfil necesario para atender la dependencia a la que pretende arribar. Su currícula se reduce a dos parrafitos (así en diminutivo) disponibles en el portal de Internet del Gobierno de Chiapas, en donde aparecen, por cierto, otras de sus flaquezas, mismas que tienen que ver con lo endeble y enclenque, profesionalmente hablando, de sus colaboradores.
Lo escrito, escrito está.
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