Punto de vista

Mario Tassías

Si la voz del pueblo es la voz de Dios, como decía Maquiavelo en sus “Discursos sobre la Primera Década de Tito Livio”, ¿Cómo es que los dioses y las diosas eligen a sus representantes?En el Manual de Campaña escrito por Mario Martínez Silva y Roberto Salcedo Aquino, editado por el Colegio Nacional de Ciencias Políticas y Administración Pública, bajo el título “Por qué vota el elector”, los autores reconocen que: “En verdad se sabe muy poco acerca de los motivos de los electores”.
“Las teorías disponibles han sido resultado de la generalización de hallazgos de encuestas, o de la deducción de modelos que parten de un conjunto de supuestos acerca de las determinantes de la conducta electoral y de la situación que enfrenta el elector en el momento de votar, sin que tengan una relación directa con la realidad”.
El Manual, señala que el elector que elige, que puede elegir, lo hace conforme a la razón, teóricamente pensando. “Esto no ignora que algunos electores interesados en una política puedan votar por el candidato equivocado si están mal informados, o desconocen sus propuestas, o las de sus competidores”.
Un aforismo anglosajón señala que “alguien convencido contra su voluntad, sigue siendo de la misma opinión” y ello representa en la lucha electoral, un foco de atención especial. “Las teorías acerca del comportamiento electoral presentan menos contradicciones que traslapes y repeticiones…”
El ejemplo de aquella leyenda hindú de un pueblo de ciegos, en donde cada cual tenía una versión diferente de lo que era un elefante, nos enseña que pueden todos tener razón según la percepción de la parte del animal que les tocó palpar.

Así “las teorías enfocan el comportamiento electoral desde diferentes perspectivas, pero todas identifican factores que, en mayor o menor medida de acuerdo con una situación concreta, concurren a producir el resultado de la votación”.

La teoría de la democracia liberal concluye que: “el elector falla para decidir racionalmente y para actuar responsablemente debido a su patente indiferencia hacia la política”.

Explicar el voto en función de la clase social de los electores, no es la única “ni en muchos casos la variable principal que determina cómo vota la gente.

Las clases trabajadoras no concentran significativamente sus votos en los partidos de izquierda, aunque los trabajadores tienden a apoyar a la izquierda más que a la derecha”.

Se dice que “los partidos conservadores abiertos y fundados en la religión, han logrado atraer considerable apoyo de los estratos sociales más bajos. En consecuencia, la clase social por sí sola raramente explica los patrones profundos del voto”.

Una teoría basada en el modelo de la Universidad de Michigan, señala que: “… la mayoría de los electores piensa que vota por lo que siente acerca de los partidos, sus propuestas o sus candidatos”.

En este sentido, “… la posición social o las características demográficas son básicas, pero no las determinantes inmediatas del comportamiento electoral; las variables más próximas son las actitudes y la percepción del elector respecto a las fuerzas mencionadas: el partido, las propuestas y el candidato”.

Candidatos o propuestas “… pueden alterar las predisposiciones hacia un partido y viceversa, al grado de que puede un elector simpatizar con un candidato opositor y sentir conflicto de lealtades con su propio partido”.

Cuando el resultado de las elecciones refleja la continuidad de la distribución histórica del voto entre los diversos partidos, esto es, cuando la identificación partidista actúa como la fuerza principal, el voto se considera “normal”; cuando es producto de la influencia de las fuerzas de corto plazo -las propuestas y los candidatos- sobre la distribución histórica de las lealtades partidistas, el voto se califica de “anormal” o “desviado”.

Dice el Manual referenciado que: “Dado que gran número de electores carece de información suficiente acerca de los candidatos para basar su voto en una evaluación, la identificación con un partido puede suplir esta carencia de información y el elector puede confiar en el partido y votar por su candidato sin conocerlo”. Hay un fenómeno de lealtad con aquellos que deciden su voto antes de que se conozcan candidatos y propuestas y de que se inicien las campañas”.

Maquiavelo ilustra: “Comparados un pueblo y un príncipe, sujetos ambos a las leyes, se verá mayor virtud en el pueblo que en el príncipe; si ambos no tienen freno, menos errores que el príncipe cometerá el pueblo y los de éste tendrán mejor remedio: porque un hombre honrado y respetable puede hablar a un pueblo licencioso y desordenado y atraerlo fácilmente con su elocuencia a buena vía, y la maldad de un príncipe no se corrige con palabras, sino con la fuerza.

Y creo que el pueblo comete menos errores que el príncipe; por tanto, merece mayor confianza que éste.”
comunicologo10@yahoo.com.mx

¡Comparte la nota!